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Apenas permanecen abiertos un mes en el año, pero son la excusa perfecta para viajar por Europa y descubrir las ciudades más bonitas del continente desde otra perspectiva: la navideña, con sus luces, adornos, especial gastronomía y un ambiente excepcional que nos llena de buen rollo al final del año.
Decoraciones navideñas, artesanía y gastronomía típica son solo algunos de los productos que podemos adquirir en los mercadillos europeos, mientras disfrutamos de las luces, los árboles de navidad, la música en vivo, los villancicos o las pistas de patinaje sobre hielo. Los mercadillos navideños tienen su raíz en el centro de Europa, así que qué mejor excusa para viajar por el continente y dejarse fascinar por algunos de los más bonitos (y menos masificados).
Viena (Austria)
En el centro de la ciudad puedes disfrutar de Chriskindlmarkt, el famoso mercado navideño vienés, que se extiende por la plaza del Ayuntamiento y cuenta con una pista de patinaje sobre hielo entre árboles de 110 metros cuadrados, en la que los niños se lo pasarán pipa. Los visitantes acceden a través de un pintoresco arco y son recibidos por un mar de luces parpadeantes, preciosos puestos de regalos con un agradable aroma a vino caliente y pan recién horneado, perfecto para una fría noche de invierno. No dejes de hacer una foto al árbol de corazones, un símbolo del mercadillo de Viena. Abierto hasta el 26 de diciembre.
Fráncfort (Alemania)
Los mercados navideños de Fráncfort ofrecen una tradición e historia que se remonta a 1393, cuando estaban acompañados de representaciones de autos sacramentales en el Römerberg. Hoy en día, los puestos ofrecen diversión más actual -como pretzels del tamaño de un globo- y regalos artesanales que reflejan la mejor tradición germánica. El mercado navideño comienza en el Roßmarkt y se extiende a lo largo del Zeil hasta Römerberg y el río Meno. Los visitantes admiran puestos muy decorados que venden artesanía y especialidades navideñas de todo el mundo, así como un imponente árbol de Navidad en Römerberg, con el pintoresco casco antiguo y la plaza Paulsplatz como telón de fondo. No dejes de probar especialidades como las Bethmännchen, unas pastas dulces de mazapán, que combinan con una taza de vino de manzana.
Ámsterdam (Países Bajos)
El mercadillo navideño de Ámsterdam es uno de los más recientes del continente; de hecho celebra su octavo aniversario: el mágico mercado navideño se encuentra en Museumplein (justo al lado de una impresionante pista de hielo para patinar) y ofrece una increíble variedad de delicias culinarias y opciones de compras del 12 al 16 de diciembre. Sus 45 puestos ofrecen todo tipo de productos a los viajeros, que pueden culminar la noche con un paseo en barco por los canales desde los que disfrutar de las famosas iluminaciones navideñas de la ciudad.
Helsinki (Finlandia)
El mercado navideño más antiguo y emblemático de Helsinki se encuentra en la Plaza del Senado, bajo la majestuosa Catedral de Helsinki. Este escenario se transforma cada 13 de diciembre con la llegada de Santa Lucía, una figura tradicional que desciende las escaleras de la catedral en una ceremonia llena de simbolismo. Esta tradición, que honra a la mártir cristiana del siglo IV, es un evento profundamente arraigado en la cultura finlandesa y un espectáculo imprescindible para quienes visitan la ciudad en Navidad. El mercadillo incluye más de un centenar de puestos que ofrecen una variedad de productos, desde regalos y adornos hechos a mano hasta especialidades locales como pescado, carne y comidas preparadas. En el centro de la plaza, un tiovivo clásico hace las delicias de los niños, mientras que las apariciones diarias de Papá Noel añaden un toque mágico.