Cuando acudimos a una entrevista de trabajo, todo cuenta. Tus conocimientos sobre la nueva empresa en la que quieres entrar, tu predisposición para encarar el nuevo empleo o demostrar que sabes tanto inglés como pones en el currículum. Pero hay otros elementos, más subjetivos, que son decisivos. Mirar a los ojos a quien te está entrevistando, mostrar seguridad en tus respuestas, transmitir tranquilidad y evitar balbuceos. Y una de las técnicas que se ha puesto de moda entre los reclutadores es ofrecer un vaso de agua y ver la reacción del aspirante. Es la conocida como “prueba del vaso de agua” que se ha puesto muy de moda en Francia y que comienza a resonar también en España. Una fórmula que puede dar información clave sobre el candidato y cómo se desenvuelve en el terreno laboral. Si nos encontramos en una entrevista ante un “inocente” vaso de agua, no lo tomemos a la ligera. Cada detalle, importa.
En qué consiste la prueba del vaso del agua
El reclutador o reclutadora coloca sobre la mesa de la sala de reuniones un vaso de agua o una jarra, justo delante del candidato. Después de presentarse y cruzar varias frases, le pregunta si quiere beber. Si respondemos con confianza y claridad que sí, entonces estaremos transmitiendo confianza y adaptabilidad. Si por el contrario, rechazamos la propuesta, podría tomarse como un signo de inseguridad y desconfianza.
Los reclutadores pueden hacer una lectura incluso si derramamos unas gotas de agua sobre la mesa. Si nos precipitamos a limpiarlo, puede resultar excesivo y denota nerviosismo pero si lo limpiamos con calma, entonces estaremos dando una buena impresión, de proactividad y capacidad para gestionar imprevistos. Mucho cuidado si lo dejamos sucio, entonces se puede interpretar como cierte dejadez o que en el trabajo nos desentendemos de los problemas que surgen.
Así que si nos encontramos ante el reto del vaso de agua, lo mejor será aceptar la invitación y dar un sorbo con confianza. Sin vaciar el vaso de golpe, como si estuviéramos en el desierto del Sahara. Eso, tampoco. Denota ansiedad e impaciencia.
Los detalles importan en una entrevista de trabajo
No es cuestión de estar pendientes del vaso durante toda la entrevista. Los detalles son importantes pero no hay que descuidar lo fundamental, acudir con los deberes hechos. Conocer la organización en la que se quiere entrar, sus valores, productos o servicios y ser proactivo realizando también nuestras propias preguntas. Es importantes saber qué capacidad de crecimiento podemos tener en la empresa y a qué podemos aspirar en el futuro. Las compañías quieren trabajadores fieles, que confíen en la organización a largo plazo.
Indispensable llegar puntual a la cita para causar buena impresión, ir vestido de forma profesional, acorde al empleo que nos ofrecen, limpio y cuidado y nunca criticar el empleo anterior. Borrón y cuenta nueva, solo pensar en el futuro, y en ese vaso de agua…