Karol G no necesita presentación. Es difícil encontrar a una persona que no haya escuchado su nombre artístico –el oficial es Carolina Giraldo Navarro (Medellín, Colombia, 1991)– o alguna de sus canciones en cualquier parte del mundo. Por eso, en un momento en el que todo es fachada y las relaciones personales son cada vez más frías, sorprende la normalidad y la cercanía de una artista que lo ha conseguido todo. «Claro que tengo retos, pero como mujer en la música he cumplido el sueño», afirma con los ojos vidriosos. Está en la cima, durmiendo cada noche entre las nubes del éxito, y quizás porque el camino no ha sido fácil, porque el trayecto hasta aquí ha sido largo o porque tiene muy claro quién es y quién quiere ser, no se deja llevar por la corriente de la fama y el poder. Al contrario.
Me cita en la habitación de su hotel en Madrid para hacer la entrevista un día antes de la sesión de fotos. Sin prisas ni reloj, sin aprobación de preguntas previas, sin un equipo de management que controle la conversación. Me recibe con un abrazo y un: «¿Cómo estás? ¿Dónde te quieres sentar?». Compartimos el sofá, cada una en una esquina y con un cojín entre las manos. Ella elige uno de los que forman parte de la decoración del hotel y me cede el del perrito que le acaba de regalar David Broncano en La Revuelta. Comienza una conversación sin guión, sin filtros. Su sinceridad, su emoción y su libertad a la hora de expresarse hacen olvidar que enfrente está la artista latina más premiada en el año 2024. De la cantante que hizo historia convirtiéndose en la primera mujer en conseguir el Grammy al Mejor álbum de música urbana a la primera latina en recibir el Billboard a Mujer del año. Pero “La bichota”, como la han bautizado la industria, la crítica y sus millones de fans por el personaje de una mujer empoderada que describía en la canción homónima de su tercer álbum, KG0516 –que tantos éxitos le ha dado y con el que llenó cuatro noches seguidas el estadio Santiago Bernabéu de Madrid el pasado verano– ha dado otro paso de gigante para demostrar que ella es eso, y también mucho más.
Y como muestra, su nuevo álbum, Tropicoqueta, el quinto de estudio de su carrera en el que la reina de la música urbana da una voltereta lateral. «Es un disco especial. Una vuelta a mis raíces, a todos esos sonidos y esas artistas que han marcado mi vida. Escribí una lista de sentimientos que quería tocar dentro de las canciones, lo que yo deseaba que la gente sintiera cuando las escuchase, y las personas específicas que me gustaría que recordasen al oírlas. Esas artistas que me inspiraron desde mi infancia. Cada sentimiento iba ligado a un ritmo: una ranchera, una cumbia, un mambo, un vallenato... Cuando se lo presenté a mi equipo y les dije “Esto es lo que yo quiero hacer”, entendí las dudas. Normalmente, tú apuestas a algo concreto en un trabajo, pero aquí lo hacemos a todo. Y les respondí: “Estoy en ese momento de mi vida en el que la artista quiere sacar un disco que sea sólo porque le da la gana, lo quiero hacer así y no me importa nada más”. Un amigo me dijo hace poco que este álbum era una carta de amor a lo que fuimos y a lo que somos. Y así lo siento al 200%», explica.
Una vez más, dejarse llevar por su intuición, ser sincera con ella misma y con los que la escuchan, le ha traído sólo cosas bonitas. Dejando a un lado su exitazo Si antes te hubiera conocido, cuyas reproducciones se cuentan por millones y está incluido en este disco, canciones como Latina Foreva, Papasito, Ivonny Bonita, Un gatito me llamó o Viajando por el mundo, que interpreta junto a Manu Chao, se han colado ya en la lista de éxitos de este verano. Y lo que queda.
Tropicoqueta es un recopilatorio de hits. ¿Querías crear la playlist perfecta?
Exacto, ahí le has dado (risas). Cuando voy conduciendo sola en mi carro (algo que le encanta hacer) o estoy con mis amigos en casa y le doy al play y suena una canción, decimos: «¡Uy esta!». Y lo damos todo. Suena otra que no tiene nada que ver, e igual. Vamos de aquí para allá sin importar el artista o el género. Y pensé: «Qué increíble sería que la gente pudiera tener eso con un solo disco mío. Que no tengan que hacer una playlist de canciones mías que les gustan y les hacen vibrar cosas diferentes, sino que yo se la entrego hecha». En Colombia existió lo que yo llamo la primera playlist de la historia, Los 14 cañonazos. En 1940, cuando todos los vinilos tenían doce canciones, ellos se las ingeniaron para meter 14 y, cuando todos eran álbumes enteros de artistas o géneros, empezaron a hacer mix. Eran los 14 grandes hits. No importaba si eran una balada, pop, reguetón... Y eso estaba en todas las casas colombianas y cada diciembre, cuando salía el nuevo volumen, era lo que se escuchaba en todas partes. Y dije: «Si esto a nosotros nos marcó siempre y es lo que a mí me gusta, voy a tirar hacia ahí». Las portadas de esos vinilos eran siempre con esa mujer superlatina, utilizando nuestros instrumentos, esas showgirls que han sido tan inspiradoras para mí, y de ahí vino la idea visual de este trabajo.
