12 aliños para ensaladas ligeros, sanos y sabrosos
Las vinagretas y aderezos son la clave para convertir una triste ensalada en un plato memorable, pero también pueden ser los responsables de que esta sea una opción repleta de azúcar, grasas y calorías. Sin embargo, con estos aliños que te proponemos darás sabor a tus platos sin descuidar tu salud.
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En nuestra cabeza acostumbramos a identificar la palabra ensalada con una alternativa saludable y ligera, ideal cuando se trata de cuidarnos y de mantener el peso bajo control. Sin embargo, la realidad es bien distinta y cada vez es más habitual encontrar en las estanterías de los supermercados o en los restaurantes, ensaladas que son auténticas bombas calóricas y cuyo perfil nutricional es muy poco o nada recomendable. En ocasiones, los responsables son algunos de sus ingredientes (pollo empanado, quesos muy grasos, embutidos…). Estos, al menos, son bastante evidentes y por tanto, es fácil no caer en sus redes. En cambio, más sibilino es el riesgo que entrañan para la salud muchas de las salsas o aliños que se les añaden y a las que con mucha frecuencia apenas se les presta atención.
Sin duda, es con los aderezos comerciales con los que más precauciones se deben tener, ya que muchos de ellos están cargados de sal, azúcar, grasas saturadas, conservantes y muchas calorías. Lo más recomendable siempre es optar por aliños caseros que, por otro lado, son muy fáciles y rápidos de preparar.
La combinación ideal
La fórmula perfecta de todo aderezo para que sea sabroso debe incluir un elemento graso, un ácido (vinagre balsámico, vinagre de vino, vinagre de manzana, zumo de limón o de lima…) y un tercer componente que le de sabor (sal, pimienta, hierbas frescas o secas, mostaza, miel…).
Lo más habitual (y lo que se hace en la vinagreta clásica de aceite, vinagre y sal) es combinar 3 partes de aceite o grasa por una de ácido o vinagre; y el resto de condimentos añadirlos al gusto.
Mezcla bien
Según los ingredientes de cada vinagreta o salsa, estos se pueden mezclar con una batidora, un procesador de alimentos, una licuadora o simplemente a mano, con ayuda de un tenedor o de unas varillas manuales. Aunque una forma fácil de conseguir que se mezclen y emulsionen bien es poner los ingredientes dentro de un frasco de cristal con tapa, cerrar y agitar enérgicamente. Siempre es recomendable dejarlo reposar después unos minutos para que los sabores se mezclen e integren bien y así mejorar el resultado final.
Araceli Herrero es periodista freelance especializada en temas de nutrición, bienestar y lifestyle. Estudió Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca y después de hacer escala en Londres y de estudiar un posgrado en Nutrición, acabó mudándose a Barcelona para trabajar en varias revistas femeninas, de salud, cocina y también de decoración y diseño, sus otras pasiones.
Hace apenas un lustro llegó a Madrid y aún sigue ocupada descubriendo sus rincones.
No puede vivir sin café, se declara adicta al buen pan y aunque confiesa que es de esas personas a las que le gustan las verduras y hasta el tofu, como buena charra que es, siempre cae rendida ante una tabla de jamón ibérico.
Si no la encuentras comiendo, estará buscando platos, tazas y demás cacharrería para su siempre “escasa” colección.


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