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La historia de la moda se escribe lenta. Cada época cuenta con sus diseñadores destacados pero más allá de los nombres propios que permanecen en la memoria colectiva cuando ya no están, son las innovaciones en el sector lo que permite que este siga creciendo y evolucionando. Inventar algo nuevo en torno a la indumentaria es cada vez más complejo y solo unas pocas mentes privilegiadas han sido capaz de hacerlo. Una de esas mentes es la de Diane von Fürstenberg, la diseñadora que ideó el wrap dress o "vestido cruzado", una de esas prendas todoterreno capaz de mantenerse actual con el paso de los años. Aquel vestido se presentó oficialmente en 1974, hace hoy 50 años. Medio siglo después, es un básico presente en multitud de firmas, un éxito intergeneracional ajeno a las tendencias.
Un príncipe y un viaje a Madrid
La vida de Diane von Fürstenberg tiene los elementos necesarios para hacer de ella una película taquillera. Todavía no hay biopic, pero Disney+ pronto estrenará el documental Diane von Fürstenberg: definiendo estilo, en la plataforma a partir del 25 de junio. Nacida en Bruselas (Bélgica) en el seno de una familia acomodada, su padre tenía nacionalidad rusa y su madre griega. Apenas dos años antes de nacer la diseñadora, que llegó al mundo el 31 de diciembre de 1946, su madre fue enviada al campo de concentración de Auschwitz en plena ocupación nazi. Logró escapar, aunque su salud física estaba tan deteriorada que los médicos le aseguraron que no podría tener hijos. Sin embargo, en la Nochevieja de 1946 llegó Diane, con quien siempre mantuvo una relación estrecha y a quien siempre inspiró. La joven Diane tuvo la oportunidad de formarse en buenos colegios y, a los 18 años, emprendió un viaje a Madrid para aprender español. Poco tiempo después, se formó en Económicas en la universidad de Ginebra. Allí conoció al príncipe Egon von Fürstenberg, con quien contrajo matrimonio en 1969. A pesar de que se separaron en 1972 tras tener dos hijos en común, la belga siempre conservó su apellido de casada.
Los 70 y el éxito del "wrap dress"
Asentada en Nueva York y después de haberse formado en moda en Italia de la mano de Angelo Ferretti, inició su carrera en la moda en la década de los años setenta. Y no tardó en lograr su gran éxito: el denominado wrap dress, creado en 1974. La diseñadora logró lo imposible, crear una silueta innovadora desde el punto de vista del diseño pero lo suficientemente cómoda como para convencer a decenas de miles de mujeres. La particularidad del diseño era su silueta envolvente, que abrazaba el cuerpo de la mujer al cruzarse en el pecho y anudarse en la cadera. Este corte, único por aquel entonces en un vestido, forma hoy parte de la categoría de básicos tanto como el vestido camisero. El diseño está inspirado en las chaquetas de ballet que algunas bailarinas lucen sobre el maillot durante los entrenamientos. En un principio, de hecho, Diane ideó una chaqueta cruzada para llevar con falda o pantalón y después llegó el vestido, un súperventas desde su creación.
En 1974, el panorama de la moda era masculino casi en su totalidad. Con Yves Saint Laurent como gran referente, eran los años de la sofisticación relajada de Halston, los del Chloé de Karl Lagerfeld o los estampados psicodélicos de Pucci. La ropa se dirigía a mujeres pero eran los hombres quienes lideraban las grandes firmas, desde el punto de vista empresarial (esto no ha cambiado mucho en la actualidad), pero también creativo. Diane von Fürstenberg fue una de las pocas excepciones. Y lo fue a lo grande. "Con 27 años, estaba confeccionando 25.000 wrap dresses a la semana", contó la diseñadora el pasado enero en una entrevista a WWD, con motivo del 50 aniversario de la prenda. En el momento de su lanzamiento, el vestido tenía un precio de venta de 80 dólares y en 1976 ya había alcanzado la cifra de un millón de vestidos vendidos. La firma tuvo beneficios que le permitió diversificar su negocio y ampliar categorías como perfumes o gafas de sol.