¿Es la confirmación de que Karol G es mucho más que música urbana?
El año pasado, en una entrevista en Italia, tuve un desencuentro con un periodista que me dijo: «La música latina es la urbana». Le respondí que no, que nosotros somos un mundo de cosas más. Y él decía: «Sí, pero la música urbana es lo único que pega en este momento del mundo latino». Puedo entender eso, pero sería superirrespetuoso sentarme aquí y decir que la música latina es la urbana. No, somos un universo de sonidos. Así que me propuse despertar esos géneros que igual la gente tiene olvidados y que ojalá les traigan recuerdos cuando escuchen mi canción. Me acuerdo de Rocío Durcal cuando oigo una ranchera o de Juan Gabriel, de Celia Cruz con la salsa… y es lo que quería. Enseñar un poquito la música con la que me crié, la que me formó como artista, la que hizo que me enamorara de este mundo. Cuando empecé a escribir en mi cuaderno esas ideas que te decía, escribí una frase en inglés arriba que decía: The Historical Latin Album (El álbum latino histórico). No estoy diciendo que sea el más grande de la historia, solamente que me gusta manifestar cosas y quería dejar claro que estaba creando una pieza que demuestra el respeto que siento por la música latina y la gente que me sigue. Este disco es una celebración sin presión.
El amor es una constante en tus canciones, pero tras el desamor que marcaba Mañana será bonito, aquí hay una burbuja de felicidad y alegría. ¿Tiene que ver con tu estado actual?
Es algo que representa mucho mi personalidad. Yo soy como supercursi y enamorada, pero toda la vida vibré mucho en el desamor. No significa que estoy así todo el tiempo, pero siento que uno se pierde tanto en ese momento, que hacer ese tipo de canciones, donde mis fans se puedan encontrar y les puede ayudar a sanarlo, es superimportante para mí. Por eso hago muchos temas sobre eso. El proceso de Mañana será bonito fue esa catarsis personal de pasar de un estado a otro. Y es muy loco, porque para este álbum, cuando yo tocaba una canción de desamor, pensaba: no estoy en ese estado, estoy muy enamorada –su pareja es el artista colombiano Feid–, me siento superfeliz. Pero cuando estudié para mi papel en Griselda –la serie de Netflix protagonizada por Sofía Vergara– fui a clases de expresión corporal y aprendí a ponerme en un estado mental que no es por el que estás pasando, sino recordar y viajar a otro para poder dárselo al personaje. Y eso nunca lo había usado tanto como para este disco. Recordé el sentimiento y volví a él para poder cantarlo.
En tu documental, Karol G: Mañana fue muy bonito, muestras tu lado más íntimo. ¿Te has arrepentido?
Es un arma de doble filo mostrarse vulnerable. En el documental era como decirle a la gente: «A mí esto me apasiona demasiado, y así como me apasiona, me duele». Cuando hice Mañana será bonito no esperaba que pasase lo que sucedió. Eran un montón de canciones que hablaban de mí y fueron las que conectaron. Y lo entendí. «Ok, ésta siempre fue la dirección, ser yo y mostrárselo a la gente». Y por eso decidí sacar el documental. Pero, a medida que el éxito va llegando, sientes que todo crece de la misma forma: la presión, la soledad, el estar alejados cada vez más de la gente que queremos, las críticas, los insultos... Puede ser tanto ruido que te puede llegar a confundir.
¿Y cómo consigues que no lo haga?
Nunca aprendes del todo. Yo me pongo la coraza y digo: «Ya no me importa lo que dice la gente de mí». Pero es imposible. Lees comentarios porque quieres saber qué piensa la gente de tu disco, y ves cosas increíbles y otras, en cambio, que te golpean. Doy las gracias al que lo entiende, al que me escucha, porque hago esto con tanto amor... Y siento mucho al que no le gusta, pero esto es lo que soy. Es la única forma en la que de verdad creo que puedo seguir haciendo esto, porque si no vamos a enloquecer todos. No me molesta que me critiquen, me preocupa que no estén escuchando con el corazón. Y, aunque a veces las cosas duelen y confunden, aprendí que el arte no se mide por aplausos, sino por el eco que deja. Mientras mi música sea honesta, me represente y toque a alguien real, voy a seguir cantando.
Ahora que estás en la cima del éxito, ¿el camino ha sido fácil?
