Odiar es el hobby de muchos, pero reírse de los demás se ha convertido ya en deporte olímpico tras haber destapado una inocente 'kiss cam' encargada de capturar momentos de ternura una aventura. Lo cierto es que la secuencia tenía todos los elementos para enamorar a los internautas, como explica en The Free Press Kat Rosenfield. “Infidelidad. CEO 's. Altos cargos de recursos humanos. Gente rica que lleva camisas de lino y mechas caras. Y Coldplay, para colmo”, escribe.

No es complicado sentir cierto 'schadenfreude' al ver a una pareja de infieles llevarse su merecido

“No es complicado sentir cierta alegría malsana al ver a una pareja de infieles llevarse su merecido, especialmente cuando uno es un millonario antipático y la otra persona trabaja en un negocio en el que se especifica que los compañeros de trabajo no han de tener ningún tipo de relación sexual. ¡Qué ironía! Y Dios mío, ¡qué satisfacción!”, dice.

Ahora todos hemos oído hablar de la compañía tecnológica Astronomer (y ya tenemos ooootra razón más para odiar a los 'tech-bros') y hemos recordado algo que quizás, no conviene nunca olvidar: vivimos en una sociedad ciertamente expuesta en la que es imposible escapar de las miradas. Y como la música no solo amansa a las fieras sino que al parecer, hace a los amantes olvidar que pueden ser descubiertos, esas miradas pueden resultar ciertamente reveladoras.

"Nada resulta más irresistible que una historia cuyos protagonistas no quieren serlo"

En un ensayo, la crítica cultural y escritora Rayne Fisher-Quann hablaba hace tiempo de cómo nada resulta más auténtico, atractivo y sugerente que una historia cuyos protagonistas no quieren serlo. El problema radica en que muchos confunden el castigo público que abunda en las redes con la justicia. "Esto plantea nuevos riesgos y cuestiones éticas, sobre todo porque la máquina de atención online no siempre diferencia entre abusos graves y conflictos interpersonales menores", asegura en Washington Post Tatum Hunter. Por su parte Christoph Kraemer, Director General para Europa de Ashley Madison, plataforma para relaciones extramatrimoniales, explica que “una aventura puede ser una vía de escape emocional. Pero si se convierte en un espectáculo viral, acaba siendo una condena pública”.

"Tras cada tropiezo hay gente real y convertimos cada batacazo en un espectáculo"

Los memes son desternillantes, por descontado… Siempre y cuando no seas el chiste, claro. Ni alguien del círculo cercano de aquel del que todos se ríen, por supuesto. Porque nos olvidamos de que tras cada tropiezo hay gente real y convertimos cada batacazo en un espectáculo con el que disfrutar, olvidar nuestros problemas y bromear entre amigos. Permitidme un segundo para una confesión pública: reconozco que durante un par de horas, tuve este fin de semana un pantallazo de Andy Byron y Kristin Cabot como fondo de pantalla en mi móvil. Mea culpa.

Nos hemos acostumbrado a historias de infidelidades protagonizadas por celebridades, pero esta cuenta con dos personas anónimas sobre las que descargar la ira (quienes han sido víctima de alguna infidelidad), la rabia (quienes acaben de ser despedidos) o sencillamente, reír en tiempos en los que las carcajadas se antojan complicadas.

"Pocas cosas gustan más que poder sentirse moralmente superior"

Este caso no es tanto uno que demuestra el poder del inesquivable karma, como muchos creen, sino de mala suerte. Malísima, de hecho. Al fin y al cabo, ¿qué posibilidades hay de que en un estadio atestado de gente, el realizador se fije en una pareja de amantes? Seamos claros: la infidelidad no es nunca algo que aplaudir pero pocas cosas gustan más que poder sentirse moralmente superior y castigar a los privilegiados que cometen, como todos, errores, pero que han de ver cómo estos se han convertido en meme. Y como buen meme, este refleja un momento concreto pero efímero que quizás deje de tener sentido en una semana o en este caso, en dos segundos, el tiempo necesario para que salga un nuevo comunicado -real o no- o alguno de los implicados -supuestamente- hable...

"Reírse de las desgracias ajenas funciona como un Lorazepam"

Porque en este circo 3.0 han entrado además en juego las 'fake news', por supuesto, y es así cómo esta historia de infidelidades con tintes pop -nunca mejor dicho, en este caso- se ha convertido en el mejor reflejo del momento actual. Uno en el que reírse de las desgracias ajenas funciona como un Lorazepam y en el que todo vale con tal de disfrutar de unos instantes de escapismo. Como cuando vemos 'realities' en los que gente multimillonaria sufre alguna 'desgracia', aunque por 'desgracia' hablemos de que no hayan podido hacerse con el modelo de Fendi que deseaban. Dramitas del primerísimo mundo.

Aunque en realidad, hay algo bien distinto: los implicados en este escándalo no querían protagonizar N-A-D-A. La cámara que ha puesto sus vidas del revés era una encargada de transmitir amor, y ha transmitido precisamente lo contrario, mientras que cuando las cámaras de los 'realities' se apagan, sus estrellas vuelven a sus mansiones a continuar con sus fastuosas vidas ‘meme-proof’, porque están tan habituadas a la fama que ni los memes ni las burlas digitales ya les afectan. En cambio, a las personas anónimas no acostumbradas a ser los protagonistas del chiste, las mofas no les hacen ni pizca de gracia. El hecho de que a nosotros sí nos tendría que hacer reflexionar.

Headshot of Marita Alonso

Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.