Que mal cuerpo. De verdad. Pero qué barbaridad es la novela No, mamá, no, de Verity Bargate. Me costó leerla porque esto mismo que estoy escribiendo yo, lo había visto y leído en mil sitios. Tenían razón libreros, lectores y críticos. Me ha dejado del revés. Pero ha merecido la pena cada segundo de angustia, eso sí. Ahora quiero saber qué les pasa a todos los personajes. Dónde están, cómo les ha ido. ¿Son felices? ¿Han conseguido superar sus miserias? Habladme por favor. Contadme cómo estáis. Os echo de menos.
Necesito sentarme con Jodie, la protagonista, y decirle que siento mucho que su madre no la quisiera lo sufi ciente, que todos merecemos amor. Quiero decirle que es normal lo que le pasa, que hay miles de mujeres con depresión postparto que se sienten como ella, que está bien querer una niña y que el instinto maternal es algo inventado. No sufras, Jodie. «Me senté en el muro bajo que flaquea el aparcamiento al final de nuestra calle, con la cara mirando al sol y los ojos cerrados con tanta fuerza que veía dibujos luminosos en la cara interior de mis párpados, retrasando todavía unos instantes mi retorno a la vida que seguramente había escogido. Era un gran lujo poder estar sola de ese modo, en el limbo; sin ser la esposa ni la madre de nadie. Solo Jodie». Que pase de su psiquiatra, es un imbécil sin tacto, y que se aferre a su amiga, que tiene razón que las buenas amistades pueden con todo o con casi todo. «La pasión difumina tantas cosas; es preferible vivir o casarse con un amigo que una aprecie: entonces queda algo capaz de mantener la unión. Nosotros no teníamos nada. Ningún respeto mutuo. Y, Dios nos ampare, dos hijos».
Quiero sentarme a su lado y decirle que deje a su marido. Eso me muero por decírselo. Coño, Jodie, déjalo. Es más, quiero que el marido de Jodie reciba un castigo. Quiero leerlo con mis propios ojos. Necesito otro libro, otra novela, una segunda parte, lo que sea. Quiero venganza.
Lleva más de 12 años dirigiendo y creando contenidos digitales en revistas de moda, belleza, cultura y estilo de vida. Los perfumes, leer y las películas del fin del mundo ocupan un alto porcentaje de su tiempo libre, cuando no está leyendo el móvil. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y ha publicado tres libros.