No, no ha sido fácil, pero era necesario. No siento que estoy en la cima de nada, sí tengo una carrera, gracias a Dios, superexitosa que, si no hubiera sido por todo lo que pasé, tal vez no la sentiría igual. Yo tengo un respeto supergrande, no doy nada por sentado. Cuido mucho lo que hago, cada detalle. Todo tiene que ser muy especial porque no quiero perder a nadie. Quiero que mis fans estén ahí, que se sigan encontrando en mí. Es demasiado especial lo que me pasa, hace años soñaba con estar aquí... Es una locura. A veces me parece que no lo estoy viviendo de verdad. Y lo mejor es que he podido hacer esto como me gusta, como me nace del corazón, siguiendo a mi voz interior.
¿Te has sentido alguna vez perdida?
Sí, me he sentido perdida para tomar decisiones, en momentos en los que no sé si quiero seguir así. A veces te cuestionas si valen tanto la pena el tiempo y los esfuerzos que entregas a esta carrera. He disfrutado mucho del anonimato. Me gusta. He tenido viajes detox, en los que no tengo redes sociales ni nada, sólo un teléfono para que me llamen y decir cómo estoy, y pienso: «Uf, yo puedo vivir así también». Pero no, amo la música. Y siento que tengo un compromiso con mis fans supergrande. Cuando una persona se para enfrente de ti, y te dice: «Karol, gracias, me cambiaste la vida. Tu música me cambió la vida». Uno dice: «Esto vale todo. No importa lo que tenga que hacer». Así que eso es mi propósito en la vida. Creo que todos tenemos uno, y siento que el mío es seguir hablando por mis seguidores. Me siento superbendecida por todo lo que me ha dado la vida, mucho más de lo que imaginé.
¿Cómo es Karol G fuera de los focos?
Soy una niña normal, no hago tantas cosas raras como la gente piensa. Vengo de una familia tradicional colombiana y disfruto mucho de eso, de las tradiciones. Ya pasé por la etapa de que era cool estar alejado de la familia. Ahora, cuanto más cerca estoy de mis papás, más me gusta. Ya no disfruto tanto yendo a discotecas, prefiero juntarme con mis amigos, que son los de toda la vida, en casas o fincas. Todos los días dedico tiempo a estudiar algo de música, técnica vocal, ahora baile... Practico deporte. No me encanta, pero tengo que hacerlo para estar bien en el show y poder rendir. Escucho mucha música. Me encanta ponerme el top de canciones de países random y descubrir cosas. No me gusta ver series, porque soy una enferma. Si le doy al play, dejo lo que tengo que hacer por verlo todo. Por ejemplo, con Gambito de dama tuve una obsesión. La vi tres veces seguidas (risas). Lo que sí hago es leer, mucho.
¿Cuáles son tus libros de cabecera?
Sobre todo, cosas que te enseñan a cómo sobrevivir en este mundo, cómo superar las dificultades, la espiritualidad... Esos son mis libros favoritos. Y suelo repetir mucho los que me gustan. Una vez al año leo Los cuatro acuerdos. He leído siete veces o más ¿Quién te llorará cuando mueras?, y cada vez que lo hago conecto de una forma diferente. Y ahora estoy supermetida con El poder de la Kabbalah.
Viviste unos meses en Madrid y cerraste el pasado tour aquí. ¿Qué significa España para ti?
Creo que España no tiene ni idea de lo que ha significado para mí. Yo salí de Colombia, fui a Estados Unidos y empecé a “hacer” discotecas allí. Pero España era otro continente, algo que veía imposible cuando estaba en Medellín. Crucé el mar, me vine y empecé cantando en lugares muy pequeños, algunos que se llenaban y otros a los que no iba nadie, pero me recorrí el país entero, como seis o siete veces, de punta a punta, manejando yo misma en mi carro. Y que me vinieran a ver en la otra parte del mundo, para mí era increíble. Y, además, es que el público de aquí es pura energía. Es increíble cómo se gozan los conciertos. España es superespecial para mí.
¿Ya está planeado el tour de Tropicoqueta?
Hemos hablado de ello y hay un plan, claro, pero no quiero hacerlo sólo porque es lo que se espera. No veo las giras sólo como eso, son una experiencia emocional para mí y mis fans. Es mi momento frente a frente con ellos, el más íntimo que podemos compartir, y quiero hacerlo cuando tenga sentido artístico y profundo, cuando me sienta preparada para dar mucho más de lo que la gente ya vio de mí. Estoy en una época de formación, no de improvisación. Sigo trabajando, estudiando, escuchando... Me mudé a Nueva York y estoy yendo a clases y aprendiendo a bailar los distintos géneros latinos. ¿Sabes? Lo que estoy haciendo en este momento es dejándome sorprender por las nuevas emociones de la vida.
*Maquillaje: Duvan. Peluquería: César Deleon Ramirez @cesar4styles para L’Oréal Professionnel AirLight Pro. Set Design: Virginia Sancho.