La trágica historia de los Romanov, los últimos zares de Rusia, ha cautivado durante generaciones, aderezada con componentes románticos y dosis de misterio. Romántico, porque no eran ellos tan glamurosos ni entregados como nos han querido contar; misterio, porque la supuesta desaparición y posterior aparición de la princesa Anastasia, que supuestamente se salvó del trágico final de la familia, llenó páginas y páginas de periódicos en el siglo XX. Pero empecemos por el principio.
La dinastía Romanov gobernaba en Rusia desde el siglo XVII y, en 1894, llegó al poder Nicolás II, el que sería el último zar de la dinastía y del país. Su entorno le criticaba por no ser adecuado como gobernante, por no estar pendiente de los cambios que vivía Rusia, por no saber reaccionar, o hacerlo tarde. Se casó con la princesa Alejandra, nieta de la reina Victoria de Inglaterra, y tuvieron cinco hijos: Olga, Tatiana, María, Anastasia, y el pequeño y enfermizo zarévich Alekséi.
Decían, además, que Nicolás II era gafe y que todo lo que le rodeaba traía mala suerte. Por ejemplo, la presentación oficial de la zarina Alejandra fue en el entierro del zar anterior, y todos comentaban: "Ella llega detrás de un ataúd, ella traerá mala suerte". O cuando llegó al trono el nuevo zar y, en la celebración del pueblo, hubo una estampida y murieron 200 personas.
Tampoco favoreció a los Romanov que, en el Domingo Rojo, ante una manifestación de 120.000 trabajadores en el Palacio de Invierno para protestar por sus derechos, los soldados imperiales abrieran fuego y asesinaran a miles de personas. O la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, de la que no sacaron más que víctimas.
O la cada vez más relevante presencia del extraño Rasputin, muy influyente sobre la princesa Alexandra. Fue el caldo de cultivo para que, en la Revolución de Octubre de 1917, los zares acabaran siendo destronados por los bolcheviques. Y la historia... ya sabemos cómo terminó.
Todo esto se narra en 'Los últimos zares', que ya puedes ver en Netflix sobre el final de los Romanov. Cuenta con seis capítulos de unos 45 minutos de duración que ha sido producida por Ben Goold, de Nutopia, que define la historia como "un drama increíble que cambió la historia del mundo".
'Los últimos zares' combina ficción y también las declaraciones de historiadores y expertos sobre la época, que van explicando los hechos que sucedieron, lo que movió a los protagonistas y el entorno político y social, lo que nos da una perspectiva muy atractiva según vemos la serie y nos ayuda a entender mejor todo lo que sucedió.
En 'Los últimos zares', se indaga en la complejidad de los personajes y se explora cómo los monarcas estaban completamente confundidos, pensando que podían gobernar libremente porque aún contaban con el apoyo de la gente.
Pero, para confusiones, algunos fallos históricos que el público ha detectado en los primeros visionados de la serie. Por ejemplo, que sale el Mausoleo de Lenin en el Moscú de 1905 –cuando Lenin estaba vivito y coleando en aquel año–, que en la panorámica de San Petersburgo aparece la mezquita que se construyó después de la muerte de Nicolás II o que los edificios del Kremlin deberían estar encalados en blanco –como correspondía a la arquitectura de aquella época– y no tener las paredes rojas –modificación posterior a la muerte de los Romanov–.
A pesar de todo, este fin de semana nos la vamos a tragar entera (junto con 'City On A Hill', no vamos a salir de casa), y en ella, a pesar de los personajes míticos como Anastasia o Rasputín, vamos a encontrar una historia actual y cautivadora que no da visos a la nostalgia.
Puedes verla aquí.
Begoña Alonso es experta en ocio, cultura y estilo de vida, coordinando la sección de Living en Elle.es desde hace más de seis años. Llevar la sección de Living supone que lo mismo escribe un reportaje sobre las mejores series de terror de Netflix, que un artículo de viajes y lunas de miel, un perfil de una activista feminista o un listado de los mejores libros de la historia que tienes que leer.
Siempre suele decir que la vida no le da para todo: libros, agenda, música, ocio, cine, series, plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, Disney+, Filmin, Movistar+, Apple TV+…), maternidad, televisión, feminismo, viajes, cultura, ‘lifestyle’, motor, tecnología… Pero es capaz de llegar a todas partes para ofrecer siempre los contenidos más actuales e interesantes.
Begoña Alonso se licenció en 1999 en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero cuenta casi con 30 años de experiencia en la profesión. Se estrenó en medios locales como Huelva Información o Las Provincias, pasó por radios vecinales haciendo programas de cine y luego aterrizó en el mundo del papel, en medios como La Razón, Maxim o Reporter.
Tras 9 años dedicada al ‘branded content’, Begoña lleva una década en ELLE, el mismo tiempo que ha transcurrido desde que consiguiera el Premio 20 Blogs por ‘The Best of the 80s’, un blog de música de los 80, una de sus pasiones. También adora las películas de boda y se pasa más tiempo planificando viajes que llevándolos a cabo, pero eso es otra historia.