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Nunca se había fabricado y consumido tanta ropa como en la actualidad, ni a un ritmo tan acelerado. Pero frente a ese consumismo voraz, que por otro lado nos ha llevado a vestir todas iguales, las voces que abogan por una moda sostenible o, al menos, más lenta, cada vez resuenan con más fuerza. Sí, el camino por recorrer es largo, mucho, pero lo importante es dar el primer paso y en este sentido es evidente que las iniciativas orientadas a reducir el impacto medioambiental de la industria de la moda (una de las más contaminantes del planeta) se multiplican por momentos. Una de esas iniciativas es el intercambio de ropa, una práctica de momento anecdótica pero cuya visibilidad no ha parado de crecer en los últimos tiempos.
El intercambio de ropa consiste básicamente en eso, ofrecer ropa o accesorios que ya no queremos y recibir a cambio otros, algo así como un trueque. El objetivo de estas iniciativas es reducir el consumo desenfrenado de moda rápida y apostar por prendas de segunda mano, fomentando la denominada economía circular. Fuera de nuestras fronteras las conocidas como swap parties (fiestas de intercambio) llevan varios años sumando adeptos que buscan disfrutar de la moda y las compras sin comprometer el bolsillo ni el planeta. De hecho, en Reino Unido ya en 2012 el diario The Guardian destacó el éxito de estas fiestas de intercambio de ropa, estimando que en ese país 7.000 mujeres intercambiaban 25.000 prendas al año. Sin embargo, el formato nunca llegó a traspasar fronteras del todo hasta hace relativamente poco.
En la actualidad, en las grandes ciudades españolas ya se están empezando a poner en práctica este tipo de eventos, por ejemplo con las jornadas promovidas por el llamado MUCAM (Movimiento universitario para la concienciación y el activismo en la moda), que han celebrado varios intercambios de ropa en el ámbito universitario. En Madrid, el pasado noviembre tuvo lugar de la mano de la plataforma de reciclaje textil Costura Re-Make un intercambio de ropa en Matadero Medialab, donde cada asistente podía llevar un máximo de cinco prendas, cada una de ellas puntuadas con un número para atribuirle un valor simbólico y poder "canjear" por otros productos de moda. Las reglas varían en uno y otro evento pero el objetivo siempre es el mismo, dar una nueva vida a esas prendas que cuelgan olvidadas en el armario.
El interés hacia el formato se refleja en la proliferación de webs y apps orientadas a incentivar el intercambio de moda. Es el caso de Nuw, app fundada en 2018 por la irlandesa Aisling Byrne después de haber pasado muchos años intercambiando ella misma ropa con sus compañeras y amigas. Si bien la aplicación desapareció hace unos meses, tuvo una gran repercusión, su fundadora llegó a aparecer en la lista Forbes Under 30 de su país y acaparó titulares que pusieron el foco en las posibilidades del intercambio de ropa como alternativa a la moda rápida. Pero, ¿vamos hacia la dirección correcta en términos de sostenibilidad con esta clase de prácticas? Para Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Next y experta en moda sostenible, la respuesta es afirmativa: "Desde luego, lo que puede ser basura en el armario de una persona, acumulando polvo, puede ser un tesoro para otra, y en este sentido los intercambios, aparte de poder convertirse en un evento social divertido, cumple una función alargando la vida de los productos, uno de los puntos clave de la Estrategia de Tejidos Sostenibles y Circulares de la Unión Europea".
No cabe duda que este formato está todavía en una fase inicial, el tiempo dirá si finalmente consigue imponerse como una forma de consumo más, igual que sucedió con la compra de prendas de segunda mano. No olvidemos que en España hace muy poco tiempo, acudir a tiendas especializadas en ropa vintage o de segunda mano no era una práctica extendida, es más, mucha gente recelaba de pagar por ropa usada, una mentalidad que empieza a cambiar a pasos agigantados gracias sobre todo a las generaciones más jóvenes. Según datos de ThredUp recogidos por Modaes, el mercado mundial de ropa de segunda mano creció un 18% en 2023, un incremento nada desdeñable y sin visos de menguar. Si tenemos en cuenta que con el intercambio de ropa se evita además cualquier desembolso de dinero, el éxito definitivo del formato podría estar cerca, eso sí todavía hay cosas a mejorar. Así lo opina Gómez y recuerda la importancia de "mirar con perspectiva global para luego actuar de manera local. ¿Qué necesitan de verdad los consumidores? ¿más ropa basura o sentirse guapos y guapas? ¿podrían ser este tipo de eventos una manera de monetizar ofreciendo nuevos servicios, por ejemplo de estilismo?", propone.
La incertidumbre que nos rodea también afecta a la moda pero dejando las dudas a un lado lo que está claro es que el camino a seguir es el de las prácticas que abogan por una forma de consumir ropa más relajada, lenta y sostenible.
Elena Muñoz tiene una experiencia de más de una década escribiendo sobre moda. A lo largo de su trayectoria ha cubierto los desfiles de la semana de la moda de Madrid, las alfombras rojas de los premios más importantes del mundo y ha entrevistado a decenas de celebridades y diseñadores. Además, no se pierde ninguna novedad en materia de tendencias. A la hora de escribir sus artículos y reportajes, Elena Muñoz busca siempre una perspectiva más analítica, indagando sobre el simbolismo de las prendas, el significado de las tendencias y curioseando en la historia de la moda, tratando de ir un paso más allá y ofrecer otra visión de la industria, que es mucho más que ropa. Además, le interesa curiosear sobre nuevas firmas independientes, reivindicar las marcas made in Spain y hablar sobre sostenibilidad.
Estudió periodismo y comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y desde muy pronto se adentró en las redacciones de revistas, donde ha desarollado toda su carrera. Aprendió en las redacciones de Grazia, Glamour y Marie Claire, donde desempeñó funciones de periodista digital pero también se familiarizó con la prensa escrita. Estuvo casi cinco años como editora digital de moda en Hola. En la actualidad colabora con diferentes medios de comunicación, entre ellos Elle. También tiene una newsletter, "El sofá", donde habla de cultura y mujeres que inspiran.