De todos los perfiles que han pasado por el 'talent' culinario más famoso de nuestro país, probablemente el de María Lo sea uno de los más completos. Ya sabíamos de su buena mano con la cocina, que tiene una gran habilidad para comunicar y para conectar con su cerca de medio millón de seguidores en Instagram, que derrocha naturalidad por todos los poros de su piel,...

Pero hemos descubierto que la nacida en Chiclana de la Frontera antes había estudiado Dirección Hostelera en Galicia, que más tarde fue subdirectora de eventos en el Hotel Arts Barcelona, que ha llegado a organizar eventos para 20.000 personas, que también trabajó en ventas en Fudeat y que esa autoexigencia -que la llevó a ser ganadora de MasterChef en 2022- en realidad se empezó a forjar en su más tierna infancia.

la chef maría lo
D.R.
María Lo preparando una de sus recetas con sabor y alma.

Así que, aunque hoy María Lo ha venido a hablar de su libro, que es una gozada de principio a fin, vamos a hacer todo lo posible por sacarle otros temas de conversación que tienen que ver con su futuro inmediato, el perfeccionismo, los bares y restaurantes que le gusta visitar y, cómo no, esas Navidades que están a la vuelta de la esquina…

Pocos libros de recetas tan variados y completos como el que acabas de lanzar. ¿Cuánto tiempo te ha llevado cocinarlo?

La editorial me dio año y medio para prepararlo, pero lo fui dejando y, al final, me puse con ello tres meses antes de tener que entregarlo. Es verdad que mi madre me lo recordaba cada dos por tres, pero yo le insistía en que estaba todo controlado. Y, finalmente, lo tuvimos listo -fotos de @bebofi incluidas- en dos meses. También te digo que fueron días de trabajar 16 horas seguidas. Si alguna vez escribo un segundo libro lo haré con un poco más de tiempo (risas).

portada del libro cocínalo de maría lo
Ed. Grijalbo
Portada de ’Cocínalo’ (Grijalbo).

Y es fácil percatarse de que todo está tan cuidado como la fotografía. Las recetas, los textos que las acompañan,…

Me gusta pulir mucho esa parte, siempre quiero que las cosas sean accesibles. Y he decidido contarlo todo como suelo hacerlo en mi Instagram, con mi forma de expresarme, las palabras que yo uso, incluir esos tips que siempre ayudan a la hora del cocinado… La gente me suele escribir para decirme que lo hago todo muy fácil y que les gusta cómo lo explico todo.

Masas, fermentados, snacks, platos muy de aquí, otros de muy lejos,… ¿Cuál fue tu idea inicial cuando te propusieron escribirlo?

Buscaba que quedase plasmada mi esencia en la cocina, que es tal cual ese batiburrillo que comentas. Creo que el titulo lo define muy bien porque vas a encontrar sabor y alma. Son recetas escritas con el corazón, que son las que me gusta consumir en casa en el día a día. Hay tradición, con una vuelta de tuerca, también mucha cocina internacional y, en general, todo lo que me define como cocinera. La fermentación, por ejemplo, es algo precioso, y creo que las grandes empresas deberían ponerlo mucho más en práctica por el tema de la sostenibilidad de los alimentos. Todos esos tomates que se tiran, además de otras muchas frutas y verduras, se podrían embotar para hacer una lacto-fermentación. Me da mucha pena que haya tanto desperdicio cuando se puede evitar con algo tan sencillo.

maría lo con las manos en la masa
María Lo
Con las manos en la masa.
maría lo trabajando en la cocina
María Lo
En la cocina encuentra la paz mental.

También habrá recetas que hayas heredado de tus tías, tus padres,… ¿Cuáles son esas que te transportan a casa?

Creo que los guisos son las únicas recetas del libro que sí son muy de mis tías, que cocinan increíble. Pero el resto tiene más que ver con todo lo que he ido descubriendo desde que salí de allí. Con las masas, por ejemplo, empecé a raíz de la pandemia, ¿quién no hizo pan en el confinamiento? (risas) Antes de eso había trabajado con bollería francesa, porque me encanta el hojaldre, pero con los panes de larga fermentación empecé en ese momento.

