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Hace unos meses cambié de trabajo, y con este cambio también vino el de algunos hábitos de vida. Mi nueva redacción está más cerca de casa, así que, entre ellos, decidí incluir el de ir andando al trabajo.
Era una forma de combatir el sedentarismo y hacer algo de ejercicio (aunque fuera poco) al día, ya que, por falta de tiempo y por exceso de pereza, lo tenía muy abandonado. Lo sé, es la excusa que pone todo el mundo, pero es real como la vida misma, y gracias a que tengo que ir a la redacción al menos cuatro días en semana, no hacía falta mucha motivación, solo la concienciación de que debía, al menos, ir andando por la mañana.
Pensaba que esto me ayudaría a mantenerme algo más en forma y a estar más activa, ya que, según apuntan desde Mayo Clinic, los especialistas recomiendan andar, al menos, entre 30 minutos y una hora para cubrir la actividad física diaria necesaria, y mi trabajo está a 45 minutos de mi casa a pie. Pero los beneficios han sido muchos más y mayores de lo que imaginaba.
Puedes hacerlo siempre y da igual tu forma física
Una de las ventajas de andar es que no es como correr, pero tiene beneficios muy similares (incluso alguno más). Digo que no es como correr porque es algo que, literalmente, podemos hacer (y hacemos) todos. Aunque es cierto que hay que andar a cierto ritmo para poder aprovechar la mayor parte de los beneficios, da igual la resistencia que tengamos, porque para movernos, andamos.
"Caminar es una actividad que no exige una condición física previa particular, no requiere vestimenta específica y proporciona beneficios físicos y emocionales”, resalta Alejandro Maroto, entrenador personal de Blua de Sanitas. Por eso es algo que se puede hacer en cualquier momento en el que salgamos de casa. Toda excusa es buena.
Además, andar es un ejercicio de bajo impacto por lo que, como confirma el experto de Blua Sanitas, las articulaciones, como las rodillas, los tobillos y las caderas, sufren menos.
Tienes más energía durante el día
Lo primero en lo que pude notar cambios al andar fue en que empezaba el día con mucha más energía. A primera hora de la mañana estamos completamente descansadas después del sueño reparador de la noche, sin ninguna actividad extra a nuestras espaldas, como las que se van acumulando después de ocho horas de trabajo y otras tantas de obligaciones extra.
Caminar de camino al trabajo aporta energía porque, según apuntan expertas como Jessie Inchauspé en su cuenta de Instagram, caminar tras comer, por ejemplo, en este caso, el desayuno, ayuda a combatir los picos de glucosa. Al regularlos, la energía se mantiene y controlamos el apetito.
Sentirte menos hinchada y adelgazar
Gracias a este control de los picos de glucosa y de, en consecuencia, mejorar la sensación de saciedad, andar cada día también ayuda a adelgazar. Esto ocurre, a su vez, porque caminar ayuda a quemar calorías y porque también, esos 30 minutos mínimos a ritmo alto continuo, activan el metabolismo.
Desde que voy andando todas las mañanas al trabajo, me siento menos hinchada porque combate la inflamación y la retención de líquidos.
Tonificar piernas, muslos y abdomen
Pero no se pierde peso o se reduce volumen sin más, andar por las mañanas ayuda a ponerse en forma y tonificar ciertas partes del cuerpo, como piernas y muslos, pero también el abdomen. Por eso, ir andando al trabajo es tan beneficioso, pues, si está a una distancia más o menos considerable, se encontrarán en la ruta subidas y bajadas que hacen que los músculos y huesos se fortalezcan y se reduzca la flacidez.
Mejora la resistencia
A fin de cuentas, andar cada día es un entrenamiento. Yo he ido subiendo los minutos que camino al día al volver también andando de la oficina.
Según recomiendan los expertos como Maroto, lo ideal es que camines a una velocidad a la que puedas mantener una conversación sin que te falte el aire. Tu resistencia aumentará cuando puedas subir el ritmo y hacer la misma prueba.
Además, yo me siento menos cansada al hacer cualquier otra actividad diaria y me siento menos agotada al final del día.
Afrontar el día con menos estrés
Esto ocurre también porque caminar me ha ayudado a reducir el estrés. Andar libera endorfinas, la hormona de la felicidad, lo que te hace sentirte más ligera, despierta y positiva durante todo el día.
María Muñiz es experta en belleza. No hay tendencia en manicuras y pedicuras, truco de maquillaje o corte de pelo de moda que se le resista. Lo que más le gusta en el mundo es un pintalabios rojo que se pueda sumar a su colección de más de 100, además de probar lo nuevo en tratamientos para el pelo fino, aceites para labios, cremas de todo tipo, sérums y contornos de ojos posibles. Eso sin contar cada perfume que ve la luz. Si pueden ser perfumes florales y frescos, mejor.
Por eso, no puede vivir sin redes sociales, en las que bucea hasta que da con lo último que se lleva en cada espejo y neceser del mundo (hasta lo que pasa más desapercibido). Internet es su medio natural, se siente como pez en el agua después de una trayectoria de casi diez años en medios digitales, que comenzó cuando se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Desde entonces, María Muñiz ha pasado por cabeceras de moda y belleza como Harper’s Bazaar o Cosmopolitan como redactora de belleza. Ahora ha vuelto a ELLE, uno de los primeros medios donde pudo especializarse en la comunicación digital, para tomar las riendas de la sección de belleza, contarte todo lo que necesitas saber sobre novedades y tendencias y crearte alguna que otra necesidad.