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Gandía es un destino vacacional de los de toda la vida para quienes aman el levante, y en especial Valencia. Cada verano, especialmente la playa, se llena hasta los topes de veraneantes que llegan a buscar lo que ofrece la capital de la Safor: playa infinita, buen rollo, paseos al atardecer... Y muy buena gastronomía de producto y estilo mediterráneo.
Siempre ha sido sinónimo de arroces, picaetas y fideuàs... La tradición manda… y funciona. Prueba de ello es el éxito de muchos clásicos como Chef Amadeo, especialista en fideuà o el siempre concurrido Kayuko, una marisquería-arrocería de referencia desde hace décadas.
Pero cada vez hay más sitios que quieren ir un poco más allá. Entre ellos, el restaurante Marao, que está en boca de todos. Lo encontrarás donde menos te lo esperas: en la azotea del Senator Gandía Spa Hotel. Subes en ascensor hasta la décima planta y, de pronto, estás en otro mundo. A un lado, el Mediterráneo. Al otro, las montañas que protegen La Safor. Si pillas mesa al atardecer, te sentirás más que afortunada. Y es ahí donde empieza el viaje.
El sello de Paco Pérez
Este concepto sea lo que posiblemente le faltaba a Gandía. En la ciudad hay opciones viajeras, como la de Chema Soler, con su Street Food que amplía horizontes. Pero en la playa no había tantas opciones, hasta que hace unos años atrás, surgió esta propuesta.
Detrás de Marao está Paco Pérez, que suma cinco estrellas Michelin entre Miramar, Enoteca y su restaurante en Polonia. Es uno de los cocineros españoles más reputados, dentro y fuera de nuestras fronteras. Pero aquí no se trata de poner un nombre en la carta y listo. Pérez se ha implicado en todo: desde la idea hasta el último bocado.
Su concepto es claro: cocina viajera con alma mediterránea. Asia, México, Europa, América… todo cabe en esta carta, pero siempre con el mar como punto de partida. “Hemos creado un concepto que mira a Tailandia, China, Japón, México o lo nórdico, sin descuidar nuestra esencia”, cuenta el chef.
Viajar sin moverse de la mesa
La carta es como para descubrirla poco a poco. Te pide en varias visitas, porque tiene multitud de platos cada cual más apetecible que el anterior. Aunque si quieres ir a lo fácil, siempre puedes elegir su menú degustación por 65 euros que tiene un poco de todo.
El recorrido por la carta arranca con las ostras viajeras. Una, Tokio total, con alga codium, huevas de trucha y espuma de yuzu y alga nori: Japón y Mediterráneo en un solo bocado. La otra juega en casa: jugo de pollo rostit, teriyaki y un guiño a Cataluña.
Luego vienen los entrantes que te llevan de un continente a otro sin moverte de la silla. Hay ceviche nikkei con guiños cantoneses, un pulpo al olivo sobre causa limeña, buey de mar desmigado con aguacate y mango, y un tartar de atún con trinxat de verduras, kimchi y huevo.
Hay un apartado dedicado a las masas y fermentaciones que es otro de sus puntos fuertes. El dumpling de cerdo Duroc y gamba de Dénia, cocinado en su propio caldo, es uno de esos platos que te harán querer repetir. Los buñuelos de bacalao, tan de la zona, llegan con espuma de miel y miso y se convierten en algo completamente nuevo.
Si eres de las que disfruta comiendo con las manos, apunta el bao de cochinita pibil o las hamburguesitas de wagyu al estilo Kioto, con cogollo flambeado y mayonesa de wasabi suave. Y ojo al apartado de barbacoa en mesa: traen brochetas de atún de Barbate, yakitoris vegetales de shiitake...
Cuando parece que no hay nada más que te pueda sorprender, llegan los principales. El chili crab de bogavante al estilo Singapur es una de esos platos que nunca quieres que se termine. Y la costilla de cerdo marinada en tandoori masala durante 12 horas, con curry de cigalas y pan hindú, se propone como un viaje directo de Llançà a Mumbai.
Los postres aquí también son viajeros , llenos de matices. Sobre todo tienen una definición: deliciosos. Hay tarta de queso japonesa, un coco thai que refresca y el mochi de gianduja, ideal para las que no podemos resistirnos a ese sabor italiano adictivo.
El escenario perfecto
Parte del encanto de Marao está en dónde está. Rodeado de ventanales de suelo a techo, el restaurante deja que el Mediterráneo entre por cada rincón. Su decoración es sencilla, pero elegante, muy limpia y minimalista. El efecto madera y los detalles de diseño contenido, son protagonistas de una escenografia muy pulida.
Por la noche, que es cuando abre al público, es el escenario perfecto para ver como el día se apaga y si el día lo permite, disfrutar de un atardecer de infarto.
El equipo de sala suma puntos: jóvenes, atentos y con esa capacidad de hacerte sentir cómoda desde el minuto uno. Y si eres de las que disfrutan con una buena copa, la bodega tiene de todo y para todas: vinos de la zona, etiquetas internacionales y tesosos por descubrir. A esto se suma una parte dedicada a la mixología con una colección de cócteles preparados al momento que conviene no perderse.
¿Viajar desde el Mediterráneo a todo el mundo sin movernos de la mesa? ¿Dónde hay que firmar?
MARAO
¿Qué pedir?
Dirección: Atlàntic, 79. Gandia, Valencia
Teléfono: 960 65 45 51
Web: www.marao.es
Precio medio: 55 / 60 €