La península een la que vivimos dispone de paisajes tan diferentes y variados que podríamos reproducir infinidad de escenarios de otras partes del mundo sin la necesidad de un vuelo eterno. Y eso es justo lo que queremos descubrirte si sueñas con desconectar en un paraíso de arenas blancas, aguas turquesa y ritmo pausado sin tener que cruzar medio continente. Ahora ya no necesitas ir a Maldivas. Sólo dos horas y una buena 'playlist' para llegar al sur de Portugal. Ilha de Armona, en pleno Algarve, es el secreto mejor guardado de los amantes del verano sin prisas, la piel salada y la belleza que no necesita filtros.
A solo 15 minutos en barco desde Olhão, la encantadora ciudad cubista del Algarve, se despliega este edén inesperado. Desde el aire, Armona es un sueño de arenas blancas que emergen y desaparecen al ritmo de las mareas, como si el océano tuviera su propio desfile de moda. En tierra, la isla es calma en estado puro: caminos de arena, casas bajas, chiringuitos con sabor a mar y peces nadando junto a tus pies. Sí, peces. Y camaleones tomando el sol como si posaran para una editorial de verano.
Aquí se viene a parar el reloj. A andar descalza, dejar el móvil en modo avión y dejar que la luz, esa luz dorada que todo lo embellece, haga su magia. La belleza de este lugar no necesita filtros, ni artificios. Y tú, tampoco. Bañadores sencillos, vestidos de lino, sandalias planas y una cesta de mimbre serán tus mejores aliados para mimetizarte con la estética de la isla. Armona tiene esa vibra 'cool sin esfuerzo' que tanto admiramos en las francesas, pero con sabor atlántico y alma portuguesa.
Ilha de Armona: las Maldivas portuguesas
Olvídate de resorts masificados o beach clubs con música estridente. En Armona, la exclusividad es otra: la de dormir con la brisa como único sonido. No hay hoteles lujosos, sólo casitas en alquiler y un pequeño camping que mantiene intacto el encanto del lugar. Y para que el paraíso se mantenga intacto, los restaurantes y tiendecitas están apartados del núcleo de la playa, lo que garantiza silencio y serenidad incluso en temporada alta. Un acierto.
Antes o después de tu aventura isleña, dedica tiempo a explorar Olhão, ese pequeño pueblo de pescadores que guarda la esencia del Algarve más auténtico. Con sus calles empedradas, sus puertas turquesas y sus mercados de inspiración árabe.
Y si eres de las que se fija en la arquitectura tanto como en los estilismos del 'street style', te encantará saber que Olhão es conocida como la Ciudad Cubista del Algarve, gracias a sus tejados planos y su trazado pintoresco. Un escenario perfecto para tus fotos más boho chic del verano.
En definitiva, Armona es para ti si buscas un destino cercano pero con alma exótica. Necesitas recargar energía sin salir del continente. Te gusta viajar con estilo pero sin pretensiones. Y si el sonido de las olas y el sol en la piel es tu mejor terapia.
Amanda Prado es colaboradora de ELLE, experta en moda, tendencias y actualidad. Como buena defensora del periodismo multimedia, también es creadora de contenido para redes sociales (empezó en Fotolog y ha terminado en TikTok). Su especialidad es localizar las nuevas tendencias de la pasarela y del street style. Amante del estilo boho, la ropa vintage y la moda sostenible. Especialista en transformar básicos en lookazos y en localizar joyitas textiles de donde crees que no se puede sacar nada. De las románticas que aún compran en tienda física.
Descubrir qué llevan las famosas es otra de sus funciones. Además de analizar qué prendas visten las celebrities (y, sobre todo, cómo lo llevan, su estilo) también se encarga de cubrir todo lo que sucede en alfombras rojas y eventos de moda. No deja escapar ningún detalle del día a día que comparten las influencers y creadores de contenido en sus redes sociales o en los eventos a los que acuden.
Amanda Prado se graduó primero en Derecho y después en Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos. En tercero de carrera resultó ganadora de la Superbeca Elle y trabajó durante un año en cuatro empresas: para el equipo de comunicación de ZARA (Inditex), el departamento de Relaciones Públicas de Estée Lauder, la agencia de comunicación Equipo Singular y, por último, la redacción de la revista ELLE. Al terminar la beca comenzó a colaborar en la revista Cosmopolitan cubriendo temas de belleza y moda y, tras varios años, regresó a ELLE.