Se podría decir que todas ellas, mujeres, tienen en común el derroche de energía y las ganas infinitas por hacer cosas en gastronomía, crear, emprender y transmitir. El objetivo es hacer lo que les gusta y hacer felices a los demás. Creen que, para alcanzar el éxito, hace falta muchísimo trabajo (mejor no contar las horas), esfuerzo, dedicación y sacrificio. Pero también creen que, si todo lo anterior está en la receta, el fruto tarde o temprano se saborea. Si estabas esperando una señal para atreverte a hacer realidad tu sueño, aquí la tienes.

Begoña San Pedro e Itziar Aragón – Madreamiga

Lo que quieren transmitir con Madreamiga es la idea de una panadería de toda la vida, pero con un poco más de color. El proyecto surgió después de la pandemia y, en estos pocos años -aunque muy bien vividos- han abierto un obrador (están preparando también la apertura de una nave), distribuyen a numerosos restaurantes y tienen cinco tiendas repartidas por Madrid. ¿Qué te encuentras en Madreamiga? “Pan artesano y otras delicias”, como el croissipan, la palmera de gianduja, la rosa o, para los amantes del roscón (ojo, porque el suyo es uno de los más aclamados de las navidades), bola de roscón durante todo el año.

begoña san pedro e itziar aragón, fundadoras del obrador madreamiga
Madreamiga
Begoña San Pedro e Itziar Aragón, fundadoras del obrador Madreamiga

Bego (panadera y repostera) e Itziar (marketing y comunicación) creen que la clave de su éxito como socias y compañeras de trabajo, aunque parece un cliché, está en ser lo más transparente posible la una con la otra, no hay más clave que esa, e intentar disfrutar del trabajo. “Es verdad que ambas hemos tenido mucha suerte, fue conexión al momento, como si nos conociéramos toda la vida. Trabajar juntas es de lo mejor que nos ha pasado”, afirma Itziar. Las dos tienen claro hacia dónde van con Madreamiga y quieren que la gente entienda que siempre pueden encontrar productos de primera calidad.

pan del obrador madreamiga de madrid
Madreamiga
pan del obrador madreamiga de madrid
Madreamiga

Y es que los 50 empleados son como una gran familia que rema en la misma dirección. Así, cuando asalta una crisis todos los departamentos se apoyan para poder tomar la decisión correcta, pero, sobre todo, lo hacen Begoña e Itziar, que son quienes deben mantener la calma y liderar. “Crisis siempre hay, así que lo importante es intentar mirar hacia el problema y solucionarlo lo mejor posible. Las crisis siempre se solucionan mejor si estás con una persona que te da tranquilidad, y eso es lo que nosotras tenemos”, concluye Aragón.

Cristina Bonaga y Yajaira Malavé – La Gildería

Sin duda este es uno de los lugares más coolde Madrid, bautizado como “la casa de las reinas del vinagre”. Detrás de La Gildería están Cristina, marketing, PR y cuentas, y Yajaira, que, además de encargarse del orden y la gestión del local, es dj -la puedes ver en cualquiera de las fiestas del Gilda Club-. “Yajaira es de Burgos y allí hay mucha cultura de aperitivo, vinagrillos y gildas. A nosotras nos encantan y le comenté que no había nada del estilo en Madrid y que deberíamos montar algo parecido que rindiera culto a la gilda y al vinagre”, cuenta Cristina.

Así, lo que comenzó como una broma, se fue haciendo realidad durante la pandemia, ya que, al paralizarse sus trabajos por completo, pudieron dedicar mucho tiempo a desarrollar el proyecto. “Si no hubiera habido una pandemia, La Gildería nunca se hubiera fraguado”, reconoce Cristina.

cristina bonaga y yajaira malavé, de la gildería
La Gildería
Cristina Bonaga y Yajaira Malavé, de La Gildería.

Aunque a ambas les llena de satisfacción ver cómo el local se abarrota cada día de gente que más tarde se despide con una sonrisa, creen que una de las partes más complicadas de emprender con un negocio hostelero es, en su caso en concreto, la de financiación. Y amplía Bonaga: “Para poder hacer locales chulos con diseño e imagen de marca potentes, se necesita de una inversión inicial algo elevada que, en ciertos casos, se tarda un tiempo en amortizar”. Esa, y el hecho de poder conseguir un equipo de trabajo sólido en hostelería, ya que considera que mucha gente lo ve como un medio y no como un fin, “porque ha sido muy esclava la hostelería en el pasado y en algunos casos actuales, con salarios ínfimos y horarios poco conciliadores”, puntualiza.

gilda de la gildería
La Gildería

Mica y Agustina Geminiani, y Juliana Patalagoity - Graciana Empanadas Argentinas

El negocio de este trío de ases, Graciana Empanadas Argentinas, nació en 2014 en un foodtruck y, 10 años después, se ha consolidado como primera marca distribuidora a hostelería, con una tienda física para la venta y dos fábricas en las que se elaboran las más de 120.000 empanadas que hacen al mes. Pero no solo eso, porque también dan servicio a los cerca de 40 clientes al por mayor que tienen, tanto en España como en Europa. Además, esta primera década trae consigo el reconocimiento que les hace Forbes como unas de las 75 mujeres latinas a las que seguir en 2024. Su nombre viene de la madre, la abuela y la bisabuela de Micaela y Agustina Geminiani.

juliana, agustina y micaela, de graciana empanadas argentinas
Marcu Ovidiu
Juliana, Agustina y Micaela, de Graciana Empanadas Argentinas.