Lo que no vamos encontrar son elaboraciones con pocos ingredientes para hacer en cinco minutos. Eso ya lo hacen otros.

Lo he hecho así porque quiero reivindicar el cuidarnos, el volver a nuestro centro,… Y también para poner en valor el tiempo, que no lo valoramos lo suficiente. Para mí, el tiempo que dedico a cocinar son horas de cuidado y de cariño que dedico a otra persona o me dedico a mí misma. Es lo único que me saca de esas ‘to do list’, con las que se nos va la vida, y me trae al presente. Este mundo consumista en el que vivimos no nos permite enfocarnos en lo que realmente nos hace bien. Para mí, cocinar es una manera de meditar, tengo los cinco sentidos puestos en lo que estoy haciendo. Si viene alguien a molestarme en ese momento, ¡lo mato! (risas).

maría lo con unos rábanos en una frutería
María Lo
Siempre en busca del mejor producto.

Muchos están deseando saber, desde hace ya tiempo, cuándo van a poder ir conocer el restaurante de María Lo. En caso de dar ese paso, ¿dónde sería?

Es algo que siempre ha rondado mi cabeza, aunque está claro que a raíz de MasterChef lo he tenido mucho más presente. Pero también he tenido siempre claro que quería ganar algo de pasta para poder hacerlo bien, y creo que las cosas hay que decirlas tal cual son. Durante este tiempo he optado por posicionarme en Instagram, creo que la publicidad en estas plataformas se paga muy bien y que, al mismo tiempo, se puede dar al espectador un contenido interesante. El caso es que, de cara a abrir mi propio restaurante, no quería depender de socios. Creo que cuando dependes de alguien externo siempre acabas prostituyendo un poco esa esencia tuya y solo te preocupas por que salgan los números. Pero a mí me gusta el barro, estar cocinando y, aunque en las redes me lo paso muy bien, tengo muy claro dónde quiero estar.

¿Entonces? ¿Darás el paso, por fin, este año que entra?

Sí, la idea es abrir algo en Barcelona en 2025. Pero necesito que alguien me diga dónde puedo encontrar un traspaso que no me cueste 200.000 euros (risas). Los precios están muy disparados, pero yo confío en que encontremos algo, aunque sea pequeñito. Quiero que sea una tasca, pero de verdad, no me va esa corriente que hay ahora de bares que parecen de toda la vida pero que cobran 10 pavos por un pincho de tortilla. Para mí, la esencia de las casas de comidas está en dar de comer bien, pero sin buscar hacerse de oro.

maría lo con un flan
María Lo
El placer de lo sencillo.
maría lo en un balcón
María Lo
¿Fantaseando acerca de su restaurante? Podría ser.

También habrá quien esté haciendo las cosas bien. ¿Alguna recomendación?

Me encantó Rambal, que estuve hace poco. Son gente que cocina con el alma y quiere rescatar esa autenticidad de la cocina de antes, la de aquellos cocineros que simplemente buscaban hacer feliz a la gente a través de la comida. No hay nada más democrático que plantarte en la mesa una olla gigante de patatas a la riojana para que te sirvas las que te apetezcan. Esos gestos te aportan una sensación de calidez y de casa que no encuentras en muchos lugares. También me pareció muy guay La Llorería. Y de Barcelona, te podría decir Glug, Amaica,... Pero luego me flipa un gallego -que ahora lo llevan unos chinos- que hace un bocadillo de jamón asado que, no tiene muy buena pinta, pero está de llorar. Se llama Bar Bágoa y es el típico sitio que me encanta descubrir.

Alguien con tus orígenes y tu criterio, seguro que también puede sugerirnos unos cuantos restaurantes asiáticos interesantes.

Muchos se sorprenden, pero la cocina asiática no es mi favorita, para nada. Pero hay un japonés que acaba de abrir en Barcelona que me ha gustado mucho, aunque el ticket es alto. Se llama Scapar, del chef Koichi Kuwabara, ex jefe de cocina de Dos Palillos. Es una barra omakase muy fina, y solo te puedo decir que a mí, que tengo una malísima memoria, me tiene que impresionar mucho un restaurante para recordarlo. Es de las mejores cosas que he probado este año.

maría lo en una bodega de jerez
María Lo
María Lo es una enamorada de los vinos de Jerez.

