¿No te suele pasar a menudo que, aunque trabajes duro y le eches muchas horas, sientes que no obtienes resultados, que no logras nada? Hay veces que percibimos que en el mundo laboral a todos los demás les va bien excepto a nosotros, que nos dejamos la vida y encima nada nos sale bien.

Nos falta motivación, puede ser, pero está claro que esforzarse más para que las cosas funcionen mejor no siempre es la respuesta. El trabajo duro se ha idealizado tanto en esta sociedad capitalista que nos hemos olvidado de pensar en cómo podemos hacer más (y mejor) con menos esfuerzo. Estos son tres pequeños cambios que puedes hacer en tu forma de trabajar para trabajar más inteligentemente y más productivamente sin dejarte la piel en ello.

Ajusta tu puesto de trabajo con tu personalidad

Tener un puesto de trabajo agradable y en el que te encuentres a gusto puede ser clave para que tu jornada sea productiva, especialmente si te distraes con frecuencia o estás muy tenso. Un estudio del Journal of Research in Personality averiguó que los empleados se concentraban más en puestos de trabajo compartimentados. Si las mesas de trabajo son corridas, favorecen a los extrovertidos, pero las personas más ansiosas sufren problemas de concentración, según la investigación.

Si eres propensa a las distracciones, elige un lugar tranquilo para trabajar o invierte en unos buenos auriculares con cancelación de ruido que bloqueen estímulos irrelevantes. Otros pequeños ajustes, como ordenar el escritorio o tener luz natural, puede tener efectos poderosos y positivos en tu productividad. Es más fácil cambiar el puesto de trabajo que tu personalidad.

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Un nuevo punto de vista para tu síndrome de la impostora

Los estudios señalan que un 65% de los trabajadores (2021) reconocen padecer el síndrome del impostor, una creencia infundada por la que consideras que no eres tan bueno en tu empleo como los demás piensan que eres. Para lo que sirve es para reducir tu autoestima y confianza, pero... ¿podría ser bueno para ti?

Una investigación del Academy of Management Journal desveló que las personas con síndrome del impostor acaban siendo más agradables con sus conocidos y clientes, lo cual puedes aprovechar para construir relaciones sólidas con tus compañeros de trabajo y superiores, un paso necesario para crecer profesionalmente.

Una conversación honesta sobre tu situación de 'impostora' (que seguro que el otro comparte) puede abrirte canales de comunicación y ganarte la confianza de compañeros y jefes. Quizás te pueda servir para aprender nuevos trucos del oficio, algo que a la larga será mejor que echar horas y horas sin ton ni son.

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Reconsidera tu lugar de trabajo

Por miedo a cambiar de empleo y por falta de oportunidades, tendemos a quedarnos en lugares de trabajo tóxicos más tiempo de lo que deberíamos. Las consecuencias de esto, entre otras, son diversas dolencias mentales y físicas, falta de sueño, dificultad para concentrarse...

Un lugar de trabajo tóxico reúne, además de otras, estas tres características: largas jornadas laborales, poca capacidad de decisión y salarios bajos. Si este es tu caso, ¿podría ser que tu bajo rendimiento fuera consecuencia de tu empleo tóxico? Quizás trabajas en exceso, no alcanzas tu objetivo y trabajas más duro. Un bucle terrible. Si puedes buscar otro trabajo, hazlo corriendo; si no, prioriza tu salud física y mental.

Quizás te parezca contradictorio tener que dejar de trabajar tan duro cuando quieres ser más productiva pero, hazme caso, echarle horas sin saber si son necesarias puede llevar al agotamiento. Para lograr la productividad a largo plazo, planifica tus esfuerzos y mantén un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal.

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Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer. 

Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, series, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘lifestyle’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes. 

Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter. 

Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.