No cabe duda de que desde hace tiempo, dos de las formas de atraer de forma inmediata todas las miradas en la alfombra roja son la desnudez y los vestidos interminables. Sin embargo, el Festival de Cannes ha decidido complicar la vida a los estilistas al haber prohibido la organización determinadas tipologías de vestidos.

“Por motivos de decencia, se prohíbe la desnudez en la alfombra roja, así como en cualquier otra zona del festival. No se permiten prendas voluminosas, en particular aquellas con cola larga, que dificulten la circulación de los invitados y la ubicación de los asientos en la sala. El equipo de recepción del festival estará obligado a prohibir el acceso a la alfombra roja a cualquier persona que incumpla estas normas”, reza la web del festival. Sin embargo, Heidi Klum ya se ha saltado las normas al lucir un voluminoso vestido de Alta Costura de Elie Saab y nadie ha frenado el paso a la presentadora y modelo alemana.

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Lionel Hahn//Getty Images
Heidi Klum en Cannes.

La primera “afectada” por las normas ha sido Halle Berry, que así lo ha hecho saber durante la rueda de prensa del jurado de Cannes. “Tenía un vestido increíble de Gupta que lamentablemente, no puedo usar esta noche porque tiene una cola demasiado larga”, comentó la actriz acerca de su look para la gala inaugural. “No voy a romper las reglas. Supongo que la prohibición de los looks que abogan por la desnudez es positiva también”, ha dicho. Al parecer, la actriz acepta esas normas recién llegadas que abogan por "la decencia".

"Las normas, al menos en Cannes, están para incumplirlas"

La nueva normativa se dio a conocer el 12 de mayo y aunque sorprendió a muchos, los que llevan ya tiempo tanto en la industria del cine como de la moda bien saben que el festival siempre se ha tomado muy en serio las reglas al haber querido siempre defender el decoro y la etiqueta. En 2015 el festival prohibió a las actrices llevar calzado plano y en 2018, se impuso el no a los selfies. Pero a estas alturas bien sabemos que el mundo del cine rara vez atiende a las normas que no le convienen. ¿Acaso no se hacen selfies los asistentes a la gala MET pese a que Wintour los ha prohibido terminantemente? ¿No se quitó Kristen Stewart en 2018, antes de la premiere de Blackkklansman, sus Christian Louboutin para recorrer la alfombra roja descalza? Las normas, al menos en Cannes, están para incumplirlas.

Lo cierto es que los códigos del festival de Cannes son de los más estrictos del mundo, pues mientras que ellos han de ir con esmoquin y pajarita, ellas tienen que llevar tacones y vestidos de fiesta. Pero como hemos visto, los asistentes no son solo expertos en posar, sino en transgredir las normas, pues siempre han sabido cómo saltárselas.

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Anadolu//Getty Images
Leonie Hanne en Cannes.

Louis Pisano, experto en moda y en la cultura digital, explicaba en su Substack que lleva 14 años yendo a al festival y que en una ocasión no quisieron dejarle pasar por lucir un vestido. Comenta que el motivo por el que no le echaron fue porque entonces contaba con un patrocinador importante gracias a Instagram y que desde entonces, las normas no han hecho más que volverse cada vez más rígidas.

"La alfombra se atasca, las proyecciones se estancan y los organizadores pierden la cabeza"

“Son las influencers las que aparecen con atuendos tan grandes que podrían bloquear el tráfico (ejem, Leonie Hanne). Son quienes usan la alfombra roja como su TikTok personal. Esta gente no está ahí por las películas. Está ahí por una foto y posa como si acabara de ganar el premio a la Mejor Actriz. Se arregla, se aprovecha del momento y se va. La alfombra se atasca, las proyecciones se estancan y los organizadores pierden la cabeza”, comenta.

Cuando mujeres, figuras femeninas o personas queer brillan, el patriarcado de Francia impone límites

Asegura que sus amigas estilistas le han dicho que estas normas les están haciendo perder la cordura, pues no consideran normal que la noticia saliera el lunes 12 de mayo. "Es una lástima y, sinceramente, bastante hipócrita. Probablemente solo querían restringir las prendas demasiado transparentes, pero para evitar críticas, también incluyeron prendas voluminosas. Otro reflejo de cómo opera el patriarcado en Francia: siempre que las mujeres, las figuras femeninas o las personas queer brillan, encontramos la manera de imponer límites", comenta a Pisano el estilista Liam Derouiche.

La alfombra roja de Cannes ha evolucionado significativamente desde su creación en 1946 y por descontado, las redes sociales han hecho que quienes pasan por ahí se esfuercen por tener looks que nadie olvide. ¿Acaso alguien ha olvidado el vestido de Schiaparelli que lució en 2022 Bella Hadid, un diseño de la colección otoño-invierno 2021 que contaba con un impresionante collar de latón dorado con forma de árbol bronquial? Ya en 1975, Bianca Jagger apostó por un diseño de Helmut Berger cuyas transparencias sonrojaron a muchos, y Victoria Abril se atrevió con un Gaultier de la colección spring/summer 1997 que era un vestido-blazer que dejaba a la vista una faja-pantalón con un tanga superpuesto.

La nueva normativa estética demuestra la vigencia de una doble moral

Pero como señala en Stylist Shahed Ezayd, la nueva normativa estética demuestra la vigencia de una doble moral. “Irónicamente, Francia es uno de los peores países de Europa en cuanto a sus leyes sobre el hiyab, que no permiten a las mujeres musulmanas cubrirse la cabeza en diversos espacios públicos. Por lo tanto, no se permite que una mujer vista con recato y se cubra la cabeza por motivos religiosos, y una mujer con un vestido transparente también se considera "indecente". Hay que vestir de forma conservadora, pero no demasiado conservadora”, asegura.

"Si el cuerpo desnudo entretiene, es correcto, pero un pezón en la red carpet es demasiado"

El código de vestimenta de Cannes también nos recuerda que el cuerpo desnudo de una mujer se considera "indecente", pero la mirada femenina en pantalla (y fuera de ella) sigue siendo un elemento básico de la industria del entretenimiento. Ya sea con una escena de sexo innecesaria en una película o a la hora de vestir a un personaje femenino con poca o ninguna ropa sin motivo aparente, las mujeres siguen siendo explotadas en la televisión y el cine. Pero cuando el cuerpo desnudo sirve como entretenimiento, supongo que está bien, ¿no? Pero Dios no permita que veas el pezón de una mujer en la alfombra roja. Y ahí está esa hipocresía de nuevo”, dice para terminar.

"La gente va a Venecia por el cine. A Cannes, por el drama”

Veremos si las invitadas se adhieren a los nuevos códigos de vestimenta o si se los toman tan poco en serio como Heidi Klum, Wan QianHui y Julia Garner. “Si Cannes pierde su atractivo en cuanto a moda y se convierte en una simple alfombra roja aburrida, ¿qué queda? ¿Las películas? Por favor. La gente va a Venecia por el cine. A Cannes, por el drama”, dice Pisano. Y tiene toda la razón.

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Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.