Voy a una preciosa y castiza cafetería del centro de Madrid, donde Ayanta Barilli me ha concedido media hora de entrevista por la publicación de 'Si no amaneciera' (Planeta y de camino, en el taxi, pienso si me dará tiempo a preguntarle todo lo que quiero saber sobre esta apasionante novela.

Dos días me llevó leer esta obra protagonizada por un padre y una hija que se reencuentran en los días finales de él. Manuel, el progenitor, es ingresado en los primeros días del COVID y, en sus ensoñaciones, recorre su pasado y el de su familia mientras que su hija, aislada en la casa de campo, también se aferra a sus recuerdos para rememorar la vida de (y con su padre).

Con este argumento, una de las preguntas era lógica, sobre la relación del padre de Ayanta, Fernando Sánchez-Dragó, con el fondo de esta novela. Sin embargo, el periodista y escritor había muerto solo unos días antes de la publicación de 'Si no amaneciera' y no sabía cómo abordar bien estas preguntas a una persona en pleno proceso de duelo de un padre.

Yo me encontré a una Ayanta Barilli profesional, encantadora, llena de aplomo, que me contó anécdotas de su padre que consiguieron emocionarme. El café con ella me supo a gloria. ¿El resultado de la entrevista? Lo tienes a continuación.

Si tuvieras que hacer tu propia reseña del libro, ¿qué contarías sobre él?

¡Uy, qué difícil! No te puedo contestar porque llevo 4 años escribiéndolo; es una partitura que me la conozco tan de memoria que ya ni la escucho. Te podría hacer una reseña argumental, pero no de contenido. Hay un momento en el que se pierde la perspectiva totalmente, que es cuando ya lo has releído 80 veces, lo entregas a tu editor y ya que sea lo que Dios quiera.

¿Qué parte del libro fue para ti la más difícil de escribir?

Me resulta siempre difícil escribir. A veces pensamos que esto es más fácil o que sale de manera más orgánica, pero me supone un esfuerzo tal que me pregunto para qué me meto en esta tortura que me tiene ocupada durante años por cada libro y ni siquiera me da de comer. Tengo una relación de amor-odio con la escritura; son historias que me empiezan a latir en la cabeza y me las tengo que sacar de alguna manera. En esta novela lo que me ha resultado más difícil de escribir han sido la estructura. Tiene unas superposiciones, es como un puzle que es sencilla de leer para el lector pero complicado por sus tiempos y puntos de vista.

Soy una enamorada de los personajes secundarios tanto en la literatura como en el cine

Tu libro transcurre en la Guerra Civil, en Italia, en Méjico… ¿hiciste mucha investigación para reflejar bien la época, las escenas..?

Estudié y leí mucho. Intenté cambiar el vocabulario para que el estilo se acercara a ese 'picor' que hay en México, un país en el que viví unos meses hace 25 años. Sí había guardado esa sensación de cuando llegas a un país y lo notas: por el ambiente, por cómo huele el aire, por la luz... A partir de esa experiencia sensorial y un proceso de investigación (lectura, fotos, documentales...) he podido construir las historias del libro.

Inicialmente me habría gustado viajar a México y documentarme 'in situ', pero empecé a escribir esta parte durante el confinamiento y fue imposible, así que lo hice 'en remoto'. Fue un ejercicio de imaginación y también de rigor, para no equivocarse en lugares que no conocía.

¿Cuál es el peso real de los personajes secundarios en una novela como 'Si no amaneciera', basada en la historia de dos protagonistas?

Son el andamiaje. Ellos no solo se explican a sí mismos sino a los principales. Soy una enamorada de los personajes secundarios en literatura como en cine, a pesar de que creo que hay algo humillante en el término. Aportan mucho y en este caso se quieren, se dejan querer. También en la obra hay seres fantásticos o inanimados, como la casa, las zapatillas rojas (hilo conductor), la destartalada muñeca Mu que parece tener vida...

¿Cómo se te ocurrió la idea de que el padre, ingresado en la época del COVID, se vea rodeado en la UCI de 'ángeles'?

La acción transcurre al principio del confinamiento, pero yo no quería tratar el tema de la pandemia porque yo acabé intoxicada. Así que pensé otra historia, que tuviera una parte oscura y otra luminosa pero que fuera sorprendente. Hablé con algunos amigos y conocidos que habían estado muy enfermos en aquel momento y que pudieron sobrevivir tras estar meses en la UCI y me dijeron que el oxígeno y los medicamentos les habían provocado una especie de 'viaje psicodélico'. Empecé a tomar notas de todo aquello, sumado a lo que se publicaba al respecto, testimonios como el de los actores Antonio Resines o Jordi Sánchez...

Luego recordé también que mi padre, hace veintitantos años, le tuvieron que operar a corazón abierto y acabó en la UCI. Me contó que le pareció una época increíble, que las enfermeras le parecían ángeles, que era todo agradabilísimo, que quería quedarse en ese duermevela para siempre, etc. Junté todos aquellos relatos con lo que me había contado mi padre y obtuve lo que le pasa a Manuel, el padre de la protagonista.

ayanta barilli
Carlos Ruiz

¿Cuánto hay de ti y de tu padre, el recientemente fallecido Fernando Sánchez Dragó, en el libro?