Creen que hay dos aspectos fundamentales que diferencian a su negocio. En primer lugar, su producto, que es único por muchas razones: recetas tradicionales, pero a la vez originales, una materia prima de excelencia, productos gourmet y de proximidad, una masa auténticamente argentina y un proceso de producción artesanal de principio a fin. Por otro lado, “nuestro modelo de negocio se diferencia claramente del resto de empresas del sector, que se enfocan principalmente en las franquicias. En Graciana desde el principio optamos por un modelo que consideramos más justo y sostenible, la venta directa al por mayor”, afirman. De esta manera, cada cliente tiene la libertad para decidir cómo quiere vender su producto en sus tiendas, y en qué condiciones.

empanadillas argentinas, de graciana
Marcu Ovidiu
Empanadas argentinas de Graciana.

Ahora son un obrador, una fábrica y una tienda en Noviciado las que se llenan cada día de sus cerca de 40 sabores con ingredientes frescos y naturales. Entre las numerosas variedades, destaca su tradicional matambre a la pizza (carne de ternera, tomate, albahaca y varios quesos), la empanada de criollo y provolone (chorizo criollo, cebolla a la plancha, queso provolone, tomate seco y vino blanco), que hace honor a su tierra, el de pollo picante, con lima kaffir, apio y mezcla de chiles, o, para los más golosos, el de manzana y canela o de Nutella. Además, tienen tres opciones veganas y están trabajando en una línea de Gracianas sin gluten.

empanadas recién hechas de graciana en madrid
D.R.

“Nos conocemos desde hace 20 años, pero estamos juntas en Graciana desde hace unos cuatro años. Para que una sociedad funcione tiene que haber una mirada común del mundo y de los negocios, y de cómo queremos hacer las cosas”, reconocen. Aunque creen que la clave de sus buenos resultados reside, precisamente, en sus diferencias y en que cada una de ellas llegó a Graciana desde un sector diferente (Micaela es chef con una extensa experiencia en hostelería, Agustina es arquitecta, Juliana es Lic. en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales) y pudieron integrar esas visiones y esas ideas en un mismo proyecto.

Paloma Fang y Beini Qian – Grupo Bellaciao

Su camino empresarial empieza en el año 2016, cuando estas dos amigas de diferentes sectores, que se conocieron en una sala de recreativos, abren las puertas de su primer proyecto: Ninja Ramen, inspirado en las izakayas japonesas. Buscaban crear un concepto diferente de restaurante asiático tradicional ofreciendo una experiencia gastronómica completa en la que la ambientación y decoración transportara al visitante hasta las calles de China o Japón. Así, les salió tan bien la jugada que a la primera apertura le siguieron muchas otras: Hong Kong 70, de gastronomía cantonesa tradicional; Ninja Taberna Japonesa, con street food nipón; el trinomio Running Sushi in Osaka, Running Sushi in Market y Running Sushi in Akihabara con su sushi giratorio; Runni Space, en el que los platillos de diferentes partes del mundo se presentan en una cinta a dos alturas; y Hong Kong 70 in Chinatown, ubicado en Usera.

Paloma, española con raíces taiwanesas, es quien se encarga de la conceptualización de los proyectos, y Beini hace lo propio con la viabilidad y gestión de los restaurantes. Lo que tienen en común todos los negocios del Grupo Bellaciao es que, además de ofrecer al cliente un viaje en el espacio y tiempo hasta rincones de China o Japón, los platos están elaborados por expertos chefs traídos desde Asia que cuidan el producto y las recetas tradicionales. Como ejemplo de esto, está el caldo de ramen que reposa durante 12 horas o los fideos, que siempre son caseros. El resultado es una experiencia envolvente y única a través de los sentidos. Y es que, sin duda, ellas llegaron al mundo para comérselo.

Headshot of Victoria Bravo

Cree que hay pocas cosas comparables a la satisfacción que se siente tras haber comido y bebido bien, y es que no hay que pasar por alto el poder qu e tiene la buena mesa; ni el de las manos expertas que, desde la cocina, nos hacen felices, o el de una buena conversación de sobremesa que te ancla a la silla y a la vida.   

Fue durante su estancia en Londres, hace ya 13 años, cuando le picó el gusanillo del periodismo gastronómico y desde entonces ese fuego no se ha apagado. Empezó colaborando en la revista HSM, después en El Duende, donde sigue escribiendo a día de hoy, le siguieron la revista GQ, Tapas y Elle Gourmet. Pero no sólo escribiendo, también ha experimentado con el periodismo radiofónico colaborando en Radio Euskadi y ha aprendido cómo funciona todo desde el otro lado en una agencia de comunicación.   

Un restaurante con alma, personas comprometidas que portan miradas rebosantes de vocación, oficios necesarios que se ejercen fuera de los focos y de la fama, las cocinas lejanas pero también las de nuestra memoria, la voz de la experiencia y el crujir de la juventud... Esas son las historias que le gusta contar.