El doctor en psicología Edgar Cabanas, coautor de ‘Happycracia: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas’ (Ediciones Paidós, 2019), asegura que la gente recibe constantemente recetas de todo tipo para alcanzar la felicidad mediante el 'mindfulness' (ha muerto un gatito por escribir este término), el 'coaching' (han muerto dos), la psicoterapia positiva (tengo que parar o nos vamos a quedar sin gatos), la literatura de autoayuda, los fármacos de bienestar, las aplicaciones móviles y las frases de optimismo impresas en camisetas y tazas de café.

"El mensaje y la promesa siempre es que ser feliz es una elección y que podemos serlo"

“Todas las recetas insisten en el mismo mensaje y nos hacen la misma promesa: ser feliz es una elección y podemos serlo, porque poco o nada tienen que ver nuestras circunstancias. La felicidad es un estado mental y una cuestión de actitud y voluntad”; dice en la TED Talk llamada ‘Las claves para vender la felicidad’. “Parece que no tenemos excusa y que si no somos felices es porque no queremos, porque los denominados científicos y expertos en bienestar afirman haber descubierto las claves de la felicidad y de la buena vida. Sin embargo, cada vez son más las investigaciones que ponen en duda estas afirmaciones y documentan las consecuencias negativas de estos mensajes y de estas promesas”, advierte.

"La búsqueda de felicidad está enriqueciendo a muchas personas"

La periodista Barbara Gunnell asegura que la búsqueda de felicidad está enriqueciendo a muchas personas. "La industria del bienestar es próspera. Las ventas de libros de autoayuda que prometen una vida más satisfactoria nunca han sido mayores”. Hablamos con Borja Vilaseca, autor de 'Ser feliz es fácil' (Vergara, 2025), sobre por qué existe este creciente negocio. “

"Hemos generado una sociedad y un sistema a imagen y semejanza del ego que potencia la infelicidad"

Se debe a que somos una sociedad enferma, neurótica y muy infeliz por el tipo de educación industrial que hemos recibido, así como por la falta de de educación emocional y espiritual que se imparte tanto en las familias como en las escuelas. Llevamos vidas disfuncionales que causan mucho sufrimiento no tanto por las cosas que nos pasan, sino por nuestra incapacidad de saberlas gestionar emocionalmente. Entre todos, por nuestra ignorancia e inconsciencia colectiva, hemos generado una sociedad y un sistema a imagen y semejanza del ego que potencia la neurosis y la infelicidad. No es una casualidad, sino una consecuencia directa, que haya una industria dedicada a la búsqueda de la felicidad”, dice a ‘Elle’.

"Más del 80 % de los españoles declara abiertamente ser feliz"

El 20 % de los españoles ha sido diagnosticado con algún trastorno mental, según datos del Barómetro de la Salud del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y según de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 7 % sufre de depresión. Sin embargo, más del 80 % de los españoles declara abiertamente ser feliz, puntuando de media su felicidad en más de un 7,5 sobre 10, según varias encuestas realizadas por la consultora en investigación de mercado Ipsos y por el CIS.

“Estos datos solamente corroboran tres cosas: el elevado nivel de autoengaño e hipocresía de nuestra sociedad; que socialmente está mal visto ser infeliz y que en general, la gente no es sincera sobre su bienestar”, alega Vilaseca.

Vanessa Valdiriz, coach de manifestación y desarrollo personal y fundadora de Escuela de Negocios , asegura que las personas que realmente son felices tienen tres características muy poderosas que las definen: un propósito de vida claro, aprecian lo que tienen en sus vidas ahora y cuentan con una visión clara y optimista para el futuro y toman acción para alcanzarla.

"Son felices porque aprecian lo que existe en su vida ahora"

“Las personas felices buscan crear una vida que esté alineada a ese propósito que realmente no tiene una explicación racional. No tienen por qué haberse conformado con lo que tienen; seguramente tendrán objetivos que desean alcanzar, experiencias que quieren vivir y probablemente no tienen en este momento todo lo que quisieran, pero son felices porque aprecian lo que existe en su vida ahora, y lo disfrutan. Tienen una visión clara de hacia dónde van y cómo se ven a futuro y cando tienes esta claridad, cada día das pequeños pasos que te llenan de entusiasmo, disfrutas de la satisfacción del logro en tu día a día porque sabes que cada pequeño paso está alineado con una ilusión”, explica la autora de 'La felicidad es el camino, no la meta' (Ediciones B, 2016).

¿Se puede aprender a ser feliz?

