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Acaba de pasar el Día de la Mujer, pero parece que aún queda un largo camino por recorrer. Y es que no paramos, como sociedad, de juzgar la imagen de la mujer. Cómo se peina, cómo se viste, cómo actúa... Quizás no te hayas parado a pensar en ello, pero las mujeres tenemos una presión muy grande que pesa sobre nosotras cada día de nuestra vida y allá donde vayamos. Y hoy nos apetecía reflexionar sobre esto, aprovechando además casos tan recientes y polémicos como los de Aitana y Millie Bobby Brown.
Aitana y Millie Bobby Brown: ¿por qué crecer es un problema?
En caso de que hayas estado desaparecido durante las últimas semanas, habrás podido oír todas las críticas que le han caído a Millie Bobby Brown por su cambio de aspecto físico. Aunque ya está "acostumbrada" a recibir comentarios sobre su imagen, fue en el estreno de 'The Electric State' cuando la actriz alcanzó un punto insostenible. Millie se dejó ver allí con un nuevo look, un rubio platino de lo más llamativo, recogido en un moño "messy bun" de inspiración noventera, y un vestido con influencias noventeras. Se trata de una elección atrevida y conceptual, distinta a la estética con la que estamos acostumbrados a verla, aunque ella es reconocida por su arrojo a la hora de jugar e innovar con sus atuendos.
El giro de narrativa viene dado porque este estilismo en cuestión le aporta a la actriz la apariencia de alguien mayor (ella tiene, en la actualidad, 21 años), y esto parece molestar a mucha gente. Titulares como "¿Por qué los Gen Zers como Millie Bobby Brown envejecen tan mal?" o "La nueva Millie Bobby Brown o cómo echarse años encima con un mal peinado y maquillaje" han inundado los medios de comunicación, y comentarios hirientes de todo tipo se han sumado a las redes sociales. “¿Sólo tiene 21 años?”, se repite continuamente, “parece que tiene 30”. Y la pregunta es, ¿en qué momento hemos pensado que estamos en nuestro derecho de opinar públicamente sobre la apariencia de alguien?
"Quiero tomarme un momento para abordar algo que creo que es más grande que yo, algo que afecta a todas las mujeres jóvenes que crecen bajo el escrutinio público. Creo que es necesario hablar de esto", publicó Millie en sus redes sociales. "Empecé en esta industria cuando tenía 10 años. Crecí ante el mundo y, por alguna razón, parece que la gente no puede crecer conmigo. En cambio, actúan como si se supusiera que debo permanecer congelada en el tiempo, como si todavía debiera verme como lo hice en la primera temporada de 'Stranger Things'. Y como no lo hago, ahora soy un objetivo", denunció.
"Tiene mucho que ver con las expectativas que se ponen sobre el personaje o artista, ya ni siquiera la persona (con sentimientos y emociones) que hay detrás", explica Laura Vilanueva, psicóloga y fundadora de Psicólogo de Madrid. "Estas niñas al hacerse tan famosas se convierten en ídolos y referentes para otras niñas. Sin embargo, se tiende a identificar a la persona con el personaje, y esto genera la llamada idealización y lo que se espere de ellas, algo que es ajeno a ellas mismas. Las críticas las suele generar un público más adulto y reflejan el miedo, la inseguridad o el rechazo al cambio".
Millie reflexiona bastante además sobre el hecho de que estas críticas provienen de adultos y, más específicamente, mujeres:"Esto no es periodismo. Esto es acoso. El hecho de que escritores adultos dediquen su tiempo a diseccionar mi cara, mi cuerpo, mis elecciones, es inquietante. ¿Y el hecho de que algunos de esos artículos estén escritos por mujeres? Peor aún. Siempre hablamos de apoyar y elevar a las mujeres jóvenes, pero cuando llega el momento, parece más fácil derribarlas para conseguir visitas. La gente desilusionada no puede soportar ver a una chica convertirse en mujer en sus términos, no en los suyos".
Éste es un tema bastante recurrente, y es que dicen que las mujeres somos nuestras peores enemigas. Cuando debería ser todo lo contrario. En vez de abrazar nuestras diferencias e impulsar nuestro propio camino, parece que optamos por meter a todas las mujeres bajo una misma norma (muy estricta y poco realista) sobre la que se rige lo que es ser una buena o una maja mujer.
Además, "las críticas sobre el aspecto físico de la mujer suelen estar relacionadas con la competición. Las redes sociales y los medios de comunicación incitan a ello. La carnaza, por llamarlo de alguna forma, es una forma muy fácil de provocar para que los usuarios se conviertan en parte de las críticas y de esa forma impulsar que el tema se convierta en un éxito. El hecho de que vivamos en una sociedad que en muchas ocasiones prioriza los resultados y los números a los valores hace que esas críticas se conviertan en algo constante", analiza la psicóloga. Hay dos fuentes claras en este problema: la inseguridad que proyecta el tratar de competir con alguien devaluándola, y el objetivo de viralización que, a día de hoy, parece ser más poderoso que tener valores.
