No es habitual que la clase media invierta en lingotes de oro. Pero sí que acumulemos algunas joyas de regalos de infancia, de nuestra primera comunión o anillos heredados de familiares que no nos ponemos y que, sin saberlo, nos pueden sacar de un apuro financiero. En tiempos convulsos como los que estamos viviendo, con tensiones geopolíticas en Oriente Medio, resurgen dos valores refugio frente a la volatilidad de los mercados: son el oro y la plata.

En el caso del oro, cada semana bate nuevos récord y ya ha superado los 2.750 dólares la onza. Está tan en auge, que hasta un supermercado estadounidense, Costco, oferta lingotes en su página web. Lo mismo añades a la cesta de la compra huevos, pasta o leche como un par de lingotes de oro ya sean de 10, 20, 50 o 100 gramos. Es una forma de invertir más democrática y que te permite diversificar los ahorros y no solo dejar el dinero en barbecho en la cuenta corriente.

¿Vendemos las joyas?

Pero también podemos hacer el ejercicio contrario, dado que el metal precioso está en máximos, es el mejor momento de deshacernos de esa esclava con nuestra fecha de nacimiento que nunca utilizamos o una cadena rota que jamás arreglamos. Incluso el anillo de casada, si es que nos hemos divorciado, y no tiene ya un valor sentimental para nosotras. En ese caso, podemos acumular varias joyas y venderlas porque nos podemos llevar un buen pico de dinero que nos puede arreglar las vacaciones o la Navidad.

También la plata está por las nubes aunque su valor es mucho menor. El hermano menor del oro se ha revalorizado un 46% en el último año. La onza ronda ya los 34 dólares y no está lejos del máximo histórico, 50 dólares, que alcanzó en junio de 2011 aunque los analistas consideran que puede incluso llegar a los 70 dólares próximamente si aumenta la inestabilidad política en el mundo y los inversores dan la espalda a la Bolsa. Entonces podrían dispararse todavía más estos valores refugio que no suelen tener fuertes caídas y dan cierta seguridad.

¿Por qué el oro y la plata son valores en alza?

Son muchas las circunstancias que convergen para que estas materias primas estén tan en auge. Por un lado, la incertidumbre sobre las elecciones en Estados Unidos y quién puede ser el vencedor, los conflictos que están involucrando también a Irán en Oriente Próximo y una compra generalizada de oro por parte de los bancos centrales de todo el mundo, en muchos casos para reducir su dependencia del dólar.

Sólo en 2023, los bancos centrales globales compraron 1.037 toneladas de oro, la segunda mayor adquisición registrada en la historia. En el periodo comprendido entre enero y marzo, diez bancos centrales informaron de un aumento de sus reservas de oro por encima de una tonelada, sobre todo dos: China e India, con 27 y 19 toneladas, respectivamente. En los últimos veinte años, el oro se ha revalorizado un 584% y más de un 50% desde que estalló la pandemia en 2020.

Siempre se dice que los inversores son muy miedosos, y cualquier movimiento en el mundo les pone en alerta. Por eso han surgido el oro y la plata como alternativa a las inversiones más volátiles. Y una lección para cualquiera: si nos vamos a comprar una joya o queremos que alguien nos la regale: mejor que sea de oro, que siempre la podremos vender en el futuro.