El éxito de la prenda se desinfló en la década de los ochenta pero en los noventa, cuando el vestido ya podía encontrarse en algunas tiendas vintage, se renovó el interés por este diseño. Desde entonces, iconos de estilo de todas las generaciones lo han lucido en multitud de ocasiones. Llama la atención el comprobar que el vestido cruzado no se identifica con un estilo específico ni se limita a un tipo de mujer. Lo ha llevado Vanessa Hudgens en plena fiebre de High School Musical, Paris y Nicky Hilton, Kate Middleton o Kate Hudson, por citar algunos ejemplos de la larga lista de mujeres famosas suscritas al vestido más polivalente del armario. Incluso, lo hemos visto en la gran pantalla: Penélope Cruz luce un discreto diseño en color negro en la película de Pedro Almodóvar Los abrazos rotos (2009).
Sobre por qué sigue interesando 50 años después, la diseñadora y empresaria ha tratado de explicarlo en WWD: "Porque funciona en el cuerpo de la mujer. ¿Qué hace a una mujer hermosa? El contacto visual, la sonrisa y el lenguaje corporal. Todo depende del lenguaje corporal. Y lo primero es el tejido. La calidad del tejido (...) Además es indestructible (...) Yo empecé en los años 70 y los 70 son como los 30, nunca se pasan de moda", añadió. Igual que sucede con la camisa blanca, con los vaqueros o con el vestido de flores en primavera, el wrap dress siempre está ahí y, teniendo en cuenta su carácter atemporal e intergeneracional, no tiene pinta de que vaya a desaparecer del armario.
Con motivo de su 50 aniversario, la firma ha lanzado una colección cápsula donde se reinterpreta este clásico jugando con los estampados. Encontramos dibujos tan originales como un crucigrama inspirado en el pasatiempo del New York Times o el recurrente animal print de pitón, un clásico de la casa, ahora en versión reversible para hacer todavía más versátil este básico de espíritu innovador. El legado de la diseñadora está presente en los libros, expuesto en los museos y reconocido con alguno de los premios más relevantes de la industria. De momento, asegura que no quiere vender su marca. Dentro de la familia, su nieta Talita ha seguido sus pasos, diseñando alguna que otra colección cápsula para la firma de su abuela. Sea como sea, el wrap dress sigue resultando tan actual como el primer día que la diseñadora lo presentó al mundo, hace ya medio siglo.
Elena Muñoz tiene una experiencia de más de una década escribiendo sobre moda. A lo largo de su trayectoria ha cubierto los desfiles de la semana de la moda de Madrid, las alfombras rojas de los premios más importantes del mundo y ha entrevistado a decenas de celebridades y diseñadores. Además, no se pierde ninguna novedad en materia de tendencias. A la hora de escribir sus artículos y reportajes, Elena Muñoz busca siempre una perspectiva más analítica, indagando sobre el simbolismo de las prendas, el significado de las tendencias y curioseando en la historia de la moda, tratando de ir un paso más allá y ofrecer otra visión de la industria, que es mucho más que ropa. Además, le interesa curiosear sobre nuevas firmas independientes, reivindicar las marcas made in Spain y hablar sobre sostenibilidad.
Estudió periodismo y comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y desde muy pronto se adentró en las redacciones de revistas, donde ha desarollado toda su carrera. Aprendió en las redacciones de Grazia, Glamour y Marie Claire, donde desempeñó funciones de periodista digital pero también se familiarizó con la prensa escrita. Estuvo casi cinco años como editora digital de moda en Hola. En la actualidad colabora con diferentes medios de comunicación, entre ellos Elle. También tiene una newsletter, "El sofá", donde habla de cultura y mujeres que inspiran.