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Si hay un dulce que está viviendo su momento de gloria, esos son los rolls. De canela, por supuesto, pero también de pistacho, de tarta de limón, con glaseados de colores y hasta en versión salada. Hace tiempo que dejaron de ser únicamente de canela (el famoso cinnamon roll) y de formar parte solo de las vitrinas de cafeterías de especialidad, para convertirse en un fenómeno que ha conquistado a las más golosas. Aunque suene a algo muy americano, estos rolls nacieron en Suecia, aunque rápidamente ganaron popularidad al otro lado del charco. Y Madrid no iba a ser menos. Ejemplos como Roli Rolls, Cinnabon o MadRolls Cinnamon Rolls llevan tiempo dando buena cuenta de ellos.
Pero en los últimos meses, la ciudad ha dado la bienvenida a un nuevo templo donde probarlos en su mejor versión. El responsable de una de las delicias dulces más ricas de Madrid (la bamba de nata, of course), lo ha vuelto a hacer. Hablamos de Ricardo Vélez, más conocido como el Chef del Cacao. El creador de espacios tan magníficos como Moulin Chocolat o la heladería de autor Maison Glacée da una vuelta de tuerca a uno de sus espacios más laureados, The Pâtissier. En ese coqueto local, funciona con diferentes pop-ups. Hubo uno de turrones y champagne, otro de helados... Y desde hace apenas unos meses, le ha llegado el turno a los rolls como un lugar que no te dejará indiferente: Coffee and Rolls.
Ricardo Vélez: el maestro del dulce
Si hay un pastelero en España que entiende el dulce en todas sus formas, ese es Ricardo Vélez. Su trayectoria es el reflejo de una pasión por la pastelería que ha ido evolucionando con cada proyecto. En 2006 fundó Moulin Chocolat, su primer gran éxito, donde sus croissants, su milhojas y sus éclairs se han convertido en pequeños iconos en Madrid. Después llegó Maison Glacée, su heladería de autor, donde el chocolate sigue siendo su fetiche, pero con creaciones que van mucho más allá, como su inconfundible bamba de nata. Su talento ha sido reconocido con premios como el de Mejor Pastelero de España por la Real Academia de Gastronomía y el prestigioso Prix au Chef Pâtissier de la Academia Internacional de Gastronomía.
Con esta trayectoria y este currículum, no era de extrañar que su siguiente paso fuese algo que nos iba a dejar con la boca abierta. Y lo ha conseguido con creces. ¿Su nueva aventura? Revolucionar los rolls, sacarlos de su zona de confort y llevarlos hasta parámetros inimaginables como el mundo salado. Ubicado en la calle Columela, a un paso del Parque del Retiro, Coffee & Rolls es de esos sitios donde vas a querer ir más pronto que tarde. El local es pequeño pero acogedor, ideal para quedarse un rato allí a disfrutarlos in situ, aunque también puedes pedirlos para llevar, porque nada como un buen roll para alegrarte el día.
Rolls más allá del de canela
Aquí, los clásicos rolls de canela conviven con versiones que suben el listón. La masa tipo brioche y enriquecida con mantequilla, azúcar y levadura se trabaja con mimo hasta conseguir esa textura perfecta, esponjosa y caramelizada en los bordes. Y aquí es donde empieza la magia. Porque si crees que un roll solo puede ser de canela, prepárate para descubrir un nuevo mundo de sabores.
Tienen la versión clásica, claro está, pero van mucho más allá con versiones para todos los gustos. De caramelo y flor de sal, de chocolate, de avellana... Pero también un roll de pistacho es pura golosonería, con un relleno cremoso y un crunchy que lo hace irresistible. Otros, con un toque más fresco, como el de lemon pie, tienen ese equilibrio entre dulzor y acidez que recuerda a la clásica tarta de limón. También el de crème brûlée o uno que hace homenaje a otro de los hits de Vélez: el de roscón de Reyes.
Hay más. En cada temporada sorprenden con ediciones especiales, como el roll con crema de vainilla de Madagascar y fresas frescas, el de frambuesa, litchi y pétalos de rosa que lanzaron por San Valentín, o el de arándano y violeta por el Día de la Mujer.
¿Un giro inesperado? Rolls salados
Porque no todo en esta vida es azúcar (aunque nos encante), aquí lo que más sorprende es que han apostado también por versiones saladas con mucha personalidad. ¿Te imaginas un roll de aguacate y huevo? Pues aquí lo encuentras. También los preparan con huevo y bacon suflado y crujiente, con pepperoni, como si fuesen un mixto con jamón cocido y queso emmental fundido o de pastrami y pepinillo.
Todos ellos apuestan por combinaciones que funcionan de maravilla con esa masa abriochada adictiva. Se suman a la fiesta sabores como el de queso de cabra caramelizado con espinacas, el de burrata, tomate cherry y pesto, o uno que une berenjenas y queso brie, que es puro 'bocatto di cardinale.'
Pero si pensabas que aquí solo se trataba de rolls, te equivocas. También hay sitio para cookies artesanales (dicen que las de chocolate y flor de sal son adictivas) y para biscuits sin gluten. Todo acompañado de un café bien hecho: "un café de especialidad con puntuaciones de más de 85 puntos que traemos directamente desde Chiapas, a través de un proyecto solidario de adquisición directa a los pequeños agricultores de la zona", según explican a Elle Gourmet. Porque aquí, el café es también un pilar fundamental de la experiencia. No te vayas sin llevarte algún que otro producto gourmet que suelen tener en sus estanterías: de turrones a zumos, pasando por crackers y demás delicias.
Si eres fan del dulce (o de los bocados salados sorprendentes), ya tienes una nueva dirección que sumar a tu lista. Aviso: resultará difícil salir de aquí con un solo roll.