Es una novela completamente de ficción porque es la historia de un zapatero y una bailarina. El elemento autobiográfico claro es el fondo de esta novela, que es el miedo de esta hija a perder a su padre y el miedo del padre de no haber sido buena persona, de que los errores fueran mayores que los aciertos. Esto enciende la chispa en mí para escribir esta historia porque me mordía el corazón.

Cuando tienes un padre anciano, por muy bien que esté, sabes que se acerca el final y te planteas ¿cómo voy a llevarlo? Y así empecé esta novela, que es un largo adiós al padre y que ha dado la casualidad que se haya publicado diez días después de la muerte de mi padre.

¿Te ha ayudado esta coincidencia para sobrellevar tu duelo?

Estoy bastante alterada, porque aparte de mi recién estrenada orfandad se publica la novela. Nace una cosa que tiene tanto que ver con la que muere, porque mi impulso para escribir fue ese, no lo voy a esconder y cualquier lector lo va a ver. No hay nada que sea malo. Es más; tras morir mi padre lo primero que pensé es que no iba a hacer la promoción porque me daba mal rollo la coincidencia.

Pero ahora estoy queriendo cada vez más a esta novela porque está siendo una compañía muy especial y porque a mí, en mi literatura, me preocupa y me ocupa cada vez más el tema de la memoria. Y para conservarla no hay nada mejor que hacer este trabajo que me ha llevado cuatro años. Más allá de que el libro funcione o no, el libro guarda una parte de lo más profundo de mi ser.

El mejor consejo como escritora me lo dio mi padre: "Siéntate y escribe"

Tu padre era un personaje muy controvertido, pero ¿cómo era en las distancias cortas?

Era una persona muy cordial, alguien que se pasaba trabajando todo el día, verdaderamente comprometido con la cultura, el saber y la duda. Creo que todos los cambios que mostró a lo largo de su vida, ideológicos y de intereses, sus 'boutades', tiene que ver con la duda constante, con el planteárselo siempre todo que llevaba por bandera.

Esto le empujaba a estudiar y a saber, huyendo de las ideologías en pos de las ideas. Y esto, para muchos, ha sido imposible entenderlo. Le decías: "Papá, hace un año decías exactamente lo contrario, ¡esto es una contradicción!" Y te contestaba "Bueno, claro que me contradigo, estoy todo el rato pensando y evolucionando, no voy a decir lo mismo que decía a los 20 años, sería un gilipollas".

En cuanto a la parte más familiar, no era el padre ni el abuelo con pantuflas y mantita. Se cogía a sus hijos y a sus nietos y nos íbamos de viaje por el sudeste asiático. Era enormemente divertido, alguien por quien mis hermanos, hijos, sobrinos... tenemos un agradecimiento enorme por su generosidad.

Y recuerdo también las maravillosas conversaciones en su casa, muy hondas y divertidas. Me he reído tanto con él... Y sé que hay muchísimas personas que no le pueden soportar, otras que le adoran, me da igual; pero era muy gracioso en la vida real. Mi hijo me decía el otro día, recordándole: "Es que el abuelo era un torero japonés", una definición que me pareció fantástica.

Si no amaneciera

Si no amaneciera

¿Se leía tus libros antes de que los publicaras para darte tu opinión?

Mi padre y yo nos leíamos el uno al otro compulsivamente y siempre nos pinchábamos diciendo, "¿pero cuándo acabas?". Cada vez que le veía nos preguntábamos por qué pagina íbamos de nuestros respectivos libros y él decía: "Pero mira que eres lenta, ¿eh? ¡No lo vas a acabar nunca!". Nosotros siempre nos los pasábamos cuando estaba editado o si no, las galeradas. En el caso de 'Si no amaneciera', compartí galeradas y las leyó. Me alegro muchísimo porque, si no lo hubiera hecho, estaría peor en este luto. Y ¿sabes qué? Le encantó.

Compaginas tu faceta de escritora con muchas otras labores profesionales, ¿cómo te organizas para escribir un libro?

Pues muy bien y a la vez muy mal. Bien en el sentido de que tengo unos días específicos que los dedico a escribir pero mal porque son fines de semana, vacaciones, dos mañanas entre semana que puedo sacar... A veces pienso que no estoy viviendo, sino que estoy haciendo la mili, con una vida tan estructurada, siempre con la fantasía de poderme dedicar exclusivamente a la escritura. Hay que vender mucho, tener mucha suerte y escribir libros de un tipo concreto.

¿Cuál es el consejo más importante que te han dado a la hora de escribir?

Me lo dio mi padre, en un momento en el que yo estaba pesadísima en cómo podía escribir tal y cual cosa y él me dijo: "Mira, Ayanta, es sencillísimo. Siéntate y escribe". Me pareció una idiotez cuando me lo dijo pero luego me di cuenta de que es verdad.

¿Nos recomendarías un libro que te hayas leído últimamente?

Acabo de leer 'El manantial' de Ayn Rand, que me ha dejado completamente trastornada. Es una auténtica obra maestra.

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Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer. 

Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, series, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘lifestyle’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes. 

Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter. 

Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.