Tanto Valdiriz como Vilaseca creen que es posible aprender a ser felices. “Es posible, pero el camino es muy diferente a lo que nos han hecho creer. Aprender a hacer de la felicidad un estado constante es como ir al gimnasio: no esperas resultados instantáneos después de una sola sesión de ejercicio. La verdadera transformación requiere seguir un paso a paso con constancia y dedicación”, dice Valdiriz. “La felicidad funciona de la misma manera: es un entrenamiento diario que nos ayuda a reprogramar nuestra forma de estar en el mundo”, asegura.

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HBO
Imagen de ’The White Lotus’.

Vilaseca cree que se puede aprender a ser feliz con el autoconocimiento y entendiendo los cuatro componentes de la condición humana: el cuerpo, la mente, el sistema nervioso y el espíritu. “Con rutinas y hábitos saludables que armonizan estos cuatro elementos, la felicidad deviene como resultado. Desde ahí poco a poco vamos creando un estilo de vida acorde con nuestra verdadera naturaleza dentro de la sociedad sin ser víctimas de la misma y sin ser esclavos del sistema”, asegura.

"La gente busca el alivio, no la curación: el autoconocimiento al principio es doloroso"

“La sociedad nos condiciona para pensar y comportarnos de una manera limitada, enfermiza y neurótica que causa desdicha y malestar. Este sistema no le interesa nuestra felicidad, nos usa como peones para mantenernos esclavizados y sumisos, nos aleja del bienestar. La gente suele buscar el alivio, no la curación, porque el autoconocimiento al principio es doloroso”, indica.

Cuidado con las recetas 'happy'

El problema de que tantas personas vendan que hay que tener una actitud positiva hace que pueda generarse frustración si creemos que las cosas pueden salir como querríamos, pues se generen expectativas irreales. Los mensajes y recetas de felicidad ofrecen trucos genéricos que no ahondan en las condiciones de vida y en problemas de cada uno, por lo que esas recetas genéricas rara vez pueden resolver ciertos problemas, opina Cabanas. “La 'happycracia' analiza el impacto de ese discurso de la felicidad que pone por delante la idea de que todo lo que hacemos, para que sirva y tenga sentido, ha de aportar algún beneficio. Tiene poco en cuenta cómo lo que hacemos contribuye o impacta en los demás. Muchas veces lo que hace feliz a una persona puede ser lo que hace infeliz a otra. Al hablar de felicidad individual hay que tener en cuenta que lo que hacemos puede ser un impedimento para que otros consigan sus objetivos. Sin embargo, el discurso de la felicidad se centra en el yo, yo yo”, advierte.

"Para ser felices, tenemos que aprender a ser infelices"

Para terminar un artículo sobre felicidad, lo oportuno sería un final feliz, pero creo que las palabras de David Salinas, autor de ‘La dictadura de la felicidad’ (Babidi-bú, 2021) que concedió una entrevista a la ‘BBC’, son en realidad el broche perfecto. “Estoy convencido que para ser felices, tenemos que aprender a ser infelices y a movernos en los pantanos de la infelicidad. No todo es bonito ni tan sencillo, pero no pasa nada. Si te permites estar mal, si te permites la frustración, si te permites la incertidumbre, vas a poder transitar por esos pantanos de la infelicidad y alcanzar estados de felicidad. Es que la felicidad es eso, un estado”.

"Hay dramas que exigen una felicidad previa"

Habrá que aprender a valorar esos estados de felicidad e intentar perder el miedo a aquellos momentos en los que la luz se apaga y se impone la oscuridad. Porque por más que haya tacitas que aseguran que "hoy puede ser un gran día", bien sabemos que también puede ser un desastre, y tal vez la verdadera clave para ser algo más felices sea aprender que del mismo modo que hay dramas que exigen una felicidad previa, hay felicidades que exigen que antes haya ocurrido una pequeña tragedia.

"Schopenhauer pensaba que la aceptación de la realidad era el primer paso hacia la felicidad"

Lo sé, al final todo viene a reducirse a esas frases de café con leche de “todo pasará” y “después de la tormenta, viene la calma”, pero a veces las sonrisas salen de las frases más simplonas. No todo va a ser Schopenhauer que por cierto, pensaba que la aceptación de la realidad era el primer paso hacia la felicidad. Siguiendo además su creencia de que la música abre un canal único de conciencia superior, el gurú de la felicidad Arthur Brooks señalaba en un artículo llamado ‘Mejora tu estado de ánimo con la playlist de Schopenhauer’ publicado en 'The Atlantic' que a él, escuchar Bach o una sinfonía de Bruckner me ayuda a "vislumbrar por momentos fugaces la majestuosidad de la creación” y a comprender por qué existe en el universo. Lo siento, pero yo soy más feliz escuchando a Bad Bunny. No sé cómo demonios lograr ser felicísima, pero sí sé a qué suena la felicidad.

Headshot of Marita Alonso

Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.