Es una cascada de emociones. Distintas. Las tres exhalan pasión por su deporte, un magnético brillo en los ojos y una ilusión brutal por darlo todo en París. Cada una afronta el reto olímpico con sus mochilas. Diferentes. María López (Gijón, 1990) ya ha paladeado la madre de todas las competiciones en Río de Janeiro (obtuvo diploma olímpico) y en Tokio, es una de las estrellas del equipo nacional de hockey sobre hierba, y con su equipo, el Club de Campo Villa de Madrid, ha sido campeona de la Copa de la Reina 2024. Polina Berezina (Moscú, 1997) se quedó a las puertas de los Juegos de Tokio ¡en el último momento!, y en su cuello cuelga la medalla de bronce en aro de la Copa del Mundo de Gimnasia Rítmica Atenas 2023. Naia Laso (Bermeo, 2008) no tenía edad para competir en la capital de Japón, vestía 12 años... Ahora es una de las mejores skaters del mundo, campeona en el WST (World Skating Tour) Dubai Park 2024. María es dulzura, calidez. Polina desprende un maravilloso descaro y adrenalina, devora la sesión de fotos. Naia y su encantadora timidez se cobijan en sus aún no cumplidos 16 años.

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Pedro Walter
Arriba, Polina lleva top y ‘leggings’ técnicos con estampado ‘Star’ y zapatillas ‘Dior Vibe’. Naia, a la izq., con sudadera con capucha y ‘shorts’ con estampado ‘Dior Vibe’. María, a la dcha., con top sin mangas y ‘leggings’ técnicos con estampado ‘Torre Eiffel’. Todo de Dior.

Empecemos por el principio…

Naia Laso: Mi hermano tenía un longboard, que es una tabla más grande, y comencé a probarlo, pero mis padres se dieron cuenta que era enorme para mí, y cuando cumplí siete años me regalaron por mi cumpleaños un skate con el que patinaba con mis amigos en los skateparks.

Polina Berezina: Vivía en Guardamar del Segura desde los tres años y mi madre me apuntó a gimnasia al lado de casa. Poco a poco, las entrenadoras vieron que tenía buenas condiciones, me propusieron seguir adelante y, con ocho, me metí en el Club Torrevieja, y ahí sí me enamoré de la rítmica, la vivía y la disfrutaba.

María López: En Gijón había un club, el grupo Covadonga, que en verano organizaba campus y en uno de ellos mi hermano junto a un amigo probó el hockey hierba y, a los dos días, dije: «Pues yo quiero también». Pasados unos meses, mis padres notaron que me había gustado la experiencia y me propusieron apuntarme a clases, contesté que sí y a los 8 o 9 años empecé. Era la única chica en mi categoría, pero como me gustaba mucho, seguí, y al poco tiempo entraron otras niñas y eso hizo que me motivase más. De ser una afición se convirtió en mi pasión.

Ya que mencionas la pasión, ¿qué es lo que realmente os fascina de vuestros deportes?

María: En parte me enganché por el hecho de poder jugar con compañeras. Los triunfos los celebras en conjunto y en las derrotas te apoyas en la de al lado. Un deporte de equipo te proporciona amistades para toda la vida, te rodeas de gente que te entiende y está viviendo lo mismo que tú.

Polina: Que creas historias que te gustan, bonitas. Yo me expreso, hablo, a través de mis ejercicios, con música que te pone la piel de gallina. En un minuto y medio conectas con muchísima gente contando tu propia historia. Es un deporte tan bonito y tan diferente, porque trabajas con aparatos, con la música, la expresión, lo corporal, los giros... La verdad es que tengo una cabeza que eso de hacer equipo... La responsabilidad de que si tú fallas todos fracasan resulta un poco difícil para mí. Prefiero ser responsable de lo mío, por eso me gustan más los ejercicios individuales.

Naia: Me encanta ir a patinar con mis amigos a los skateparks, que las calles están muy mal (atención, alcalde), porque me motivan para intentar trucos difíciles.

Os encontráis en un nivel en el que imagino que la presión hace de las suyas...

Naia: Es posible, pero me apasiona tanto el skate... En competición, no puedo ver a mis contrincantes, me pone muy nerviosa, y como en los recintos suelen haber futbolines y mesas de ping-pong, juego a ellos y me concentro en otras cosas para relajarme.

Polina: Ese es un buen método, quiero probarlo antes de salir al tapiz (se ríe). A mí los nervios me acompañan a todas las competiciones, pero llega un momento en el que dices: «Ya está, sal y a darlo todo, para eso has estado trabajando tantos años, días y horas». Arranco y todo empieza a fluir.

