"Specialty coffee. Chinese tea. Porcelain". Esa especie de nuevo DNI exprés que hoy día es Instagram define este negocio con estos tres conceptos, es decir, un mix de café de especialidad, té chino y porcelana. Se llama Jing Ping e Hijo y no es un ‘specialty coffee’ más de los numerosos que han ido poblando Madrid en los últimos tiempos, porque, en su modelo de negocio, entra como ingrediente fundamental que multiplica su atractivo el protagonismo del té y el plus de su vocación como tienda.

Abierto a principios de febrero en el barrio de Argüelles, Jing Ping e Hijo -o, directamente, ‘jingpingehijo’, como se denomina en Instagram-, es el proyecto de Zhiliang Chen, propietario del negocio e ideólogo de su concepto. Este emprendedor originario de China cuenta que creció "rodeado de arte y música", puesto que es saxofonista profesional, mientras asegura que "desarrolló un profundo aprecio por las antigüedades a lo largo de los años".

Eso unido a su afición por los tés y cafés de calidad desembocó en este proyecto que aporta innovación a la escena hostelera madrileña. Su "visión para este espacio en Madrid" se centra, según asegura, en "compartir su cultura y sus pasiones: además del mejor café y tés, porcelana china hecha a mano, cuidadosamente obtenida de pueblos tradicionales, mobiliario y antigüedades traídas de la Provenza francesa y, en términos más generales, una atmósfera que refleje todo lo que le inspira".

café 'chino' jing ping e hijo, madridpinterest
Alexánder Castro Luque

Entrar en Jing Ping e Hijo significa atravesar su escaparate acristalado para acceder a un espacio de diseño, donde la luz está estudiada, los muebles están pensados -desde el mostrador que da la bienvenida, a las mesas para sentarse, una de ellas, de más tamaño, compartida- y las estanterías muestran parte de su atractiva gama de productos para comprar.

"Es un nuevo concepto de cafetería y tienda gourmet, con un marcado carácter asiático contemporáneo en un espacio ecléctico y de diseño", define su propietario, que asegura que su objetivo es buscar "un lugar relajado, cálido y familiar, donde disfrutar de una experiencia tranquila y sensorial, retirarte un momento para leer, reunirte con amigos o seres queridos o, simplemente, disfrutar con el paladar".

café 'chino' jing ping e hijo, madrid
Alexánder Castro Luque
jing ping e hijo, café 'chino' en madrid
Alexánder Castro Luque

El emprendedor desgrana las "pautas generales de lo que es Jing Ping e Hijo. Apunta como "primera y más importante" el producto y ahí entra, por un lado, la selección de café, llegado "de los mejores proveedores del momento" -entre ellos, Nomad-.

Y, por otro, la variedad de tés, clara seña de identidad y absoluto atractivo de Jing Ping e Hijo. Su gama es amplia y da la oportunidad de probar no solo un buen matcha, sino un variedad de clásicos y afrutados, junto con infusiones exóticas, que, según cuenta el dueño, son suministrados por proveedores top de China y otros países de Asia.

¿Segunda pauta de la filosofía Jing Ping e Hijo? Funcionar como escaparate de productos y tienda con una amplia gama de productos gourmet procedentes de China. "Es el ‘marketplace’ y es lo que marca la diferencia", con lo que Zhiliang Chen “ha querido acercar a España la más antigua cultura china importando productos artesanales. La porcelana es la protagonista, procedente de los pueblos con tradición milenaria en la producción artesana de vasos, jarrones, tazas y todo tipo de artículos".

Así que encontrarás la porcelana china en las tazas de té -incluso en algún café-, pero también en otras piezas como los floreros que adornan el local, siempre fabricados y pintados a mano. Y, además, podrás comprarla. "Estas piezas son objetos de lujo para coleccionistas, difíciles de encontrar en el mercado español", asegura el dueño de Jing Ping e Hijo.

café 'chino' jing ping e hijo, madridpinterest
Alexánder Castro Luque
café 'chino' jing ping e hijo, madridpinterest
Alexánder Castro Luque

Qué pedir en Jing Ping e Hijo

Si visitas Jing Ping e Hijo -sin duda, una de las aperturas más innovadoras de hostelería restauración madrileña- para desayunar o merendar, puedes elegir entre diferentes cafés, con el 'espresso' preparado en La Marzocco -con precios de 2,50 a 4,50 euros- y tés -con precio medio de 5 a 5,50 euros-, aparte de un buen chocolate caliente.

También hay oferta para comer, con pastelería de calidad, como el Cruasán -con opción de probarlo de almendra- o el 'Pain au Chocolat', además de la Tarta de queso o los bizcochos.

A la vez, existen opciones saladas, como las tostas de aceite de oliva virgen extra y tomate o de aguacate y varios bikinis.

El origen del nombre

¿De dónde viene el nombre del proyecto? "Zhiliang ha querido homenajear a su madre usando su nombre, Jing Ping, que se podría traducir al español como 'belleza tranquila', para su propuesta de negocio. Ella, junto a su padre, ha sido la principal valedora y mecenas de esta original idea empresarial, siendo su hijo quien lleva las riendas en España, país en el que lleva viviendo 6 años", explican desde el establecimiento a Elle Gourmet.

Parece tan claro el deseo de este emprendedor por dejar clara la combinación entre su origen chino y su amor por España que, por eso, la denominación de su negocio añade 'apellido'. "El tono oriental del nombre y la coletilla tan española 'e hijo' transmiten a perfección los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el proyecto", argumenta el dueño.

Atentos a sus redes porque Jing Ping e Hijo organiza catas de café y té, mientras es un espacio que puede acoger eventos. "Gracias a la atmósfera que se ha creado en Jing Ping e Hijo, el espacio se presta a albergar eventos con marcas, artistas y, en general, referentes afines al concepto, para crear un ambiente único donde la sinergia cultural y artística fluyan", comenta Zhiliang Chen.

JING PING E HIJO

Dirección: Galileo, 3. Madrid
Web: www.instagram.com/jingpingehijo

Headshot of Marta Fernández Guadaño
Aunque Marta estudió -hace ya unos cuantos años- Empresariales en Icade, siempre se ha dedicado al periodismo. Le encanta escribir y, además, comer. Se dedica a una mezcla de las dos cosas, "intentando ser periodista" en su portal Gastroeconomy y en varios medios donde colabora. Dice que siempre tiene textos pendientes.