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Es curioso cómo una pregunta puede llevarte al fin del mundo (o al inicio). Así le ocurrió a Alberto Chicote, quien comenzó su carrera en el complejo universo gastronómico a partir de una duda fugaz, sencilla, casi (in)evitable: ¿y si yo quisiese estudiar cocina?
Lo cuenta en el podcast gastro 'Se me antoja by Montagud': "Con 17 años, en una entrevista con un orientador del colegio [...], el tipo me dijo que me veía dirigido a estudiar algo relacionado con la imagen y el sonido en el plano técnico. Y no sé muy bien por qué demonios le pregunté: '¿y si yo quisiese estudiar cocina?' Digo esto porque en mi familia no había nadie que se dedicase a la hostelería, ni siquiera éramos usuarios de hostelería... En mi casa se salía para comer como en la BBC, bodas bautizos y comuniones".
En mi casa se salía para comer como en la BBC, bodas bautizos y comuniones.
El resto es historia: Chicote no sabía lo que le esperaba entre fogones (ni tan siquiera sabía que había otra forma de preparar spaguettis que no fueran en bolsa), pero tenía ganas de descubrirlo.
"Mi madre cuenta que volví de la escuela con los ojos abiertos, me preguntó qué tal y le dije 'esto es lo mío, esto es una maravilla'". Efectivamente, era lo suyo y el tiempo no hizo más que darle la razón.
Varios restaurantes (el antiguo Yakitoro by Alberto Chicote, el actual Omeraki y el restaurante terraza Puerta al Sol), títulos (Mejor Cocinero del Año en Madrid Fusión) y programas culinarios ( 'Top Chef', '¿Te lo vas a comer?' o 'Pesadilla en la cocina') después, Alberto Chicote aún mantiene viva la llama del amor y del horno:
"Creo que lo que más me ha enamorado de este oficio [es] tener la posibilidad de lograr hacer felices a los demás con estas manitas y poco más que estas manitas. Hace 38 años de eso y yo creo que a día de hoy estoy tan sorprendido y enamorado como el primer día".
Lucía Ruiz estudió Relaciones Internacionales y Comunicación y ahora continúa formándose con un Máster de Marketing de Moda. Escribe para aterrizar, para recordar, para existir. Es su manera de dar forma a la vida, de hacerla real. Por eso anota todo aquello que le hace feliz: la comida, los viajes y las nuevas experiencias no pueden faltar en la lista.