Puede que creas que la receta de la tarta de queso tiene un par de siglos de historia, relacionándola con la repostería estadounidense, pero la realidad es que la primera referencia de esta deliciosa elaboración se sitúa mucho muhco antes: en Grecia, hace unos cuatro mil años. Entonces ya se hacía un pastel con queso, triturándolo y mezclñandolo con harina y miel.

Siglos después, en la época en la que los romanos conquistaron estas tierras modificaron la receta, añadiéndole huevo y horneándola. Desde entonces, gracias al Imperio Romano esta receta se fue extendiendo, en cada país adaptándola a sus usos y costumbres culinarias.

Fue en el siglo XVIII cuando la tarta de queso comenzó a ser tal y como la conocemos hoy. Fueron los colonos europeos quienes la llevaron a Estados Unidos, donde se perfeccionó. Fue allí cuando un empresario que se dedicaba al queso, tratando de emular un queso cremoso francés, por casualidad inventó lo que ha llegado a ser el famoso Queso Philadelphia. Y se añadió a la receta.