Concebir parece fácil, pero no lo es para muchas parejas. En España, alrededor de 800.000 tienen dificultades para conseguirlo. Un problema que se estima que crece a una media de 16.000 casos nuevos cada año. Y, aunque en torno al 5-6% se debe a un problema desconocido, cada vez hay más expertos que establecen una estrecha relación con la alimentación y el estilo de vida que llevamos. De hecho, un reciente estudio, realizado por GeneraLife (al que pertenece la clínica española Ginefiv), liderado por la doctora Gemma Fabozzi en Roma, y publicado en la revista ‘Antioxidants’, asegura ahora que una alimentación rica en antioxidantes, vitamina D y Omega 3 puede aumentar las posibilidades de conseguir un embarazo.
Cosas a evitar
Los factores medioambientales y los malos hábitos relacionados con el sedentarismo, una dieta alta en grasas o la obesidad intervienen de forma negativa en la salud reproductiva. “Las composiciones de ciertos macronutrientes y las ingestas dietéticas desequilibradas, como una dieta alta en grasas (sobre todo saturadas), en azúcar y una dieta baja en proteínas, tienen efectos adversos en la función de las mitocondrias y la reproducción femenina”, explica la doctora Gemma Fabozzi, embrióloga y nutricionista de GeneraLife. Sin embargo, seguir una alimentación saludable, especialmente durante el período anterior a la concepción, está directamente relacionado con la calidad de la salud reproductiva y la fertilidad, y las posibilidades de conseguir un embarazo sano. “La evidencia actual apoya que la dieta es un factor claro y modificable en las parejas que buscan embarazo. Es sencillo: una buena adherencia a un patrón dietético basado en cereales integrales, pescado, fruta, verdura y aceite de oliva parece no solo mejora la salud en general, sino aumentar la fertilidad. En caso de detectarse algún déficit macro o micronutricional la suplementación (siempre guiada y controlada por un especialista) podría ayudar a la pareja a conseguir la gestación”, asegura Carolina González Arboleya, ginecóloga de la Clínica Ginefiv (Madrid, tel. 915 19 75 41).
Antioxidantes
“Los famosos antioxidantes son micronutrientes que el cuerpo humano utiliza para eliminar radicales libres (sustancias químicas que producen cambios deletéreos en nuestro cuerpo). Estos se originan inevitablemente y de forma constante en cada una de nuestras células cuando producen la energía esencial para la vida”, explica la doctora González Arboleya.
Dónde encontrarlos: Los principales son las vitaminas A, C y E, el licopeno, los betacarotenos, la luteína y el selenio. “Una dieta variada y equilibrada proporciona normalmente la cantidad suficiente. Y se pueden adquirir consumiendo verduras, frutas como los cítricos (naranjas) y los frutos rojos (fresas), el brócoli, los tomates, los vegetales de hoja verde, los frutos secos, las semillas, la leche y los huevos”, enumera la Dra. González Arboleya.
Antes de la concepción
“La vitamina D está relacionada con la calidad del tejido ovárico del endometrio y favorece la correcta fijación del embrión en el útero materno”, asegura la experta. De hecho, su deficiencia se ha relacionado con el desarrollo de síndrome de ovario poliquístico, incapacidad para ovular de forma correcta e incluso endometriosis. “Todas ellas son patologías y situaciones que dificultan enormemente la consecución del embarazo.”
Durante la gestación
El déficit de vitamina D una vez conseguido el embarazo también es un problema, ya que se asocia a un mayor riesgo de desarrollar diabetes gestacional, preeclampsia, retraso en el crecimiento del feto e incluso parto prematuro. “Además, algunos estudios relacionan su carencia con una mayor tasa de aborto espontáneo el primer trimestre”, asegura la ginecóloga.
Durante la lactancia
La lactancia natural posee una concentración hasta dos veces mayor de este micronutriente en comparación con muchos preparados formulados. “Asegurando una dosis óptima de esta vitamina en la madre lactante y en el recién nacido conseguiremos un buen contenido mineral óseo del bebé y podremos prevenir así el riesgo de raquitismo nutricional o fracturas”, aconseja la experta.
Dónde encontrarla
Alimentos ricos en vitamina D son el pescado como el salmón, las sardinas o el bacalao, la leche, los huevos, el queso y lo hongos. “Son necesarias unas 600 unidades internacionales diarias en personas adultas para tener unos buenos niveles en sangre. De existir un déficit, será necesario suplementar esta vitamina y realizar controles periódicos en sangre.”
Omega 3
“El consumo de ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 se ha asociado con un mejor funcionamiento ovárico y un menor riesgo de anovulación, así como un menor riesgo de padecer endometriosis”, comenta la Dra. González Arboleya. Hay estudios que han demostrado incluso que dietas ricas en este tipo de ácidos grasos consiguen retrasar el envejecimiento ovárico y mejorar las tasas de gestación tanto de forma natural como en tratamientos de fertilidad.
Dónde encontrarlo: Los ácidos grasos Omega-3 los encontramos en alimentos que consumimos de forma cotidiana como el pescado azul, el marisco, el aceite de girasol, el aguacate, las verduras de hoja verde, la avena, las nueces o las semillas. “Por esto, no se recomienda su suplementación de forma sistemática.”
Probióticos
“La microbiota vaginal y endometrial, sobre todo el género Lactobacillus, juega un papel importante en la salud reproductiva. De hecho, una disminución de la población de Lactobacillus en el endometrio se ha asociado con el fracaso de implantación y el aborto espontáneo temprano en pacientes de reproducción asistida. Sería razonable promover el consumo de este tipo de productos e incluso recomendar en ciertos casos la suplementación”, aconseja la experta.
Dónde encontrarlos
Puedes obtenerlos consumiendo yogur, kéfir, kombucha, kimchi, aceitunas y encurtidos, queso crudo, tempeh, chucrut, miso, microalgas, chocolate negro y vinagre de manzana.