Lo habitual cuando alguien se retira de la política es que se hable de los que se disponen a ocupar su lugar, pero en Alemania ha ocurrido algo completamente diferente, pues se habla más de la gobernante que abandona la esfera política que de los que están llegando. ¿Por qué se está dando esa particularidad? Porque hablamos de Angela Merkel, considerada una de las mayores líderes de la época y que le ha demostrado al mundo que el mundo de la política también nos pertenece a las mujeres.

La germana se ha convertido en todo un fenómeno al que el mundo del arte ha rendido pleitesía en tantas ocasiones que ya podemos hablar de ella como de un icono pop que cuenta con dos signos inequívocos de que realmente lo es: su propia Barbie (su creadora, Ruth Handler, explicó que “Barbie siempre representó el hecho de que una mujer tiene opciones y puede ser lo que se proponga ser, y la canciller Merkel ciertamente da vida a ese mensaje para las niñas de todo el mundo”) y su propio libro Taschen, 'Herlinde Koelbl. Angela Merkel'. Se trata de una excepcional obra en la que Herlinde Koelb fotografió entre 1991 y 2021 a la política, una relación que 'The Guardian' asegura es "una de las más inusuales en la política moderna".

angela merkel
ARMEND NIMANI//Getty Images
Obra de arte del artista Alkent Pozhegu inspirada en Angela Merkel

Este libro incluye ensayos de Christopher Clark y Kristina Spohr, George Packer y Christoph Stölzl y entrevistas con Angela Merkel que nos ayudan a comprender la evolución de una mujer que batió récords de permanencia en el poder haciendo uso de un liderazgo único. Mientras cumplía con satisfacción sus funciones, se esforzó por no acaparar demasiado la atención para evitar que el mundo reparara en que la científica que vestía chaquetas de Bettina Schoenbach, esa a quien la que la revista ‘Time’ nombró Persona del Año, un título que hacía 29 años no condecía a una mujer, había visto cómo cuatro presidentes norteamericanos, tres españoles, cuatro franceses, cinco primeros ministros británicos y ocho italianos abandonaban el poder mientras ella lo ostentaba.

Cuando en 1998 Herlinde Koelbl le preguntó qué sueños tenía más allá de la política, respondió que le gustaría encontrar el momento idóneo para abandonarla. “Es algo mucho más complicado de lo que creía. Sin embargo, no quiero ser un muerto viviente cuando lo haga; preferiría pasar por una fase de aburrimiento y luego hacer otra cosa”. 23 años después, cuando en julio recogía el título Doctor Honoris Causa de la Universidad Johns Hopkins, sus palabras demostraron que ha descubierto que los planes más sencillos son los más apetecibles. “Me daré cuenta de que ahora tengo tiempo libre. Y no aceptaré la primera invitación que reciba solo por tener miedo a no tener nada que hacer, o a sentir que alguien me necesita. Trataré tal vez de leer, y se me cerrarán los ojos, porque estoy cansada. Entonces trataré de dormir un poco, y luego veremos dónde aparezco”.

angela merkel
Carsten Koall//Getty Images
Emmanuel Macron y Angela Merkel

El mundo se encariñó con la que hasta entonces era conocida como la canciller de hierro cuando en 2015 abrió las fronteras alemanas a casi un millón de refugiados al grito de “wir schaffen das” : podemos hacerlo. Por si fuera poco, durante la cuarentena se mantuvo en contacto con los alemanes a través de charlas de Zoom en las que se esforzaba por conocer cómo sus ciudadanos valoraban sus acciones. Aunque jamás tuvo carisma, demostró que esta no es necesaria cuando sí se tiene inteligencia, corazón y modestia. Ante la ausencia de escándalos, muchos vieron en su armario su talón de Aquiles, algo que siempre molestó a Merkel. “Lo que me da rabia es la forma estúpida en la que se juzga a los políticos, los criterios tan superficiales que se emplean para valorar a las personas que supuestamente han de brindar orden al país. Es completamente irrelevante si llevo o no llevo los labios pintados”, señala en una de las entrevistas recogidas en el libro de Taschen.

