¿Te has parado a pensar cuál es el ranking de las ciudades más visitadas de Francia, uno de nuestros países vecinos? ¿Sabrías decir qué localidades, aparte de París, son las preferidas por los turistas? En el segundo lugar, Niza, la fabulosa capital de la Costa Azul; en el tercero, Lyon, con un casco histórico Patrimonio de la Humanidad; en cuarto, Marsella, cada vez más en auge al ser parada de cruceros por el Mediterráneo... y en quinta posición, esta preciosa ciudad -la más cercana a España- que te invitamos a conocer: Burdeos.

Poco a poco, Burdeos se está convirtiendo en tendencia, consolidando su papel de capital mundial del vino y destino cultural; una ciudad hermosa y manejable donde se conjugan muy bien patrimonio y modernidad. Capital de Aquitania, la ciudad fue fundada por los romanos en el siglo I a.n.e bajo el nombre Burdigala. El empuje económico vendría en el medievo, gracias al auge de su puerto por el comercio de vino con Inglaterra. La bonanza de la época neoclásica -y algunos edificios renacentistas- dejó un casco histórico Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Garona es el río que baña Burdeos -no dejes de pasear por sus idílicas riberas; si tienes tiempo, toma uno de los cruceros fluviales- y, en sus orillas, se encuentra el entorno más emblemático de la ciudad, la plaza de la Bolsa (s. XVIII), con sus magníficos edificios y el Espejo del Agua, el oasis de la ciudad en verano, para recibir frescor y mojarse los pies en un reflejo que parece de película de Disney.

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Porte Cailhau, una de las entradas al casco antiguo de Burdeos.

Por Burdeos también pasa el Camino de Santiago

No lejos de allí se encuentra la Porte Cailhau, que cuando se construyó, a finales del siglo XV, era la entrada principal a Burdeos desde el río. Erigida en estilo tardogótico, puedes subir a lo más alto para disfrutar de unas magníficas vistas, al igual que en la Grosse Cloche, la otra puerta de las murallas medievales de la ciudad, así llamada por su imponente campana de 7 toneladas. Es la entrada a un casco histórico Patrimonio de la Humanidad, lleno de ambiente, tiendas cuquis y rincones preciosos, que debes recorrer.

En cuanto a edificios religiosos, el más interesante es la catedral de Saint-André (ss.XII-XVI), que es parada del Camino de Santiago, acogió dos bodas reales y que tiene a su lado uno de los monumentos más fotografiados de Burdeos: la torre Pey-Berland, de mediados del XV, también Patrimonio Mundial por la Unesco.

Más reciente es el Grand Thêatre, un impresionante edificio neoclásico de finales del XVIII construido sobre los restos de un templo galorromano. Pero para lugar de impresión, la explanada Des Quinconces, de la que los locales presumen que es la plaza más grande del mundo, con sus 12 ha. Te deslumbrará el monumento a los Girondinos, que se ha convertido en un emblema de la República Francesa.

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Comer, beber, vivir... en Burdeos

Si tienes tiempo para visitar algún museo, tres son los más importantes espacios artísticos de Burdeos: la Cité du Vin, un museo dedicado enteramente a la cultura del vino, con catas y experiencias interactivas; el museo de arte contemporáneo o CAPC, ubicado en un antiguo almacén portuario y, para los más conservadores, el de Bellas Artes, con obras maestras del siglo XVI al XX: Corot, Delacroix, Van Dyck, Kokoschka, Matisse, Picasso, Renoir, Rubens, Veronés..

Desde luego, la sola mención de Burdeos nos lleva a sus vinos: dulces, blancos secos, tintos (la mayoría, de uva Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc), claretes y rosados (quizás la mejor elección para verano)... Cualquier opción es buena; de allí es, por ejemplo, la denominación de origen Pomerol y sus icónicos vinos Petrus.

¿Y con qué acompañar el vino? Con una gastronomía local típica y brillante, que tira mucho del pescado y el marisco, cómo no, por su cercanía al mar (no dejes de probar las ostras de Arcachón), pero también ofrece platos elaborados y sabrosos con carne: una de sus especialidades es el entrecôte à la bordelaise, cocinado con una salsa de vino y chalotas. De dulce, prueba los clásicos cannelés, unos pastelitos de masa flambeada con ron y elaborados con vainilla y corteza de caramelo.

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Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer. 

Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, series, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘lifestyle’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes. 

Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter. 

Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.