Llevamos ya algunas semanas diciendo que estamos deseando cambiar de temporada y que por fin llegue la primavera. Tenemos unas ganas enormes de abrir nuestro armario a la nueva estación -aunque ya lo estamos haciendo por el eterno buen tiempo que nos acompaña- y decir adiós de una vez para siempre a este invierno 2022 que no ha sido como esperábamos... y llega Sara Carbonero y lo que nos hace es desear dar un salto más grande y aterrizar directamente en verano. ¿Cómo y por qué? Porque se ha ido de viaje de amigas a México y nos ha dejado un look boho muy de los suyos con el que vamos a soñar durante meses de cara a la próxima temporada estival.
La toledana, que hace unos días nos sorprendía al poner voz a uno de los personajes de la última película de animación de Universal, siempre es fiel a su estilo en todos los momentos y allá donde se encuentre. Porque si días atrás ya nos enseñó el vestido ibicenco de flecos blanco de marca española que no pararemos de llevar este verano, ahora nos hace crecer el deseo hasta descontrolarnos con su vestido verde con escote en uve y una espectacular espalda al descubierto, cruzada y con detalle lazada, muy de su estilo "slow life".
Sara ha complementado el vestido con un cinturón marrón de cuero, que marca la silueta y crea un efecto de plisados en la cintura. La falda, midi, es fluida y ligera. Y ha añadido distintos colgantes, de piedras de colores e incluso una cruz.
El vestido literalmente nos ha enamorado, aunque tenemos el problema de que no sabemos la firma. Todo indica que podría ser de su marca de moda, Slow Love, un diseño de cara al verano que todavía no está disponible, pero de momento no aparece en la web. Es con lo que soñamos, aunque, claro, es pura especulación. Lo cierto es que ya nos vemos con él, y si es n paraíso lleno de vegetación y naturaleza como el que disfruta ella en estos momentos, ya sería el mejor sueño del mundo.
Lo que no nos ha mostrado Sara Carbonero es el calzado con el que lleva este look, pues ha posado descalza. Nosotras ya la visualizamos con sus eternas zapatillas Converse blancas. Ideal.