Herlinde Koelbl. Angela Merkel (Fotografia)

Herlinde Koelbl. Angela Merkel (Fotografia)
Ahora 46% de descuento

Angela Merkel jamás enfatizó su feminidad, pero sus chaquetas fueron subiendo el color con el paso de los años. De esta forma, la historia política cuenta ahora con instantáneas en las que Merkel resalta entre sus compañeros masculinos, que ataviados con trajes negros, hacen que la canciller parezca un colorido ave entre cuervos. “Hemos de tener en cuenta que en el norte de Europa, la concepción estética es muy diferente de la del sur. Son más serios, usan paletas de colores reducidas y menos complementos. Por eso, ella misma decidió crear un uniforme para no generar distracción sobre su verdadera intención, que era meramente política. Es cierto que a diferencia de otras mujeres que han optado por lucir trajes, ella se ha atrevido con los códigos de color. Sus chaquetas son emblemáticas y emplean de forma correcta el lenguaje de los colores para decir cosas. Cuando quería resultar conciliadora, optaba por diseños azulados, cuando quería resultar agresiva, elegía tonalidades rojas, apostaba por el amarillo para momentos de celebración… Supo, y le recordaron que lo hiciera, fomentar la marca Alemania con su armario”, explica Anitta Ruiz, estilista experta en comunicación política.

angela merkel
Alex Grimm//Getty Images
Angela Merkel

“No hay que olvidar que ha sido una gran inspiración para las mujeres de todo el mundo. Nadie esperaba que marcase el paso para las mujeres de todo el planeta mostrando que podemos hacerlo”, asegura la expresidenta de Liberia, Ellen Jonson Sirleaf. Durante sus años de gobierno, hubo más mujeres que nunca en cargos de responsabilidad, y su círculo asesor se componía principalmente de mujeres. “Te transmite complicidad cuando hay comportamientos típicamente masculinos, como cuando hablan demasiado o eres interrumpida en las reuniones, por ejemplo. Siempre va al grano y quiere resultados”, explica una de sus cuatro Secretarias de Estado, Dorothee Bär, Secretaria de Estado para la digitalización, en 'Angela Merkel. Su legado para la mujer'. En la cumbre Women20 de 2017, evitó reconocerse como feminista, pero al igual que el libro de Taschen refleja la evolución estética y mental de la política, hemos podido ver ante las cámaras cómo antes de despedirse, Merkel no ha dudado en decir con orgullo que lo es. "En ese momento, fui un poco más tímida. Hoy me lo he pensado mejor. Y en ese sentido, puedo decir que todos deberíamos ser feministas". Y así, citando a Chimamanda Ngozi Adichie, es como queremos recordar a la mujer de chaquetas coloridas que le ha demostrado a toda una generación que "wir schaffen das” , es decir: que podemos hacerlo.

Headshot of Marita Alonso

Marita Alonso es experta en cultura pop y estilo de vida. Escribe acerca de fenómenos culturales desde una mirada feminista en la que la reflexión está siempre presente. No tiene miedo de darle una pincelada de humor a las tendencias que nos rodean e intenta que el lector ría y reflexione a partes iguales. Cuando escribe sobre relaciones, su objetivo es que la toxicidad desaparezca y que las parejas sean tan saludables como las recetas que intenta cocinar... Con dramáticos resultados, claro. Los fogones no son lo suyo.

Ha publicado dos libros ("Antimanual de autodestrucción amorosa" y "Si echas de menos el principio, vuelve a empezar") y colabora en diversos medios y programas de radio y televisión luchando por ver las cosas siempre de una manera diferente. Cree que la normalidad está sobrevalorada y por eso no teme buscar reacciones de sorpresa/shock mediante sus textos y/o declaraciones.

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense, imparte master classes de cultura pop, estilo de vida y moda en diversas universidades. En Cosmopolitan, analiza tendencias, noticias y fenómenos desde un prisma empoderador.