Se nota que disfrutas mucho con la comida, tanto en casa como cuando vas a conocer restaurantes. ¿Cuál es tu truco para mantener la línea?

Creo que es algo de familia, todos hemos sido siempre muy altos y delgaditos. Hago algo de deporte, aunque me gustaría hacer más. Pero creo que hay que escuchar al cuerpo, por eso no me gusta recomendar hacer ayunos intermitentes, aunque yo los haga. Es el cuerpo el que te dice si tienes o no hambre, si estás comiendo por ansiedad o porque realmente lo necesitas,… Pero yo creo que lo mío es porque soy muy nerviosa (risas). Son muchas las mujeres que me escriben preguntándome por el secreto para guardar la línea pero no me suelo posicionar porque creo que hay que tener mucho cuidado con este tema.

¿Cómo te ha cambiado la vida desde tu paso por MasterChef?

Te diría que no ha cambiado prácticamente nada. Antes de eso yo trabajaba en Fudeat y, a raíz del confinamiento, me puse a cocinar a tope en casa. Me presenté a MasterChef y, desde que terminó, he estado creando contenido en redes sociales. De hecho, mis amigas me dicen que cuando están conmigo no notan que haya cambiado nada, que sigo siendo exactamente la misma (risas). Pero es que creo que es como tiene que ser, si te cambia mucho la personalidad por una cosa de estas es que no estabas muy segura de quién eras antes.

Todos, incluido Ferran Adrià, sabíamos desde el primer día que, salvo una hecatombe, serías la ganadora. ¿Tú no lo veías tan claro como nosotros?

Para nada, de hecho hubo varias hecatombes (risas). Pero entiendo lo que dices porque es algo que me ha pasado desde pequeña. Sé que reconocerlo es muy de pejiguera, pero es que mi nivel de exigencia siempre ha sido el más alto. Si no alcanzaba el 10, no me valía. Y esto es algo que me he tenido que trabajar mucho. También me ocurre cocinando en casa, que igual vienen unas amigas y empiezo a sacarle defectos a la comida porque no está perfecta. Hasta que una de ellas me dice: “¡Pero si no he comido algo así en mi vida!” (risas)

Así que eras la típica empollona de clase que aparentaba ser todo lo contrario...

Yo era de notable siempre, pero también era de las que se iba a la biblioteca y se leía el tema 500 veces (risas). En realidad, dependía de la asignatura. Y sobre todo, del profesor. Hubo un año que saqué un 10 en Matemáticas, que nunca fueron mi fuerte, pero es porque la profesora me encantó. También es verdad que yo siempre intentaba sacar buenas notas para que mis padres estuvieran contentos, por eso intentaba ser siempre la mejor de clase. Cuando eres niño piensas que, si no sacas buenas notas, te van a dejar de querer. Yo iba a los exámenes y me ponía histérica, me bloqueaba de la presión, lo pasaba fatal.

maría lo cocinando
María Lo
En Navidades no se libra de cocinar.

Bueno, pues mejor hablemos de las Navidades. ¿Qué platos no suelen faltar en las reuniones familiares estos días?

Pues la verdad es que somos bastante 'clasicorros'. Suelo bajar a Cádiz y allí nunca faltan unos buenos embutidos, mariscos como la gamba blanca, el paté de cabracho de mi tía Loli es otro de los imprescindibles, el típico redondo de ternera,... Generalmente cada uno trae algo. A mí últimamente me toca cocinar canelones de carrillera, que los hice una vez y ya me los piden todos los años. Y algo que suele ocurrir siempre es que nos sentamos a la mesa sobre las diez... ¡Y en veinte minutos ya hemos terminado! (risas) Nunca sabemos qué hacer hasta que nazca el niño...

Headshot of Jesús Rojas
Tras una fructífera etapa dentro del periodismo musical, Jesús Rojas descubrió hace años que podía hacer lo mismo con su otra gran pasión: la gastronomía. Desde entonces, este amante de los vinos generosos y del buen producto que disfruta indagando en las historias que hay detrás de cada plato, ha colaborado con varios medios especializados.