Tenerla delante, aunque sea a través de una pantalla, es un espectáculo. Su carisma, la atención y el mimo con el que da sus respuestas –a pesar de que ha encadenado varias entrevistas seguidas y el contador de minutos nos apremie a las dos–, su amplia sonrisa, su mirada firme y su belleza natural superan cualquier barrera espacial y consiguen crear un ambiente de intimidad nada sencillo de lograr en las conversaciones online. Gillian Anderson (Chicago, 1968) es una de esas actrices que necesita poca presentación, que está en la memoria colectiva de varias generaciones, porque ha conectado con todas ellas por alguno de sus aplaudidos personajes. Con los boomers, los Gen X y los millennials, por su papel de la detective Scully en Expediente X, con los millennials y la generación Z, por ser la madre más cool en Sex Education, y con los fans de The Crown, de todas las edades, por su brillante recreación de una implacable Margaret Thatcher. Y en su bio hay mucho más. La intérprete estadounidense, licenciada en Bellas Artes, escritora comprometida, empresaria, activista, solidaria y feminista, tiene en su vitrina particular de galardones dos Emmy, dos Globos de Oro, un Critics Choice y cuatro SAG (Premios del Sindicato de Actores). Su último libro, Want, en el que recopila las fantasías sexuales de 1.800 mujeres (las suyas incluidas), ha sido un éxito. Su empresa de bebidas saludables, G Spot (punto G, en español), también. Y quiere más. «Me apasiona lo que hago, así que deseo seguir en esto mucho tiempo. Eso sí, divirtiéndome», afirma. Con varios proyectos audiovisuales cocinándose, estrena un papel de la mano de L’Oréal Paris, ya que se ha convertido en la nueva embajadora mundial de la marca y en imagen de su campaña Age Perfect, que anima a las mujeres de más de 50 a alcanzar sus metas. «Nosotras compartimos los mismos miedos, objetivos, deseos, ansiedades... Juntas podemos perseguir y conseguir lo que queramos de la vida, pero empieza por creer que podemos», dice.

Gillian Anderson: "Cuando abrazas la edad, hay una auténtica liberación"

Has hablado abiertamente de la alegría de envejecer y conocerse mejor a una misma. ¿Qué ha sido lo más destacable que te ha traído el cumplir años personal y profesionalmente?

En el ámbito individual, aprender a dejarme llevar, permitirme tener la edad que tengo y sentirme satisfecha y feliz por ello. Y, en cuanto a mi trabajo, aceptar lo que una es y no luchar contra la realidad. En esta profesión, cuando nos vemos en la pantalla, es muy fácil sacarte defectos, porque la cámara se acerca mucho, y piensas: «Oh, Dios mío, qué horror, ¿realmente soy así?». Y eso también te pasa cuando te miras en el espejo y ves el paso del tiempo en tu cara y tu cuerpo. Pero, en el momento en el que empiezas a abrazar esos cambios honestamente, se produce una auténtica liberación.

¿Has notado un giro en la industria del cine con respecto a la valoración de las actrices maduras?

Completamente, sobre todo en los últimos 10 años. Hay mayor representación y la edad de las mujeres es un tema mucho más tratado. Pero todavía seguimos viendo que las parejas de los actores maduros de primer nivel en la pantalla no son de su misma edad, sino que son interpretadas por actrices 20 años más jóvenes que ellos. Así que, por un lado, siento que hemos dado grandes pasos, que hemos avanzado, y por otro, que todavía nos queda camino por recorrer.

Tu carrera está repleta de grandes papeles. ¿Se mantiene el nivel de las oportunidades laborales con los años?

Me sigue sorprendiendo la cantidad de proyectos que me ofrecen hoy en día, así que estoy muy agradecida. Hace 20 años, era incapaz de imaginar que seguiría trabajando como lo estoy haciendo con más de 50. Y espero que continúe así y que, incluso, a medida que envejezca, los papeles vayan teniendo más profundidad y significado.

¿En qué has cambiado tú como actriz con la edad?

Me he vuelto más valiente, y también más exigente.

Las generaciones más jóvenes, especialmente la Gen Z, están reescribiendo las reglas sobre género, sexualidad, envejecimiento e identidad, asuntos que siempre te han interesado. ¿Qué es lo que más admiras de su enfoque y qué crees que aún nos queda por aprender?

