Con el verano ya instalado en nuestra vida -y ese calor que apenas nos deja vivir- es probable que solo pienses que comerte una ensalada fresca, un gazpacho, un salmorejo o algo ligero. Porque es cierto que el calor reduce el apetito, pero aquí hemos venido a jugar.

Y una cosa no quita la otra. Puedes comer ligero y seguir dándote algún que otro homenaje. ¿Una forma infalible de hacerlo? Con un bocadillo. El rey de las meriendas de cuando éramos niñas, de las noches de cine de verano al aire libre, de los almuerzos en la Comunidad Valenciana... Aunque tiene mil momentos de consumo, es cierto que pocos placeres se asemejan a un buen pan con un relleno memorable.

Ya lo dijimos, el bocadillo está de moda y vuelve con fuerza. Solo hay que echar un vistazo a novedades de los últimos tiempos, como Pistola, que ha dedicado su quehacer a los bocatas con fundamento o Bar Manero, que en su carta tiene una propuesta bastante dilatada de entre panes. Por no hablar de recientes incorporaciones como la baguette Café de París, en la que el famoso entrecote con salsa Café de París, se ha convertido en bocadillo con pan crujiente y patatas fritas.

Pues bien, si pensabas que ya lo habías probado todo entre panes, te equivocabas. Ahora llega una nueva hornada de bocatas con dos locales que rinden homenaje al entrepan. Uno es Apetito House, el nuevo place to be de Fuencarral, el otro Gulah, con sus Po’Boys que aterrizan por primera vez en Madrid.

Apetito House, una charcutería moderna con bocatas con rollo

A veces pasa: viajas por medio mundo, comes ramen, pastrami, pad thai, burritos, baos... y vuelves echando de menos un buen bocadillo. Uno de esos de pan crujiente, relleno generoso y sabor que te lleva directo a casa. De ahí nace Apetito House, el nuevo place to be, con ganas de reivindicar lo nuestro, abierto en pleno centro, concretamente en la esquina de la calle Fuencarral con Albuquerque.

restaurant facade with an awning and a drawing of a person carrying food
Apetito House
apetito house
Apetito House

“Llevaba tiempo con esta idea en la cabeza”, nos cuenta Nuria Robleno, que junto a Lucía Avendaño ha puesto en marcha este proyecto que es medio charcutería, medio bar de bocatas, y todo un homenaje al embutido patrio. ¿El objetivo? Convertir el bocadillo en un plan, en algo con identidad, que se pueda disfrutar como quien sale a por una hamburguesa.

Two women seated at a location with menus in handpinterest
Nuria Robleño

Y la jugada no les ha podido salir mejor. Encontraron un local ideal, en el que dieron protagonismo a la cocina, donde todo se prepara a la vista y lo completaron con una zona de barra y un pequeño espacio en la entrada para comer allí mismo. Además suman la parte baja, donde una gran mesa comunal se convierte en el lugar perfecto para hacer eventos.

apetito housepinterest
Apetito House

La carta la firma Vero Gómez, la misma que fue finalista de MasterChef y acaba de publicar PINCH!, y combina ese gusto por lo nuestro con un punto canalla y apetecible. Lo primero es el pan. Un pan cristal que les ha costado mucho encontrar, pero que es perfecto para sus bocatas. Lo hornean a diario en el local y queda crujiente por fuera y aireado por dentro y, atención, mide 33 centímetros.

apetito housepinterest
Apetito House

¿Y las recetas? Hay para todos los gustos. Si te va el contraste dulce-salado, tienes el Mary Montaña, con sobrasada de Mallorca, queso Arzúa-Ulloa y miel. Si buscas algo ahumado, el de cecina de León con crema de queso curado y almendras es la bomba. El Paris 1954 juega a la sofisticación con puntito francés gracias a unir jamón cocido, queso Comté, mantequilla y trufa. Y si te apetece algo más de toda la vida, pide el Clásico, una señora creación de albóndigas caseras de Supernormal, con salsa de tomate, parmesano y albahaca. Como el que te haría tu abuela.

