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Acabas de volver de tus vacaciones, como el resto de tus compañeros, y tu jefe ha decidido hacer una reorganización de tareas en el equipo. Te encargan un nuevo proyecto de responsabilidad y aparentemente ilusionante; está relacionado con tu especialidad pero implica habilidades que nunca has utilizado e incluso que desconoces.
Comienzas a investigar un poco por dónde ir, pero te sientes abrumada, sobrepasada y, sobre todo, atascada, así que empiezas a dudar muy seriamente de que puedas cumplir el plazo que te han exigido. ¿Qué harías si te encontraras en esta situación? Por una cuestión de orgullo y no parecer la débil de la oficina, seguro que te dices a ti misma: "Manejaré esto yo solita".
Desde fuera, pedir ayuda parece una solución bastante más sensata, pero somos conscientes del tira y afloja interno que esto conlleva. No importa lo lejos que hayas demostrado que puedes llegar con tu carrera; es normal que pedir ayuda a tu jefe, compañeros o equipo te haga pensar que pareces incompetente o una persona molesta para el departamento.
En este mundo laboral es importante hallar el equilibrio entre la fortaleza y la humildad y saber cómo pedir ayuda para no parecer que estás dependiendo demasiado de los demás. Si optas por dirigirte al resto con confianza y honestidad, es más que probable que te vean como un trabajador que sabe cómo afrontar los retos más complejos. Todas estas recomendaciones te vendrán que ni pintado.
Empieza con fuerza
La frase con la que inicies la conversación marcará todo el tono posterior. Evita aquellas que le quitan importancia a lo que vas a pedir, como "Siento molestarte con esto, pero...", "Siento mucho robarte tiempo" o "Sé que probablemente estés demasiado ocupado para esto...".
No vayas con rodeos y expresa claramente tu propósito. "Me gustaría saber tu opinión sobre el nuevo proyecto de cliente que tengo", "Estoy trabajando en un nuevo proceso y me gustaría que me dieras algunas ideas", "Estoy atascada con esta cuenta y querría analizar contigo algunas estrategias"... son frases que pueden funcionar.
Reconoce su experiencia (y olvida tus defectos)
No pienses que menospreciarte hará que le des lástima a los demás y por eso te ayuden. Nada de decir "Soy muy malo en esto, me supera" ni "Me siento tonto preguntando, pero tú siempre sabes la respuesta", porque merma tu credibilidad e incomoda a tu compañero. Busca una manera de destacar las habilidades del otro obviando tus defectos.
Por ejemplo: "Tu experiencia en este campo es exactamente lo que necesita este proyecto", "Sé que has gestionado este tipo de proyectos antes y por eso te vengo a preguntar" o "Me he dado cuenta de que te encanta la tecnología, ¿podría hablar un par de cosas contigo?" son algunas ideas para abordar la conversación.
Sé precisa pidiendo ayuda
No vayas con vaguedades en tus peticiones, porque tu jefe o compañero entenderán dos cosas: primero, que tienen que averiguar cuál es tu problema, y segundo, que tienen que solucionártelo. Si vas con una pregunta clara y precisa, les ahorras todo ese trabajo mental. Por ejemplo, en lugar de decir, "¿Me puedes ayudar con la presentación?", prueba con: "Tengo todas las diapositivas hechas pero quiero revisar contigo el orden, para ver si tienen lógica". Con esta petición, tu interlocutor sabrá exactamente qué es lo que tiene que hacer.
Explica lo que ya has hecho
Que nunca parezca que vas al compañero a que te haga tu trabajo. Por mucho que te supere la tarea, investiga un poco: busca recursos, lee documentación, piensa ideas o enfoque, aunque parezcan disparatados. Si compartes lo mucho o lo poco que has aprendido, los demás tendrán un punto de partida más claro para aportar y/o corregir. Así demuestras que te has esforzado en abordar el problema. Ejemplo práctico: "He estado investigando nuestros problemas de pérdida de clientes. He mirado nuestras encuestas y parece haber un patrón, pero no estoy seguro de cómo abordarlo. ¿Podemos sentarnos mañana y echarle un vistazo?"
Pide consejo
Intenta que esa petición no suene a ruego desesperado, sino a necesidad de aprender o de buscar mentorías dentro de la oficina. Así, en vez de decir "¿Podrías ayudarme con esto?" prueba a decir "Me gustaría entender cómo afrontas este tipo de problemas cuando se te presentan". Esto demuestra que valoras su experiencia y que quieres aprender, no sólo obtener una solución rápida.
A la mayoría de la gente le gusta sentirse informada y útil. Al pedir consejo, les das la oportunidad de sentirse bien consigo mismos. Además, pedir ayuda con confianza no sólo cambia cómo te ven los demás, sino también cómo te ves tú mismo. Empiezas a confiar más en tu propio juicio. Empiezas a ver los retos como rompecabezas que puedes resolver. Te sientes más capaz y en control, incluso cuando las cosas se ponen difíciles.
Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer.
Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, series, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘lifestyle’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes.
Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter.
Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.