A pesar de que no faltan lanzamientos en el mundo de la perfumería, los clásicos siempre están ahí y nos encanta volver a ellos. Por ejemplo, he vuelto a comprar el primer perfume que recuerdo que usaba mi madre cuando yo era pequeña. Por supuesto, me he dejado llevar por la nostalgia y porque de sólo ver el frasco se ha venido a mi nariz su aroma en aquella época y recuerdos que repetiría sin dudar. Pero, sobre todo, he vuelto a él porque huele increíble.

El perfume es un icónico de Cacharel, Noa, creado en 1998 con Olivier Cresp como nariz. Una fragancia fresca y ligera en la que dominan las flores, pero también esencias cálidas que la asientan y la hacen todavía más especial y memorable. Es el momento perfecto para recuperarla porque ahora está rebajada a 20 euros.

Cacharel Noa

Noa
Ahora 59% de descuento
Crédito: Druni

El perfume fresco de los 90 que huele a flores

Recuerdo que lo que más me gustaba de este perfume cuando era niña era esa perla que decora el frasco por dentro. Se incluyó en el original como un símbolo de feminidad, que la reafirmaba con la esencia floral y almizclada de la fragancia. Pero lo hace de una forma muy tranquila y ligera, asociando la suavidad de flores como la peonía con la intensidad de las maderas.

El recorrido olfativo de esta fragancia de Cacharel comienza con un golpe de aire fresco imprimido por la armonía de notas cítricas, refrescantes y verdes (como el cilantro) con flores blancas como el jazmín. Además de algunos toques dulces pero delicados gracias al almizcle blanco, el durazno y la ciruela.

En sus notas de corazón encontramos el estallido floral definitivo, con la peonía (que ya se notaba en la salida), la fresia, la rosa o la azucena, que se fusiona con la sensualidad del ylang- ylang y el frescor de la hierba verde, que se suma el que ya aportan el jazmín y el cilantro.

El perfume termina con un final inesperado, pero que aporta durabilidad y personalidad. Tiene notas avanilladas y amaderadas con el café, el sánadalo, el cedro, el haba tonka, el sándalo y el incienso.

Headshot of María Muñiz

María Muñiz es experta en belleza. No hay tendencia en manicuras y pedicuras, truco de maquillaje o corte de pelo de moda que se le resista. Lo que más le gusta en el mundo es un pintalabios rojo que se pueda sumar a su colección de más de 100, además de probar lo nuevo en tratamientos para el pelo fino, aceites para labios, cremas de todo tipo, sérums y contornos de ojos posibles. Eso sin contar cada perfume que ve la luz. Si pueden ser perfumes florales y frescos, mejor.

Por eso, no puede vivir sin redes sociales, en las que bucea hasta que da con lo último que se lleva en cada espejo y neceser del mundo (hasta lo que pasa más desapercibido). Internet es su medio natural, se siente como pez en el agua después de una trayectoria de casi diez años en medios digitales, que comenzó cuando se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Desde entonces, María Muñiz ha pasado por cabeceras de moda y belleza como Harper’s Bazaar o Cosmopolitan como redactora de belleza. Ahora ha vuelto a ELLE, uno de los primeros medios donde pudo especializarse en la comunicación digital, para tomar las riendas de la sección de belleza, contarte todo lo que necesitas saber sobre novedades y tendencias y crearte alguna que otra necesidad.