apetito house
Apetito House
apetito house
Apetito House

¿Más? El Rústico, que según nos cuentan es el favorito, lleva pechuga de pavo asado, alioli de ajo asado, tomate seco, queso de cabra curado y rúcula. El Cantábrico tira de mar con bonito del norte, anchoas y crema de piparras. Y hay un Dolce Vita que remite a un panino italiano, con mortadela de Bologna, ricotta cítrica y pistachos. También está el Mediterráneo, con jamón ibérico y tomate de penjar, o el vegetal con sabor catalán, Foc i Fulla, de escalivada, tapenade y albahaca. Junto a cada uno de ellos, en la carta, han añadido una sugerencia de maridaje con el vino que mejor va con la receta.

Gourmet box containing assorted meats cheeses and snacks with a note urging sharingpinterest
celine centurion

Además de los bocadillos, proponen tablas de embutido para compartir (o no) en formato S, M y L, pensadas para picar, montar un picnic o llevar a casa de alguien sin complicarse. En la entrada del local, tienen un pequeño colmado con conservas, papas Bonilla a La Vista, vinos y productos seleccionados para que te hagas el plan y completes la cena. Hasta tiene sobaos El Macho, para rematar el festín con algo dulce. “Queremos que la gente vuelva a pensar en el bocadillo como un plan, como una opción de verdad”, nos dicen. Pues objetivo conseguido.

Gulah: por primera vez, tenemos Po'Boys en Madrid

¿Lo siguiente? Los Po’Boys. Si no te suena el nombre, imagina un pan más tierno que el de molde, más goloso que un brioche y repleta hasta los topes. Esta delicia llega directamente desde Nueva Orleans, de la ciudad del jazz, de los ritmos callejeros, los picantes y las frituras. Gulah acaba de abrir en Arturo Soria para traer este clásico del sur de EE. UU. a Madrid, pero con twist cañí.

assortment of hot dogstyle buns filled with various toppings beside a branded boxpinterest
Gulah

La idea se la debemos a Jesús González Espartero, que se enamoró del concepto tras un viaje y lo reinterpretó en clave local. El resultado son diez Po’Boys distintos que suenan así de bien: Chicken Run, con pollo frito, coleslaw y mayonesa picante, el Chulapoh Boy, con alma madrileña que se rellena con calamares fritos y mayo de lima o el Toroloco, uno de los más pedidos, con rabo de toro guisado 24 horas, crema de aguacate y cebolla encurtida.

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Gulah

No son los únicos. Los hay que reinventan el pepito de toda la vida en clave canalla (Po'Boy Lomo King), con cangrejo estilo New Orleans y salsa dijonesa (Mr. Pinzas) o un Po'Boy de costilla de ternera cocinada a baja temperatura, bañada en salsa bbq y acompañado de puré de palomitas. Son gochos, muy gochos. Y además, todos vienen acompañados de patatas fritas y ensalada de col.

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Gulah

Aquí todo se hace con ingredientes de primera, desde los nachos caseros hasta las alitas infernales -es su nombre oficial- que pican con gusto. Hay entrantes para completar la fiesta. Desde los Chicken Churros, que son churros y fingers de pollo sobre salsa de queso de cabra y sirope de arce, los clásicos Chili Cheese Bites o unos mac & cheese, patatas con chistorra… Y por si te cabe algo más también hay postres: brownie con mantequilla tostada, banana split funky y más. ¡Larga vida al bocadillo!

Headshot of Macarena Escrivá
Macarena Escrivá es redactora de ELLE Gourmet. Estudió Historia del Arte y un Máster de Periodismo. ¿Quién le iba a decir que el arte le llevaría a la gastronomía? Llegó a Madrid, desde Valencia, hace más de una década. Desde entonces se dedica a comer, viajar, fotografiarlo todo y contarlo en diferentes medios especializados. Nunca dirá que no a una fideuà, a una tarta de queso o a montarse en un avión que le lleve a cualquier otra parte del mundo.