Se fueron buscando una isla griega y encontraron una isla croata de ensueño. Eso fue lo que le pasó al equipo de localizaciones de 'Mamma Mia! Una y otra vez', cuando intentaba encontrar en la costa mediterránea un lugar que recreara Kalokairi, la isla de ficción en la que transcurre la acción.
Fueron tres los lugares que sirvieron al reparto y al equipo técnico como perfecta localización de los escenarios de la película: las islas de Skiathos y Skópelos, en las Esporadas griegas, y la de Vis, en Croacia, un lugar que parece detenido en el tiempo, donde la belleza mediterránea se ha quedado anclada.
La isla de Vis se encuentra en pleno Adriático, a 12 millas de la isla de Hvar y cuenta con apenas 3.600 habitantes, con un relieve similar al dela joroba de un camello. Siempre ha sido una de las más misteriosas de Croacia y hasta hace poco ha estado preservada de visitas turísticas, pues desde los años 5o hasta 1989 sirvió como base militar yugoslava.
La estratégica ubicación de la isla le hizo objeto de deseo a lo largo de la historia: griegos, romanos, venecianos, las tropas de Napoleón, los ingleses, los austriacos, los italianos durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta que en 1945 se utilizó como una base militar de la antigua Yugoslavia incomunicando la isla con el mundo exterior. Tito y sus soldados establecieron su cuartel general en el punto más alto, el monte Hum, a 587 m de altura.
Esto sirvió para conservar sus preciosos paisajes y playas lo que, junto al hecho de ser el escenario de la segunda parte de 'Mamma Mia!', ha servido para incrementar poco a poco el interés de los turistas que buscan paz, tranquilidad y, sorpresa, varias delicias 'gourmet': desde su propio vino, el Vugavu –derivado de la Vugava, una antigua variedad de uva blanca que se cultiva en Vis desde la antigüedad— hasta la Pogaca od slane ribe, una torta de pan y sardinas. En Vis la sardina protagoniza muchos platos acompañados de la hogaza de pan y de las Krostule, un postre hecho de pasta con ciruelas y licor.
No necesitarás demasiado tiempo para recorrer la isla, apenas un día o dos si quieres hacerlo con algo más de detenimiento, dado que la superficie de Vis es de apenas 90 km2 (para que te hagas una idea, Hierro, la isla canaria más pequeña, tiene 268 km2 de superficie). Las dos ciudades principales son Vis, al este, y Komiza al oeste.
Vis se erige en una suave colina, que atraviesan varias callejuelas que van a dar a un pintoresco paseo marítimo sobre una bonita bahía. En ella, destaca el Museo Arqueológico de Issa, que ocupa una fortaleza austríaca del siglo XIX y que cuenta con la mayor colección de objetos helenísticos de todo el país, incluyendo jarrones, joyas y escultura. La principal pieza es una cabeza de bronce de la diosa Artemis, del siglo IV.
En la ciudad podrás admirar otros monumentos de largo recorrido histórico que explican los orígenes de la villa, como yacimientos prehistóricos, termas romanas, los restos de un cementerio de la Grecia clásica, fortalezas inglesas…
Al oeste, Komiza es un pueblo de ambiente algo más bohemio, a los pies del monte Hum. Se trata de una localidad tradicionalmente vinculada con el mar en la que la mayoría de sus habitantes son o han sido pescadores, por lo que es lógico la existencia de un museo de la pesca. Pero si esta temática no te atrae precisamente, Komiza tiene más lugares para sus turistas, como una ciudadela del XVI o su monasterio benedictino.
En el extremo occidental de la isla, el monte Hum se convierte en otro de los atractivos de Vis. Puedes aparcar un poco antes del final de la carretera principal en Podšplije y seguir las señales y hacerte un selfie en el mirador de Komiza o disfrutar admirando la capilla del Espíritu Santo.
No dejes de dar un paseo de 15 minutos por la pista que va hacia la Cueva de Tito; no está señalizado pero lo puedes ver por una zona de aparcamiento situada bajo un murete de piedra. Enseguida llegarás a una habitación pequeña rodeada por un muro de piedra: ahí se refugiaba el líder comunista durante la Segunda Guerra Mundial.
Las playas de Vis
Cuando hayas hecho un pequeño recorrido turístico por la isla, es el momento de ponerte el bañador y tumbarte sobre la toalla en algunas de las preciosas playas de Vis. Los expertos suelen poner en lo más alto de las listas las que están al sur, sobre todo la playa de Stiniva, una preciosa cala escondida entre las rocas situada al sur de la isla, a la que solo se puede acceder a través de un estrecho sendero o en barco -la opción más sencilla es desde Rukavac-. Los acantilados de piedra rodean esta estrecha playa de piedrecitas blancas que apenas se abre en 10 metros al mar.
En la islita de Bisevo, a 5 millas náuticas de Komiza, de solo 6 km2 y unos 20 habitantes, se encuentra uno de los atractivos naturales de Vis, la Cueva Azul o Modra Spilja. En ella, cada día de 11 a 12 horas se produce un fenómeno de refracción de la luz por el que los rayos del sol entran en la cueva a través de una abertura y se reflejan en el agua hasta una profundidad de 16 metros, iluminando la gruta con colores azules y plateados.
Catalogada también como Monumento Natural como la Cueva Azul, la Cueva Verde o Zelene Spilja de la isla de Ravnik ofrece un fenomeno parecido, pero en esta ocasión los tonos en los que se ilumina la gruta son verdosos.
Otra de las playas más conocidas es la de Srebrna, cerca de la villa marinera de Rukavac, con sus piedrecitas blancas, sus cristalinas aguas y su entorno de ensueño. Situada también al sur de la isla, se le conoce como 'Playa Plateada' por el color que adquieren sus piedras con el reflejo de la luna.
Hemos hablado de playas rocosas o de piedras, pero si lo que buscas es arena, debes de acudir al este de la isla, a otro de los enclaves más frecuentados, las playas de Milna y Zaglav. Milna está justo al lado de la carretera principal, con el agua muy azul y varias islas pequeñas alrededor; Zaglav, a solo 15 minutos caminando por un sendero, es más tranquila y, según el gusto, puede ser más bonita.
Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer.
Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, series, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘lifestyle’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes.
Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter.
Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.