Es uno de los mejores libros que he leído en 2024; el mejor español junto con 'La península de las casas vacías', de David Uclés, del que ya se ha hablado mucho, y de 'Diario de una madre que perdió su nombre', de Laura Demaría. He de admitirlo: en este caso, el hecho de conocer al autor me provocó tal curiosidad que, a los pocos días de compartir un agradable almuerzo con él y con otros compañeros de la prensa, me lancé voraz a su segundo libro, 'Planeta invernadero', publicado hace unos meses ya por Alianza. Lo de la voracidad lo digo literalmente, porque tardé cuatro días en leer sus 819 páginas.

Rafael Navarro de Castro (Lorca, 1968) tiene de por sí una historia de lo más interesante. Sociólogo, diplomado en Extensión y Desarrollo Rural, trabajó durante quince años en el sector audiovisual y, harto de todo, cuando empezó el siglo, se marchó a Monachil (Granada), en las faldas de la Sierra Nevada.

Pionero de un periplo ciudad-campo que tantos y tantos emprenderían años después, Navarro dejó las cámaras y se dedica a la agricultura tradicional, la fontanería de montaña, la cría de gallinas ponedoras y el activismo ecologista. Fruto de ese brutal cambio fue su primer libro, 'La tierra desnuda' (Alfaguara, 2019), el recorrido vital de un hombre durante 80 años en un entorno rural agreste y no siempre agradecido.

Pero vengo a hablaros de 'Planeta invernadero' que, por supuesto, también bebe del profundo conocimiento de Rafael Navarro sobre agricultura; en este caso, agricultura industrial, tecnología y sus consecuencias sobre el hombre. ¿Puede contemplarse como una segunda parte? Según el autor, sí.

Planeta invernadero

Planeta invernadero

'Planeta invernadero' es una adictiva novela que plantea muchos temas y muchas reflexiones. ¿Qué hay en cada uno de los tomates que nos comemos? es una de ellas. Las conclusiones no son halagadoras: el cambio climático nos está matando, los químicos también y, encima, miles de personas están sufriendo una terrible explotación laboral y personal ante la que miramos para otro lado.

'Planeta invernadero': una novela que engancha desde la primera página

La acción de 'Planeta invernadero' transcurre en 2019 y nos presenta a Sara, una ingeniera agrónoma madrileña que, tras una serie de sucesos personales -entre ellos, un implante de pechos y una separación-, decide liarse la manta a la cabeza, dejar la ciudad y aceptar un empleo en Poniente, un territorio costero cubierto de plásticos (sí, en tu cabeza puedes imaginarte toda Almería y zonas colindantes) donde se cultivan gran parte de los vegetales que se consumen en Europa.

Sara se rodea de plásticos y lleva el plástico dentro de su cuerpo y es el eje que usa Navarro para articular una sensacional novela coral en la que no faltan personajes: las mujeres que van al gimnasio, los hombres de campo de toda la vida, el empresario explotador, las prostitutas amenazadas, los estudiantes a cuya juventud aún no les ha quitado ni una pizca de idealismo...

rafael navarro de castro escritorpinterest
Alianza Editorial
Rafael Navarro de Castro, autor de ’Planeta invernadero’ (Alianza).

La protagonista, Sara, comienza a experimentar nuevas emociones personales mientras acude a un trabajo que le provoca más de una duda. Se enrolla con su jefe en un viaje de trabajo, se deja conquistar con un empresario, Cristian, que le lleva en su yate y simboliza el poder político y económico más deleznable, el de los abusos de un planeta invernadero, la Tierra, que no se sabe hasta cuánto tiempo se sostendrá.

Una mujer cuenta la historia del presunto derrumbamiento de nuestra tierra, en el sentido literal de la palabra. Le rodean mujeres con trabajos precarios, inmigrantes que encuentran empleos en condiciones que nadie aceptaría, personas con ideales próximos a los nuestros pero que, a la hora de la verdad, flaquean.

El mismísimo Manuel Vilas ('Ordesa') ha dicho de la apasionante 'Planeta invernadero' que es una novela "ambiciosa, física, que nos interpela y se fija en tu mente por la cadencia de la narrativa de Navarro de Castro; una historia que sacude, se siente y nos revela". Poco más hay que añadir a las palabras del maestro. Desde mi experiencia, que no te moverá del sofá durante días y cuyo sabor se queda grabado para siempre en la memoria. 100% recomendable.