María: Justo es eso, hacer lo que realizas cada día en los entrenamientos, pero en la competición, nada más. Nosotras normalmente escuchamos música en el vestuario, hablamos de otras cosas para evadirnos del hockey, porque es en el tiempo previo cuando tengo un poco más de adrenalina. Nos añadimos presión porque queremos hacerlo perfecto.

Polina: Claro, buscar la perfección es la única presión que te pones. Al final salimos y lo disfrutamos. Me encanta esa sensación de nervios, de adrenalina, y utilizarla como energía extra para hacerlo aún mejor. La presión no te la tienes que quitar, debes aceptarla.

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Polina lleva vestido de organza de Giambattista Valli.

¿Os intercambiaríais vuestros deportes o lo intentaríais?

Naia: La verdad es que me gustaría la compañía... Muchas veces patino sola, porque no hay nadie en el skatepark o mis amigos no pueden acompañarme. Aunque estoy bastante acostumbrada a practicarlo en soledad.

María: Por probar, me encantaría, pero el hockey es mi pasión y no lo cambio. En el skate me caería mil veces, y con la gimnasia... Sería un poco patosa si empezara ahora en cualquiera de los dos.

Polina: Estaríamos más en el suelo que encima del skate (ríe). Me encantaría practicar otros deportes, pero soy tan lenta aprendiendo que no daría pie con bola. Además, la rítmica tiene mi corazón.

¿Os consideráis muy ambiciosas?

Polina: Bastante. Intento conseguir todos los objetivos que me propongo y no sólo espero a que lleguen, voy a currármelo, a trabajar muy duro, lo daré todo y alcanzaré mi destino. Si me propongo algo, lo voy a conseguir, al menos pondré todo de mi parte (golpea un puño contra la otra mano).

Naia: Me gustaría conseguir una medalla, sin embargo tampoco estoy todo el día pensando en ello. Disfruto del skate y ya está. Hace unos meses quedé primera del Mundo en Dubái y lo disfruté mucho, la gente se puso muy contenta. Y yo, superfeliz.

María: Creo que sí. Tanto con el equipo como yo personalmente, aspiro a ser una mejor versión de mí. Tengo 34 años y todavía sé que hay cosas que puedo mejorar. A pesar de llevar toda una vida dedicada al hockey, me sigo esforzando por ir más lejos. Siempre.

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Naia, con chaqueta de ante de Teresa Helbig y camiseta blanca y pantalones tipo cargo, ambos de Isabel Marant.

¿Qué es lo más duro de vuestras disciplinas?

Naia: Cuando te agobias con un truco que no te sale, lo repites y lo repites y cada vez estás más cansada y lo vas haciendo peor. A veces tengo que dejarlo, me agota mucho.

María: Que para estar en la élite y mantenerte te tienes que exigir el máximo cada día. Hay momentos en que te encuentras cansada, o no te apetece ir a entrenar... pero tienes que hacerlo, porque si no la de al lado te quita el puesto. Es duro intentar estar siempre en lo más alto y las listas finales para los campeonatos, porque somos un grupo de trabajo muy grande y al final sólo va la mitad. Es una decisión que no depende de ti, sino de tu entrenador.

Polina: Los sacrificios que exige. Estás lejos de tu familia, la ves muy poco, normalmente en vacaciones, y se te hace corto. Luego, el esfuerzo físico es tremendo, machacas mucho tu cuerpo y al mismo tiempo tu cabeza, todo el rato estás maquinando. Terminas los entrenos y continúas dándole vueltas al ejercicio. Me meto tanto en la gimnasia rítmica que no salgo. Al final, sacrificas todo lo demás. Los estudios los dejas de lado, porque no te da tiempo a ocuparte de ellos y no tienes fuerzas, lo único que quieres es llegar a casa, tumbarte y descansar un rato, ni ver la televisión, ni quedar con los amigos, ni ir a fiestas, cumpleaños o viajes...

¿Cuáles son vuestros sueños u objetivos?

Polina: Soy demasiado fantasiosa. A veces me hago unas ilusiones... Quiero ser directora de cine, pero es que tengo tantos sueños que creo que no me va a dar la vida para cumplirlos todos. Aunque realmente el principal siempre ha sido participar en unos Juegos Olímpicos.

María: Ahora mismo ser campeona olímpica o medallista. Es ambicioso, pero sé que a veces se cumplen... Si no lo intento, nunca sabré si pasará o no. Hay que ser soñadora y también realista, pero vivir siempre con ilusiones. Si no lo consigues, al menos lo has dado todo y te quedas satisfecha con el proceso. Eso que me llevo.

Naia: Ir a unas Olimpiadas y lograr una medalla.

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María lleva vestido y medias con ‘print’ degradado, ambos de Issey Miyake.

*ASISTENTE: DIEGO SERNA. MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA: ANTONIO ROMERO Y PAULA GARCÍA (ONE-OFF ARTISTS).