Las camelias, el número 5, las perlas o el matrimonio blanco y negro son los códigos más populares de la familia Chanel, pero podríamos añadir otro con nombre propio: Amanda Sánchez (Brasil, 1979). Modelo de pruebas de la firma desde hace más de dos décadas, su amor por Chanel ha evolucionado al comenzar a desempeñar también el papel de Embajadora In House. Y es que ella conoce mejor que nadie el backstage diario de la maison, la forma en la que cobran vida los diseños y al equipo artífice de obrar la magia en cada temporada, con Virginie Viard, directora Creativa de la casa, al frente.
Viajamos a París, lugar en el que Amanda ha formado su hogar, para fotografiarla con la colección Métiers d´Art 2022/23 de Chanel. «Crecí en São Paulo de manera muy libre, jugando a la pelota en la calle y montando en bici. Tuve una infancia muy solar y por eso mi casa está llena de plantas y luz. Llegué aquí con 20 años, y entré a trabajar directamente en la etiqueta francesa. Lo que tengo de parisina lo tengo de Chanel, crecí con la marca mientras descubría la ciudad». Una ciudad donde ha conseguido crear fuertes lazos de amistad y en la que, paseando camino de su oficina en la emblemática Rue Cambon año tras año, fueron moldeándose sus sueños... «Es increíble, porque formo parte de todo el proceso de creación: desde la conversación de Virginie con las primeras de atelier –o las que antes tenía Karl– hasta el final. Estoy disponible para hacer todas las pruebas, desde la primera, para ver cómo cae la ropa, decidir lo que se quiere cambiar, elegir el tejido, los botones..., a la última. La colección se construye sobre mí, es maravilloso. Conozco todo el trabajo, la pasión y la historia que hay detrás de cada prenda».
Amanda atesora muchas de estas piezas en su codiciado armario y las valora como si de un diario se tratara, porque cuentan un relato: «Todas son importantes para mí, porque están ligadas a una época de mi vida y, cuando me las pongo, me acuerdo de ese momento, de mi edad de entonces, de si tenía ya a mi hijo...». En sus estilismos, ella siempre incluye algo de Chanel que ha visto gestar de principio a fin y en lo que también hay mucho de ella, porque su opinión cuenta: «Cuando me pruebo la ropa no sólo se trata de ver la estética, sino que también es importante saber cómo se va a portar en la vida real. Tengo que transmitir si es cómoda y expresar cómo me siento con ella. Es prioritario encontrarte bien llevándola, porque en la confianza está el encanto».
Todo parece mágico en el taller, del que la modelo destaca la complicidad con ese equipo al que considera su familia y donde, nada más llegar en el año 2001, conoció a Virginie Viard –por aquel entonces directora de estudio, mano a mano con Karl Lagerfeld–. «Virginie ha crecido con los códigos de Chanel, los lleva en el corazón, y eso se refleja en su trabajo. Me encanta la visión tan femenina y delicada que tiene y su relación con el personal. Los conoce a todos, desde los artesanos hasta las primeras de atelier, sabe cómo es la personalidad de cada uno y se adapta para sacar lo mejor de ellos. La veo cada día, en la oficina, en el café... Está en todo».
Desde que sucediera a Karl Lagerfeld en 2019 con la colección Crucero 2020, todo han sido alabanzas a su trabajo, aunque contadas las ocasiones en las que ha hablado. Su obra lo hace por sí misma. «Ella es tímida, pero muy fuerte y tiene las ideas muy claras. Deja que su talento sea el protagonista y que se la reconozca por ello. En eso nos parecemos un poco, porque yo puedo ser muy reservada, sin embargo, cuando estoy en una prueba, quiero hacer vivir la colección al máximo».
Incontables son las presentaciones en las que la brasileña ha participado, ni ella misma puede enumerarlas, ya que ha desfilado prácticamente en todas desde hace dos décadas. Y 17 años son los que trabajó junto a otro maestro, Karl Lagerfeld. «Acudía casi todos los días a las pruebas, la diferencia es que a él le gustaba trabajar por las tardes y Virginie ya está presente desde por la mañana. Era fascinante verles codo con codo. Él solicitaba que yo estuviera en todos los fittings. Al acabar las colecciones, siempre nos mandaba una nota que ponía: “Gracias por tu paciencia”».
Al preguntarle cómo afronta su nuevo papel, la respuesta es rápida: «Mi trabajo no cambia, sólo crece. Siento mucho amor por Chanel y me emociono al hablar de mi relación con la casa. ¿No se nota?». Así es, damos fe.
*Maquillaje y peluquería: Iván Gómez para Chanel. Agradecimientos: Hotel Shangri-La Paris.