"Me niego a disculparme por crecer", continuaba Millie Bobby Brown a través de su post. "Me niego a empequeñecerme para encajar en las expectativas poco realistas de la gente que no puede soportar ver a una chica convertirse en mujer. No me avergonzarán por mi aspecto, por cómo me visto o por cómo me presento. Nos hemos convertido en una sociedad en la que es mucho más fácil criticar que hacer un cumplido. ¿Por qué la reacción instintiva es decir algo horrible en lugar de decir algo amable?".
Ya no solo es cuestión de encontrar la razón por la que se le critica, sino entender cómo nos hemos sentido con el derecho de hacerlo. Hemos perdido totalmente la perspectiva cuando se trata de mantener nuestras opiniones fuera de las redes sociales, o al menos de expresarlas con más empatía hacia los famosos. Por mucho que los idealicemos y les veamos "perfectos", no dejan de ser personas con emociones que también pueden resultar afectadas por nuestras palabras. Y es que me pregunto, ¿hemos perdido el control sobre el impacto de nuestras palabras? ¿Nos hemos dejado arrastrar por los algoritmos digitales que buscan la interacción a toda costa? ¿Dónde queda la consideración?
Se critica a Millie por querer parecer 'demasiado mayor', pero también se criticó entonces a Miley Cyrus por su fase 'deshinibida' e incluso a nuestra Aitana por ser 'demasiado provocadora' con sus bailes. Estos comportamientos que tanta polémica han reunido a lo largo del tiempo, sin embargo, "tienen que ver con la etapa de crecimiento por la que están pasando. En algunos casos puede ser una forma de reaccionar, de mostrarles al mundo que han cambiado, de demostrarlo. Esto ha pasado siempre. Como con Marisol, que pasó de ser la niña prodigio de España a posar desnuda para la revista Interviú cuando esto era un escándalo. Es una forma de gritar al mundo: ya no soy una niña, pero sigo siendo una artista", asegura Laura Villanueva.
Al final, es una reacción natural a la presión de verse idealizadas desde tan temprano, de nunca salirse de la norma y de lo que se espera de ellas, de siempre ser "las niñas buenas". No nos olvidemos de que, para aprender y crecer, nos hemos equivocado antes. A ellas no se les permite equivocarse públicamente, y por eso, cuando cambian, lo hacen rompiendo con todo. Tienen que explorar su identidad fuera de la imagen que llevan impuesta, saber qué les gusta y qué no y, por supuesto, crecer y desarrollarse. Por supuesto, esto puede significar abrazar nuestra sensualidad libremente, salirse de nuestra narrativa habitual o simplemente cambiar nuestro color de pelo y peinado. Y, desde luego, no es asunto nuestro cómo deciden hacerlo.
Merece la pena recordar las palabras de Aitana en su discurso feminista en los ELLE Style Awards: "Todas sabemos que hay que cantar y bailar y ya habéis visto lo que pasa a veces: una madura y mueve el culo de una forma que estará bien para otras, pero que es impropio para mí. Sé que estoy madurando por otra razón: y es que el machismo no tolera que el ideal femenino inocente juvenil, que muchos vieron en mí, sin ser consciente de ello, se transforme, o mejor dicho, se eche a perder para convertirse en una mujer".
La controversia de crecer
Por si fuese poco recibir críticas por nuestra estética, el acto de crecer ya es de por sí un problema. Tenemos que vernos siempre jóvenes, radiantes y en forma para que se nos vea con buenos ojos. Pero debemos aceptar el envejecimiento como algo natural y aceptar nuestros pequeños defectos. Y, sin embargo, no podemos dejarnos ver con ningún defecto. Nos toman más en serio cuando somos más mayores, pero tampoco podemos tener demasiada edad porque perdemos 'atractivo'. Vivimos en una constante controversia que volvería loco a cualquiera.
En el caso de Millie Bobby Brown, por ejemplo, dicen que ha querido lucir una imagen más adulta para conseguir roles más maduros y serios. ¿Es realmente necesario esto? Según la experta en psicología Laura Villanueva, está demostrado que funciona: "las mujeres mayores suelen ser tomadas más en serio que las más jóvenes en cualquier ámbito laboral. Esto se debe a su experiencia y la autoridad que se percibe, pero también se enfrentan a retos únicos relacionados con el edadismo y el sexismo. Un estudio publicado en el Journal of Organizational Behavior (2019) concluyó que las mujeres de más edad son vistas como líderes más creíbles, especialmente en puestos que requieren un mayor conocimiento. Sin embargo, las mujeres con más edad también se enfrentan al "doble estándar del envejecimiento", donde éste se ve más negativamente para las mujeres que para los hombres. De hecho, otra investigación por Psychology and Aging (2017) destacó que las mujeres mayores pueden ser vistas como menos atractivas físicamente o enérgicas, lo que puede socavar su autoridad en ciertas industrias o roles que priorizan la juventud".
