'La otra chica negra' rechaza el intento que hemos tenido este año de que se imponga en la moda el tono rosa a lo 'Barbiecore': en la serie de Disney+, este tono no es un alegre símbolo de empoderamiento femenino; es una advertencia. La serie, que adapta el libro homónimo de Zakiya Dalila Harris y que cuenta con 10 episodios, sigue a Nella (Sinclair Daniel), una joven asistente editorial, que es la única mujer negra en la importante editorial Wagner Books.

O, al menos, eso es así hasta que aparece Hazel (Ashleigh Murray). Cuando las dos se confrontan por primera vez, la diferencia entre ellas es inmediatamente notable: Nella viste un simple polo de punto acanalado y pantalones caqui, siguiendo un código de vestimenta corporativo no escrito pero pulcro. Hazel, por otro lado, llega con pantalones de chándal escarlata, una camisa holgada y una chaqueta de estampado de leopardo de la colaboración Target Future Collective con Kahlana Barfield Brown.

Cuando Nella y Hazel se hacen amigas tanto dentro como fuera de la editorial, Nella tiende a imitar a su compañera. Cambia sus desgastados suéteres crema por cuellos de tortuga lilas y blazers a rayas granate. Los morados, rojos y rosas infiltran sus conjuntos como un parásito, una elección que la diseñadora de vestuario Kairo Courts dice que fue completamente intencional. "El rosa simboliza que han bebido Kool-Aid [una especie de polvos para hacer zumo, al estilo Tang] y que algo no está del todo bien", dice.

la otra chica negra serie disney
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Nella, monocromática; Hazel, urbana

Courts, que al principio de su carrera trabajó para una revista en Nueva York, se encargó del vestuario de Wagner Books, y en particular de la de Nella, según sus propias vivencia de la cultura corporativa blanqueada. Por lo tanto, fue una tarea sencilla vestir a Nella en el episodio de estreno con básicos. "El estilo de Nella era realmente simple y un poco monocromático", dice. "Casi es como el fondo de pantalla en la oficina. No queríamos que destacara demasiado, porque ya destaca: es la única chica negra en toda la oficina".

Así que cuando 'la otra chica negra' comienza a venir al trabajo con colores primarios, siluetas llamativas y diseños audaces de creativos negros, Nella siente admiración, envidia y perplejidad al mismo tiempo. "El armario de Hazel era muy ecléctico y espontáneo; se incorporó para ella mucho estilo de la calle, prendas poco habituales en el entorno laboral", dice Courts. "Y muchas veces, las cosas que ella llevaba eran un poco distantes para la mayoría de las personas que estaban en la oficina... Y eso es lo que queríamos llevar al límite".

Para vestir a Hazel y a otros personajes de fuera de Wagner, Courts recurrió a tiendas de segunda mano y a su propio armario, además de marcas de diseñadores como Andrea Iyamah, House of Sunny, Brandon Blackwood, Sergio Hudson, Hanifa, Telfar, Pyer Moss, Sewit Sium y BridgeParker. Para Nella, en cambio, Courts se mantuvo en lo que describe como "tiendas corrientes que se encuentran en el centro comercial, donde pudimos encontrar piezas básicas", como Banana Republic, Madewell y Gap. Pero a medida que avanzaban los episodios, Courts comenzó a desdibujar esta dicotomía, y el impacto inusual de Hazel en la oficina, tanto literal como quizás sobrenatural, se manifestó en lo que los trabajadores llevaban puesto.

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"Cuando Hazel entra en ese entorno, introduce su personalidad y toca a todos con ella", explica Courts. "Así que hacia el final, algunos de los compañeras la imitan. Y comienzas a ver que llevan más color". Quizás ninguna de estas compañeras es más susceptible al faro neón de Hazel que Nella misma, cuyo razonamiento subconsciente parece ser triple: 1) anhela a una colega que pueda aliviar su aislamiento; 2) la rivalidad entre ella y Hazel se vuelve más amenazante que amistosa; y 3) como lo describe Courts, Nella "no está muy segura de sí misma. Y queríamos que su personaje se viera así. Está en constante cambio; no tiene realmente un estilo, así que realmente está tratando de descubrirse a sí misma".

¿Qué pasa con el rosa en 'La otra chica negra'?

Aquí es donde el tono de alarma del rosa entra en juego. En el episodio 6, Hazel aparece con un kimono rosa hecho a medida, diseñado por la propia Courts y el sastre Shan Keith. En este punto, la audiencia comprende que Hazel no es lo que parece. El rosa, entonces, es "una señal de advertencia para la serie", dice Courts. "Y ni siquiera nos dimos cuenta de que íbamos a hacerlo hasta que comenzamos con este look. Y luego nuestros productores y directores dijeron: '¿Sabes qué? Será genial si todas las mujeres siempre usan rosa'".

Pronto, el rosa invade a las demás mujeres mientras todas intentan emular a Hazel, para desconcierto de Nella: con cada hora que pasa, ella se convence cada vez más de que algo no está bien con Hazel. ¿Quién pretende ser? ¿Y quién es en realidad? El horror de esta irrealidad, combinado con el horror muy real de trabajar como mujer negra en un entorno abrumadoramente blanco, se resume en estos tonos de rosa 'girlboss' que se cuelan en los guardarropas de Nella y de quienes la rodean. Es una pesadilla en la ropa de Barbie.

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Al final de la serie, Courts dice que esos colores vibrantes están destinados a ser una llamada a la audiencia: interrogar quién tiene el derecho de 'representar el papel', y cuándo y cómo son aceptados, especialmente dentro del ambiente cargado de 'La otra chica negra'. "La moda, definitivamente no es mala, y nos encanta", dice Courts.

"Más bien, aquellos que son elegantes y 'bien vestidos' deberían ser examinados un poco más. Todos en el programa que tenían algún tipo de estilo eran personas a las que necesitábamos prestar más atención, y no la atención positiva que generalmente prestamos a las personas que 'representan el papel'. Estas son personas a las que debemos cuestionar".

Vía: ELLE US
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Lauren Puckett-Pope
Escritora de cultura
Lauren Puckett-Pope es escritora cultural en Elle.com, donde cubre principalmente películas, televisión y libros. Anteriormente fue editora asociada en Elle.com.