Puede que el pensamiento más extendido sea que el puré de patata es un plato humilde y resultón, que no trasciende demasiado, pero lo cierto es que un buen puré de patata es un verdadero capricho. Eso sí, tiene que ser sabroso y con una textura cremosa e untuosa. Por eso te hemos dado nuestra receta, para que lo hagas en casa y quedes casi como si fueras Robuchon. Para ello, añadimos algunos consejos muy útiles que logarán que tu puré de patata sea casi de alta cocina.

puré de patatas
Doina Nemes / 500px

Las mejores patatas para el puré de patata

Las patatas de la variedad Russet son la opción clásica para hacer puré de patatas, pero no es necesario que te limites solo a ellas. Hay otras variedades como las Yukon Gold, Kennebec o Monalisa que también son perfectas para esta receta ya que aportan una textura súper cremosa. Si quieres, puedes mezclarlas para obtener diferentes matices y encontrar la combinación que más te gusta.

¿Debes pelar las patatas?

El debate sobre si cocer las patatas con piel o no, depende solo de tu gusto. Hay personas a las que les encanta la textura que agrega la piel, y otras a las que le es absolutamente indiferente o no les gusta. Si optas por dejar la piel, debes saber que obtendrás un puré con más textura y un poco más de fibra y nutrientes. Si la deshechas, el resultado seá un puré más cremoso y suave. Tú elijes.

patata a medio pelar
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Los extras

Lo cierto es que nosotros estamos obsesionados con el puré, y nos encanta jugar con él y hacer todo tipo de versiones. Es tan sencillo como, por ejemplo, agragar queso cheddar rallado o parmesano rallado... si quieres una autñentica bomba, échale trozos beicon y cebollino justo después de agregar la mezcla de leche y mantequilla derretid, o hazlo diferente con todo hierbas frescas (nos encanta el perejil) o mucho ajo.

Cómo conservarlo

Si has hecho puré para un regimiento y te sobra, no te preocupes, se puede aprovechar sin problema. Para qque quede bien, guárdalo en un recipiente hermético en la nevera, eso sí, teniendo en cuenta que puedes mantenerlo un máximo de 3 a 4 días. A la hora de volver a disfrutarlo, la mejor manera de regenerarlo es hacerlo en un cazo, a fuego bajo, trabajándolo lentamente y con mucho mimo.

Vía: Delish US