El cambio de look como rebelión
Los cambios de look como el de Millie Bobby Brown, el de Miley Cyrus en su época de Wrecking Ball o incluso el de Christina Aguilera con 'Dirrty', dejando a un lado sus imágenes de niñas buenas, inocentes y previsibles, cuentan con un gran poder. Se trata de una rebelión, de una declaración de intenciones. Una forma de decir, sin necesidad de emplear palabras, que eres una mujer, que estás dejando atrás tu infancia y que estás abriendo paso a una etapa diferente y muy importante. De hecho, Christina Aguilera comentaría más tarde sobre su nueva estética del comienzo de los 2000: "Esa fui yo dando un paso al frente y diciendo que soy una mujer orgullosa de mi sexualidad", todo un desafío a la impecable imagen que las estrellas del pop debían mantener en ese momento.
En el caso de Millie, ocurre lo mismo. "Ella ya tiene 21 años y es una mujer adulta. El cambio de look que ha decidido realizar refleja un proceso de transformación", asegura Pablo Bogado, reconocido estilista-colorista Wella, Embajador de System Professional (línea de lujo de cuidado del cabello del Grupo Wella) y Embajador de Termix (las herramientas líderes y favoritas de los estilistas). "Lo que ocurre es que, en su caso en vez de comenzar por un cambio más progresivo y lento, lo ha querido todo de golpe en cuanto a su cabello se refiere. Se ha realizado una decoloración completa y un rubio frío nórdico y ha optado por añadir extensiones para dar más volumen y que se vea una mayor cantidad de cabello alargando su melena natural. Con estos peinados, denota una intención de proyectar madurez y sofisticación. Su mensaje está claro: ya no soy una niña, soy una mujer libre, empoderada y me quiero comer el mundo".
El cabello, así, cuenta con un rol fundamental en la construcción de nuestra identidad. Refleja cómo nos vemos, cómo queremos que nos vean, cómo nos sentimos, en qué momento vital nos encontramos... Y lo bonito de esto es que puedas pasar por todas estas etapas. Explorar, jugar, conocerse. "A veces, cambiar el cabello es una forma de rebelión, de decirle al mundo (o a uno mismo) que ya no somos la misma persona. Otras veces, es una herramienta para encontrarnos y explorar diferentes facetas de nuestra identidad. Como siempre digo a mis clientas, al menos una vez en la vida tienes que ser rubia y probarlo", propone el estilista.
"Los cambios radicales suelen venir en momentos de crisis o crecimiento personal porque necesitamos sentir esa transformación también en lo físico. Es un reflejo externo de un proceso interno. Al vernos diferentes en el espejo, reafirmamos el cambio que estamos viviendo y ganamos confianza en la nueva versión de nosotros mismos", explica el experto Pablo Bogado. Si la actriz se encuentra en un momento de autodescubrimiento, después de una infancia marcada por la atención mediática y la fama desmedida, resulta sencillo entender esas ganas de cambiar radicalmente de look. ¿Y quién no ha querido hacerlo en algún momento?
Teñirse el pelo, cortarse el flequillo o peinarse de forma alocada, según Pablo Bogado, es casi un ritual de renovación, "como si al cambiar el cabello, también nos deshiciéramos de viejas versiones de nosotros mismos para dar paso a una nueva etapa. En el Studio no solo realizamos cambios de look, nos gusta pensar que somos capaces de transformar emociones y ayudar a mujeres a mostrar su nueva y mejor versión".
A la hora de realizar una transformación estética de este estilo, los cambios suelen depender de la intención. Como nos cuenta el profesional estilista:
- El rubio como el de Millie o los tonos fantasía son opciones frecuentes para quienes quieren sentirse libres y experimentar con su identidad. Muchas veces, estas elecciones son temporales, pero dejan una huella importante en la autoestima y el autoconocimiento. "Yo nunca recomiendo los tonos fantasía ni tampoco los trabajo porque, además de durar muy poco en el cabello, el cabello sufre mucho con ello y cambiar a otros tonos cuesta mucho de nuevo", observa Pablo.
- Para proyectar madurez o sofisticación, muchas personas optan por tonos más oscuros y cortes estructurados, como el bob o long bob, que transmiten seguridad y elegancia. Un claro ejemplo es Aitana, quien dejó atrás su imagen juvenil con mechas para pasarse a colores más intensos e incluso el negro.
- Cuando buscamos empoderamiento y rebeldía, los cortes drásticos, como rapados o pixies, suelen ser la elección. Miley Cyrus marcó un antes y un después en su carrera con su cambio a rubio platino y un corte casi al ras, reflejando su deseo de romper con la imagen anterior. Paso de ser una niña Disney a una mujer que reflejaba claramente sus intenciones y nueva carrera musical con su nuevo look.