Lo que están haciendo las y los jóvenes me parece superinteresante. En la última década, sobre todo, estamos asistiendo a un gran cambio global, en todas las comunidades, sobre muchos asuntos relevantes, como lo son la identidad de género y la sexual. Y es algo que tenemos que seguir cuidando y defendiendo mucho, ahora y de cara a los próximos años, porque sólo hay que escuchar los comentarios que ha hecho Donald Trump desde que llegó al poder y los cambios radicales que su administración está llevando a cabo en relación a todo esto. Así que, si cabe, es todavía más crucial que, en la medida de lo posible, sigamos apoyando que se respeten los derechos de todas y todos y que le sigamos dando a estos asuntos la importancia que merecen, aunque algunos quieran quitársela, como está pasando en Estados Unidos.

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Amy Sussman

De hecho, en tu libro Want, ofreciste a las mujeres un espacio para hablar abiertamente de sus fantasías sexuales sin avergonzarse. ¿Por qué piensas que el deseo femenino ha sido históricamente tan silenciado? ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de sus testimonios?

Una de las mayores lecciones que aprendimos al leer y recopilar todos esos mensajes anónimos fue hasta qué punto la vergüenza sigue existiendo y formando parte de la experiencia vital de las mujeres en todo el planeta, hasta qué punto siguen luchando por no compartir y no preguntar, incluso en sus relaciones más íntimas. No hablan claro sobre lo que necesitan, quieren o creen que merecen. Así que, el proceso de creación de este volumen me abrió los ojos. Fue una auténtica sorpresa. Yo pensaba que, en 2024, y ahora, en 2025, el pudor en todo lo que se refiere al sexo estaba superado, porque lo encuentras en todas partes, nos entra por los ojos constantemente a través de los programas de televisión, los anuncios, las redes sociales... La industria del porno es una parte tan grande de nuestra experiencia en el mundo, que pensaba que las declaraciones de las mujeres de hoy serían muy diferentes a las que Nancy Friday recogió en su libro Mi jardín secreto, en 1973. Pero no, las cosas siguen siendo bastante parecidas.

¿Quiénes son las mujeres que te inspiran?

Las que se han enfrentado a situaciones realmente difíciles, a experiencias vitales adversas, y que han perseverado y han salido adelante. Las que se han mantenido fuertes, positivas y han intentado ayudar a los demás.

Nunca has tenido miedo a reinventarte, ni en lo personal ni en lo profesional. ¿Cuáles son tus próximos retos?

Hace poco me he enfrentado a uno que tenía en la lista, que era hacer wakeboard (risas). Estaba con mis hijos (tiene tres) de vacaciones, en otro país, y lo conseguí. Así que, en lo personal, reto satisfecho. Y en lo laboral... el próximo proyecto que estoy a punto de empezar, que es rodar una película en Los Ángeles con Ben Affleck (Animals, un thriller que trata sobre un candidato a la alcaldía y su mujer, cuyo hijo es secuestrado, y que se estrenará en Netflix). Es un personaje intenso y una temática con la que no he jugado antes. Así que tanto eso, que me atañe directamente a mí, como trabajar con Ben y toda la intensidad del entorno en el que vamos a estar grabando... va a ser un gran reto (risas).

¿Dirías que te encuentras en tu mejor etapa?

Me siento muy feliz, realizada, estoy haciendo lo que me gusta, experimentando facetas nuevas de mi oficio... Pero, también, me gustaría tener un poco más de flexibilidad en mi cuerpo, no te voy a engañar (risas).

¿En qué momento te diste cuenta de la importancia de utilizar tratamientos específicos para la edad en tu piel?

En el mismo en el que me percaté de que estaba envejeciendo (risas). Y eso, como te imaginarás, lleva un poco de tiempo. Cuando eres más joven piensas que nunca te va a pasar a ti, pero sí, llega un día en el que empiezas a ver que la calidad de tu piel empieza a cambiar. Y, en ese instante, hay que comenzar a actuar.

¿Age Perfect te ha ayudado a sentirte más segura?

Sí, hace que mi cutis luzca genial. La textura es muy hidratante, suave, noto mucho su poder reafirmante... y si una tiene la piel bien, siente más confianza.

Si pudieras escoger una década de tu vida en la que detener el tiempo, ¿cuál elegirías?

Tal vez, la de los 40, hacia la mitad. Había pasado por muchos de los tramos más difíciles y estaba muy bien, serena, tranquila, y el cuerpo no me dolía tanto al doblarme (risas).